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Mitsubishi admite haber falsificado pruebas de consumo desde hace 25 años

Mitsubishi no indicó si algunos de los modelos envueltos en el engaño fueron comercializados en el territorio de los Estados Unidos.
26 Abr 2016 – 01:06 PM EDT
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Tetsuro Aikawa, presidente de Mitsubishi Motors pide perdón durante una conferencia de prensa en Tokio, Japón. Crédito: Tomohiro Ohsumi/Getty Images

Tetsuro Aikawa, presidente de Mitsubishi Motors confirmó este martes que desde 1991 la compañía que dirige ha falsificado los datos del consumo de combustible de algunos de sus productos.

La polémica revelación se desprende de una investigación interna iniciada por el descubrimiento de datos de consumos falsificados de sus modelos eK Wagon y eK Space así como de los modelos Nissan Dayz y Dayz Roox fabricados estos últimos por Mitsubishi para Nissan. En esa oportunidad la discrepancia fue descubierta por pruebas internas realizadas por Nissan.

Aikawa indicó que la investigación aún no había concluido, dejando la puerta abierta a la posibilidad de más revelaciones embarazosas, agregando que no sabía que acciones tomará la compañía, algo que se decidirá una vez que se conozca la naturaleza y el alcance del engaño.

Mitsubishi Motors se ve así nuevamente envuelta en un incomodo escándalo después de que a raíz del escándalo suscitado hace 15 años por el encubrimiento sistemático de defectos en algunos de sus modelos había prometido erradicar ese tipo de conductas.

La falsificación de los datos de consumo de combustible tiene consecuencias importantes de índole económica y legal. En el caso de los Mitsubishi eK Wagon y eK Space y de los Nissan Dayz y Dayz Roox, Mitsubishi podría verse obligada a restituir los beneficios tributarios ofrecidos por el gobierno a sus compradores basados precisamente en el excepcional consumo de combustible que supuestamente ofrecían. Los dueños de los vehículos afectados también podrían ver el valor de reventa de sus vehículos y demandar una compensación monetaria.

Sin embargo para Mitsubishi la consecuencia más grave será el daño infligido a su ya deteriorada imagen. Para la industria automotriz en general escándalos como este, y como en el que se vio envuelta la alemana Volkswagen por el engaño en las pruebas de emisiones de sus vehículos diésel, deterioran la confianza de los entes reguladores gubernamentales, en un sistema de pruebas conducidas por los propios fabricantes.

Mitsubishi no indicó si algunos de los modelos envueltos en el engaño fueron comercializado en el territorio de los Estados Unidos.


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