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Se acabó: esta familia no aguantó más en la frontera y decidió devolverse a Guatemala harta de las políticas de Trump

El dilema de los migrantes en la frontera de México y EEUU se refleja en esta familia. Dos de los hijos querían regresar a Guatemala, otros dos no. La madre decidió devolverse. No quiere que sus hijos sufran más en el tiempo que resta para que puedan, posiblemente, entrar a pedir asilo en EEUU.

22 Ago 2019 – 02:13 PM EDT
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Ellos son los hermanos Mejía. Después de que se tomaron esta foto, todos se fueron a preparar los últimos detalles para su regreso a Guatemala. Algunos se van en contra de su voluntad; otros contaban los minutos para que su madre, Cristina, se decidiera a hacer las maletas para irse del albergue Ágape, en Tijuana, a casa. La más pequeña, Atziry, de 7 años, fue la que llevó a la mamá a ponerle fecha al regreso. Extraña a los amigos que dejó en su país, pero sobre todo a su abuela y a sus dos hermanos que se quedaron. Cuando llegue a Guatemala, dice, lo primero que quiere hacer es volver a su escuela. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Cristina Mejía y Atziry preparaban las maletas para la partida una mañana de agosto de 2019, cuatro meses después de haber llegado por su cuenta a la fronteriza Tijuana con la esperanza de poder entrar a Estados Unidos y pedir asilo. Pero ahora, un autobús privado recogerá a la familia —y a tres migrantes más— en el albergue y desde allí continuarán el viaje de vuelta al sur, a Tapachula, en Chiapas. Luego de viajar tres días en autobús, tendrán que tomar otro transporte para llegar a su casa en Guatemala. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Cristina, de 38 años, fue víctima de múltiples agresiones por parte de su último marido en Guatemala, de quien se separó y por quien huyó con sus hijos: "Él me quitó la tranquilidad, no tenía paz en ningún lugar", dice. El lado izquierdo de su rostro muestra una de las cicatrices que él le dejó tras atacarla con un machete. Como consecuencia de esa agresión, Cristina tiene una parálisis parcial en el lado izquierdo de su cara. "Él no sabe que vamos de regreso", dice.
Crédito: Almudena Toral/Univision
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Cuando se le pregunta a Cristina por las razones de su regreso a Guatemala, ella ve a su hija menor, que en la foto juega con su cámara mientras su madre prepara todo para el regreso. "Una noche mi hija empezó a llorar y me dijo: 'Mami, no quiero estar aquí, vamos a regresarnos'", recuerda la madre, que no pudo negarse a la petición de la niña. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Dos de los hermanos de la familia comienzan a cargar maletas rodeados de los amigos que hicieron. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desde julio de 2019 han ayudado en 208 retornos voluntarios de migrantes bajo el Protocolo de Protección de Migrantes (MPP, conocido también como 'Remain in Mexico'). Después de cuatro meses de espera, los Mejía no lograron ni siquiera quedar bajo este programa del gobierno de EEUU; apenas habían logrado que les dieran un número en Tijuana, el 3,007, pero se cansaron de la espera, consecuencia de las políticas implementadas por el gobierno de Donald Trump. A ún tenían por delante a más de 240 familias que, como ellos, también aguardaban para ser recibidos por la Patrulla Fronteriza en lo que sería su primera entrevista. En sus cálculos, podrían haber entrado, pero hasta noviembre. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Jeremías Rivera Mejía, el hijo de 15 años de Cristina, sale de su habitación en el albergue Ágape para comenzar a despedirse de sus amigos. Como un gesto simbólico para él, ese miércoles se puso su camiseta con la bandera de Estados Unidos: él no quería volver, quería que la familia se quedara en Tijuana a esperar que completaran su proceso migratorio; tenía la esperanza de vivir en EEUU. “No quiero regresar a Guatemala, quería que siguiéramos adelante con mi mamá, pero pienso que si ya tomó la decisión de que nos fuéramos es porque está bien”, dice. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Diana Cruz Mejía, la otra hija de Cristina, con 13 años, tampoco se quiere ir de Tijuana, pero se resignó: "Regresar es algo bonito, no es algo malo", señala la adolescente. "Mi familia me hizo falta, me hace falta conversar con ellos, hacer bromas con ellos, jugar con ellos", admite. En la imagen, revisa sus papeles y decide qué se lleva a Guatemala y qué dejará atrás. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Mientras, Carlos Ayala, el ahijado de 12 años, barre una de las literas antes de su partida. La familia se aseguró de dejar los colchones recogidos y de limpiar el espacio en el que convivieron con otros migrantes durante los últimos meses para que los que vengan lo consigan limpio. Crédito: Almudena Toral/Univision
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En la imagen, las maletas y bolsas de la familia Mejía. Se llevan más cosas de las que trajeron de Guatemala, reconoce la madre. Entre ellas, algunos regalos que recibieron de otros inmigrantes en el albergue. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Carlos Ayala cargando una maleta del albergue al autobús. "A mí me interesaba llegar a Estados Unidos", dice. "Pero lo intentamos y no se pudo", asegura. Él, igual que la pequeña Atziry, también quiere volver porque extraña a su familia y a sus amigos en Guatemala. Crédito: Almudena Toral/Univision
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Un coordinador del albergue revisa la lista de pasajeros junto con el encargado de la línea privada de autobuses que los trasladará hasta Tapachula. Según los encargados de distintos refugios de migrantes, en las últimas tres semanas las listas de quienes quieren regresar a sus países de origen son cada vez más largas. Se apuntan de 20 a 50 personas, entre otras razones, porque la espera es demasiado larga, ya sea para la primera fecha de corte con un juez de inmigración o para que les toque apenas ingresar con su número para ser interrogados por CBP.
Crédito: Almudena Toral/Univision
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El pastor del albergue Ágape, Alberto Rivera, charla con una de las trabajadoras de la OIM, quien brinda información a los migrantes sobre el programa de Retorno Voluntario Asistido que la agencia de la ONU ejecuta en la frontera con fondos del gobierno de Estados Unidos.

