Juicios

Dilma Rousseff es destituida como presidenta de Brasil

Con esta votación, Rousseff pierde de manera definitiva su mandato y quien fuera su vicepresidente, Michel Temer, asume la presidencia de Brasil hasta finales de 2018.
31 Ago 2016 – 12:36 PM EDT

Dilma Rousseff fue suspendida este miércoles definitivamente como presidenta de Brasil en una votación en la que más de dos tercios del Senado la consideraron culpable de autorizar maniobras fiscales para maquillar las cuentas públicas.

Con 61 votos a favor y 20 en contra y tras un proceso que ha durado 274 días, Rousseff pierde su mandato y quien fuera su vicepresidente, Michel Temer, asume definitivamente la presidencia de Brasil, un cargo que venía ejerciendo de manera interina desde medidados de mayo, cuando el Senado aprobó el inicio del juicio político.


La suspensión de la primera presidenta de Brasil también supone el fin de 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) que comenzó con el primer gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en 2013. Sin embargo, el Senado decidió en otra votación que no quede inhabilitada de ejercer cargos políticos por ocho años como planteaba otra pregunta.

Tras conocerse el resultado de la votación, algunos parlamentarios cantaron el himno de Brasil. Mientras, en las calles de algunas ciudades brasileñas se oyeron cohetes, algunos de sus partidarios no lograron contener las lágrimas.

La presidenta, que ya estaba apartada del poder desde hace más de 100 días, ofreció un discurso tras su destitución en el que dijo que quienes piensan que han vencido "están equivocados" y arremetió contra el "Gobierno golpista" de Temer.

Vestida de rojo, el color del PT, y rodeada de mujeres, Rousseff prometió volver.

"El Senado tomó una decisión que entra en la historia de las grandes injusticias", escribió en su cuenta de la red social Twitter en una serie de mensajes en la que aseguró que el impeachment en su contra es un fraude y que recurrirá a "todas las instancias posibles".

"Es una inequívoca elección indirecta en la que 61 senadores sustituyen la voluntad expresada por 54.5 millones de votos", el número de brasileños que optaron por ella en las urnas.

Ya el lunes, Rousseff había tenido la oportunidad defenderse ante los 81 senadores que debían votar su destitución definitiva: “Anular mi mandato es como someterme a una pena de muerte política”, se quejó la todavía presidenta, durante un duro discurso de 45 minutos en el que miró a los ojos a sus adversarios y los acusó de “golpistas”.

Aproximadamente dos horas después de la votación, Temer tomó posesión de su cargo antes de partir hacia China para asistir a la Cumbre del G20, ya como jefe de Estado efectivo de Brasil. La investidura tuvo lugar en una breve ceremonia sin discursos en el Congreso en la que se rodeó de todos los hombres de su gabinete - en el Gobierno de Temer no hay mujeres-.


Tras conocerse la decisión del Senado, el Gobierno de Venezuela anunció la retirada definitiva de su embajador en Brasil, Alberto Castellar, quien ya había salido del país en mayo cuando se instauró el juicio político por lo que desde Caracas consideran un golpe de Estado.

En esos mismos términos se expresó el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien en Twitter informó que ha convocado a su embajador en Brasil "para asumir las medidas que en este momento se aconsejan".

Aprobado en abril en el pleno de la Cámara de los Diputados, a Rousseff se le abrió el proceso de impeachment por las llamadas "pedaladas fiscales", una práctica por la que supuestamente emitió decretos presupuestarios sin autorización del Congreso y recurrió a préstamos de los bancos públicos como forma de maquillar las cuentas públicas y recabar apoyos para su gobierno.

A diferencia de buena parte del Parlamento y de la clase política brasileña, la sucesora de Lula no estaba acusada de corrupción, sino de un supuesto crimen de responsabilidad fiscal. Ella y sus aliados mantuvieron siempre que se trata de un “golpe” para derribar un Gobierno elegido en las urnas y desgastado por la impopularidad en plena crisis económica.

Rousseff, por su parte, debe dejar definitivamente el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de la Presidencia, en la que permaneció atrincherada desde que fue suspendida de sus funciones, el pasado 12 de mayo. Se prevé que tras este largo proceso de impeachment se mude a Porto Alegre, en el sur de Brasil, con su familia.

Por su parte, Temer podrá ejercer la presidencia hasta el final del mandato el 31 de diciembre de 2018. El nuevo presidente deberá enfrentar una de las peores recesiones de la historia de Brasil. De hecho, cuando empezaba la sesión en la que se decidiría el futuro de Rousseff, se conoció que el Producto Interior Bruto (PIB) del país se contrajo 0.6% intertrimestral, lo que supone la sexta trimestral consecutiva.

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