Corea del Norte está dispuesta a abandonar su programa nuclear si se garantiza su seguridad

Un emisario de Corea del Sur de visita en Pyongyang indicó que el gobierno de Kim Jong Un ha aceptado poner en pausa los ensayos nucleares y de misiles mientras haya diálogos y se establece un contacto con EEUU. Ambas Coreas acordaron una cumbre fronteriza a finales de abril y abrir una línea de comunicación directa entre sus dos gobernantes.

Un día después de celebrarse una reunión en Pyongyang entre emisarios de Corea del Sur y el gobernante norcoreano Kim Jong Un, una fuente oficial de Seúl afirmó este martes que el régimen está dispuesto a iniciar negociaciones con Estados Unidos sobre el desmantelamiento de su programa nuclear con fines bélicos y que ha aceptado hacer una pausa en sus ensayos nucleares y pruebas de misiles mientras prosiguen los diálogos y se reúne también con representantes del gobierno de Estados Unidos.

Las dos Coreas acordaron mantener a finales de abril una cumbre en su frontera y abrir una línea de comunicación directa entre sus dos dirigentes, anunció este martes el emisario surcoreano tras la cita en Pyongyang.

La cumbre se celebrará en el pueblo de Panmunjom, en medio de la zona desmilizarizada que separa a Corea del Norte de Corea del Sur, declaró el emisario Chung Eui-yong, que es asesor de seguridad del presidente surcoreano, Moon Jae-in. Estará precedida por una conversación telefónica entre Kim Jong Un y Moon Jae-in, precisó.

En una reacción al anuncio, el presidente Donald Trump respondió, sin dar muchos detalles, que aunque "pueda ser una falsa esperanza, Estados Unidos está listo para ir en la misma dirección", escribió en Twitter.

El vicepresidente Mike Pence dijo que Estados Unidos mantendrá la "máxima presión" sobre Corea del Norte hasta que tome medidas "creíbles, verificables y concretas sobre la desnuclearización".

Imágenes publicadas por medios estatales norcoreanos este martes mostraban a Kim reuniéndose con enviados surcoreanos durante un encuentro de cuatro horas la noche del lunes, una fotografía muy distinta a la de hace apenas unos meses cuando Corea de Norte llevó a cabo una oleada de ensayos nucleares y amenazó a Seúl y Washington, lo que hizo que muchos temiesen una guerra.

No estuvo claro de inmediato cómo se reportaron las imágenes en Corea del Norte, pero en la parte sur de la península se propagaron rápidamente un día después de que Pyongyang dijo que Kim había mantenido una "charla a corazón abierto" con 10 enviados del presidente surcoreano Moon Jae-in. Al parecer, Kim habría expresado su deseo de "escribir una nueva historia de reunificación nacional" durante una cena que, según el gobierno surcoreano, duró al menos cuatro horas.

El encuentro fue la primera vez que funcionarios surcoreanos se reunieron con el joven líder de la hermética nación en persona desde que asumió el poder tras el deceso de su padre, el dictador Kim Jon Il, a finales de 2011. Es además el último signo de que los dos países están intentando arreglar su relación tras uno de los años de más tensión en una región que parece estar permanentemente al borde del abismo.

El pasado 23 de febrero, el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un paquete de sanciones sin precedente contra Corea del Norte que afectan a 56 entidades relacionadas con el comercio y traslado de mercancías para evitar que el régimen de Kim Jong Un evada sanciones previamente establecidas.

Las presiones de Wasdhington buscan que el régimen norcoreano reconsidere sus ambiciones atómicas, especialmente en el desarrollo de un misil balístico intercontinental que potencialmente puede dar blanco en cualquier ciudad estadounidense, incluida la Costa Este.