Masacre en Orlando

Retrato del club Pulse a través de quienes trabajaron y vivieron en él

Reunimos varias de las voces de aquellos que, junto a Barbara Poma, construyeron y fueron parte de un lugar que simbolizaba libertad, respeto, aceptación y felicidad y que terminaría convirtiéndose en símbolo de tragedia, odio y dolor.
14 Jun 2016 – 4:16 PM EDT

Cuando en 2004 Barbara Poma abrió Pulse, el club que fue blanco de la masacre del pasado domingo, lo bautizó pensando en su hermano Josh. Había fallecido de VIH en 1991. Barbara quería rendir homenaje a la voluntad de vivir de su hermano. Decía que no quería que el sitio fuese oscuro ni decadente, sino vivaz y con sentido de la moda, como era su Josh. Él la había introducido a la escena nocturna gay underground de Fort Lauderdale cuando eran jóvenes. Tanto es así, que Poma llegó a escribir una vez en la página de internet del club que, junto a Josh, “bailó, bebió y fue de fiesta, quizás hasta demasiado”.


Hemos recopilado testimonios de algunos empleados y clientes que pusieron en pie y vieron crecer Pulse. Sus palabras dibujan un retrato del que, hasta el domingo, consideraban su refugio. Poma declinó dar declaraciones para este artículo. “Simplemente no hay tiempo”, nos ha dicho.

"Era elegante, brillante, divertido y sofisticado"

Pulse abrió donde anteriormente existió un restaurante, según recuerda Gabe Trypsin Medina, DJ del club. “Ron nos mostró las diferentes habitaciones que eran sólo los marcos de madera, hormigón y mugre en ese momento. Cuando abrió, no se parecía a nada que Orlando hubiera visto antes. Era elegante, brillante, divertido y sofisticado. (...) Nunca voy a olvidar los muchos buenos momentos compartidos allí. Me sentí seguro, vivo, joven y libre”, dijo.

Desde que el club abrió, Poma no solo hizo de él un espacio de recreación, frecuentado por cantantes, bailarines y Djs locales, si no también un sitio de colaboración de diversas organizaciones en defensa de los derechos de los LGBT y de los enfermos de VIH como Equal, Make A Wish, Zebra Coalition, Equality Florida, Out4Immigration, Miracle of Love, Hope and Help, The Gathering Center, Come Out With Pride y Gay Games Orlando 2018.

"Un lugar seguro para la comunidad LGBT"

"Cuando Barbara tuvo la oportunidad de abrir el Pulse, que lleva el nombre de Pulse por el impulso de John de vivir, lo convirtió en un lugar seguro para la comunidad LGBT. Pudo haber hecho lo que quisiera con el espacio, pero se dio la comunidad homosexual un lugar para que pudieran disfrutar de la compañía de los unos y los otros", comentó Josh García, asistente de marketing del club. El domingo a las 6:38 am, desde Orlando, Florida, García actualizó su Facebook con un parco “I'm ok”.

"Bárbara es el ser humano más solidario y dulce del planeta"

Ese espíritu de tolerancia es la idea central mencionada por muchos de los asiduos al club. " Bárbara es el ser humano más solidario y dulce del planeta. Su idea para Pulse fue hacer un lugar seguro para toda una comunidad, ya sea hetero, homo, bi, trans o cualquiera que quisiera ir y pasar un buen rato. Ella construyó ese club por su hermano que falleció hace años, pero Pulse no era para ella, sino para todos nosotros. Es el latido del corazón de Orlando. Amor. Es todo sobre amor", dijo a Univision Noticias la camarera Becky Roero.

“Mi único consuelo es recordar una historia sorprendente de amor, diversión y noches juntos, riendo y bailando”, escribió Brian Reagan, manager de Pulse, quien visitó el club por primera vez a los 18 años, cuando recién empezaba a "salir del closet".

Jesus Pérez, un antiguo empleado, dijo también: “Físicamente estoy bien, mentalmente estoy destruido. Siento mucho miedo en este momento. Pulse fue mi orgullo y familia. Ellos me hicieron el hombre que soy ahora y me criaron para estar orgulloso de lo que soy y para ayudar a difundir el amor y el orgullo. Por una vez en mi vida me sentí aceptado y amado”.

"Aprendí a amarme a mí mismo y a todas las cosas excéntricas que me gustan"

Norma Vernaza, frecuente visitante y amiga de varias víctimas, agregó a Univision Noticias: “Éramos una familia. La gente empezaba conversaciones al azar con extraños al inicio de la noche y al final ¡BAM! habían hecho un nuevo amigo. Pulse no era sólo un club era un lugar donde las personas se reunían para divertirse y no ser juzgados. Era una zona libre de juicio. No importa quién fueras, la clientela y el personal lograban que te sintieras cómodo”.

Otros testimonios dan fe del espacio especial que tenía el club en el corazón de la ciudad. “Pulse me ayudó a encontrarme a mí mismo. Fue mi primer club y la gente allí hizo sentir como en casa”, escribió Kyle Vanderwolf. “Pulse es donde encontré a mi familia”, articuló Michael Merson. “Nunca me he sentido tan aceptado como en Pulse”, dijo Jay Cox.

“Fue en Pulse donde salí del closet por primera vez. Esa es mi casa. Es mi familia”, añadió Philip Steven Richards. “Aprendí a amarme a mí mismo y a todas las cosas excéntricas que me gustan. A saber que es aceptable ser diferente. Eso lo aprendí de las personas que conocí en el Pulse”, señaló Ámbar Smith.


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