Crédito: Almudena Toral/Univision
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La familia dice adiós a sus compañeros y amigos del albergue. La madre explica que su plan es dejar a sus hijos en Guatemala a cargo de familiares y volver a Tijuana sola. No quiere exponerlos a más sufrimientos ni durante la espera ni cuando tenga que quedar en custodia de la Patrulla Fronteriza, si ese fuera el caso. "No quiero robarles su infancia (...) ni que vengan a sufrir", dice Cristina. "Tanto la hielera como la caminata, no quiero que ellos pasen por ese shock". Crédito: Almudena Toral/Univision
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A minutos de marcharse, los Mejía se fotografían junto a un amigo del albergue. Cristina cuenta que tomó la decisión de marcharse por la insistencia de la niña menor, pero también al recordar una anécdota con otro niño que estuvo en el albergue: "Él le dijo un día a su madre: 'Mami, llama a la abuela y dile que deje ir al pajarito que tenemos enjaulado. Así, enjaulado, me sentí yo cuando entré a Estados Unidos'. Me hizo pensar que la jaula puede ser de oro, pero él estaba encerrado, no sentía libertad". Crédito: Almudena Toral/Univision
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Cristina dice que reunió el dinero para los pasajes de autobús de los cinco pidiendo ayuda a sus conocidos en Guatemala y trabajando en Tijuana. "Si nuestro número para entrar a Estados Unidos no se hubiera tardado tanto tiempo, quizás me hubiera quedado", dice la madre. Ella también tomó la decisión porque temía que una vez en inmigración pudieran quitarle la custodia de su ahijado, de quien trajo consigo pocos documentos. Crédito: Almudena Toral/Univision
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El pastor abraza a Carlos Ayala, el ahijado de Cristina, antes de que se suba al autobús. Para Rivera, desde hace unas tres semanas, las despedidas se han hecho costumbre. La madre reconoce que esta vez no lograron llegar a Estados Unidos, pero que en el viaje logró superar los traumas de la violencia a la que la sometió su exesposo. Por eso, asegura: "Vamos de regreso, pero no derrotados. Siento que voy en victoria porque aquí terminé de encontrar a Cristo. Este viaje fue un retiro espiritual, traía muchas cosas que necesitaba expulsar". Crédito: Almudena Toral/Univision
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El pastor y la familia oran antes de que el autobús parta rumbo a Tapachula. Les desea lo mejor para el viaje y, como ya es costumbre, les pide que le avisen con un mensaje de texto que han llegado bien a casa.
Crédito: Almudena Toral/Univision
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