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menores inmigrantes no acompañados

La travesía de Marely, una niña salvadoreña de 12 años, que cruzó la frontera y llegó sola a EEUU

Al llegar a un bote, a orillas del río Grande, su madre se despidió. “Pensé que ella se había subido, pero no fue así”, contó entre lágrimas. En territorio estadounidense, los 'coyotes' le indicaron que corriera. Se entregó a la Patrulla Fronteriza en La Joya, Texas.
18 May 2021 – 05:33 AM EDT
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Durante casi dos semanas, Marely había viajado con su madre desde Centroamérica hasta el corredor de cruces ilegales más transitado de la frontera de México y Estados Unidos. Cuando la niña salvadoreña de 12 años se subía a una balsa inflable para cruzar el río Grande en Texas en medio de la noche, descubrió que su madre no iría con ella.

La madre le dijo que la quería mucho antes de que la balsa fuese empujada al agua.

“Pensé que ella se había subido, pero no fue así”, contó entre lágrimas Marely a la agencia AP esta semana.

En ese crítimo momento no lloró ni les pidió a los 'coyotes' que la llevasen de regreso con su madre.

“Yo sabía que ella estaba al otro lado. No había regreso. Ellos nos dijeron que corriésemos, que siguiésemos corriendo”, dijo Marely.

Ya en territorio estadounidense, Marely se sumó a dos adolescentes que viajaban sin sus padres y un grupo de familias que escapaban de la pobreza, los estragos de tormentas y la violencia en sus países. Por dos horas, la niña de una aldea en el sur de El Salvador caminó mientras una tormenta amenazaba el valle del Río Grande en Texas.

Finalmente, al igual que los otros acompañantes en el grupo de migrantes, se entregó a los agentes de la Patrulla Fronteriza en La Joya.

Los datos de su abuela, de memoria

Cada vez más padres están tomando la dura decisión de separarse de sus niños y enviarlos a Estados Unidos solos, como Marely.

Las separaciones familiares por decisión propia significan que los niños llegan a Estados Unidos confusos y angustiados. Muchos han viajado centenares de kilómetros con sus padres y no entienden por qué no pueden cruzar juntos el último tramo.

La madre de Marely le hizo aprenderse de memoria el nombre completo y el número telefónico de su abuela en Washington, DC, quien le dijo a la AP que esperaba recibir a su nieta.

Muchas familias con hijos mayores de seis años han sido expulsadas rápidamente del país bajo una autorización federal relacionada con la pandemia que impide a los migrantes solicitar asilo. Pero ellos saben que el gobierno del presidente Joe Biden está permitiendo que los menores no acompañados se queden en Estados Unidos mientras sus solicitudes son procesadas.

El secretario de Seguridad Nacional Alejandro Mayorkas ha tenido que responder a preguntas de legisladores sobre la posibilidad de que las expulsiones sean una “nueva fuente de separaciones familiares”. Eso sigue a la indignación generalizada sobre la política de 'cero tolerancia' que puso en práctica durante su gobierno Donald Trump al separar familias en la frontera, algunas de las cuales aún no han sido reunidas.


Mayorkas ha defendido las expulsiones familiares aceleradas, diciendo que protegen tanto al público como a los migrantes. Dijo que los funcionarios están escuchando “anecdóticamente” de familias que se separan por voluntad propia y añadió que aproximadamente 40% de los niños no acompañados tienen a un padre o curador legal en Estados Unidos y 50% tienen a otro familiar que se puede hacer cargo de ellos si son dejados en libertad.

Abril fue el segundo mes con más niños no acompañados encontrados en la frontera, con un total de 17,171, luego del récord de 18,960 en marzo, de acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

La semana pasada, agentes de la Guardia Fronteriza encontraron a cinco niñas no acompañadas, con edades de entre 7 años y 11 meses, cerca del pueblo fronterizo de Eagle Pass, en Texas.


A 250 millas (unos 400 kilómetros) al sur de La Joya, agentes de migración encontraron el miércoles por la noche a una niña hondureña de 8 años llamada Emely Antonia, que había estado caminando en la maleza durante seis horas con un grupo de extraños y había perdido un zapato en el lodo.

La niña sollozaba descontroladamente porque perdió el número de su madre, Glenda Valdez, quien según ella la esperaba en Estados Unidos, y no sabía dónde vivía.

Pero Valdez vio una foto de la AP sobre su llegada en un reporte de Univision Noticias y se puso en contacto con la cadena.

"No sé cómo llegó y no puedo decir que él (el padre) la trajo porque no estoy segura", precisó Valdez, quien ya inició el trámite para la reunificación y recibió la noticia de que no serán deportadas.

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