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Secuestro

Este inmigrante desapareció en México y su familia en EEUU teme que fue secuestrado

Desde el 14 de noviembre le perdieron la pista a Antonio Trujillo, un inmigrante mexicano que vive en el sur de California. Sus familiares dicen que estaba de visita en su natal Colima cuando un grupo de hombres lo interceptó en una carretera y se lo llevó por la fuerza.
12 Dic 2019 – 11:14 AM EST
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LOS ÁNGELES, California.- “Lo necesito, lo extraño. Necesito saber qué está pasando con él”. La frase de Martha Barrera se corta por el llanto. A su hermano mayor, Antonio Trujillo, de 70 años, le perdieron el rastro el pasado 14 de noviembre, cuando viajaba por una carretera de su natal Colima, en el Pacífico mexicano. Lleva 50 años viviendo en California y la nostalgia lo hacía volver a su tierra con frecuencia.

Sus familiares ya notificaron su desaparición a la Policía local, a la embajada estadounidense y también al Consulado de México en Los Ángeles tratando de agilizar la búsqueda, pero a la fecha nada saben sobre su paradero. Conforme avanzan los días, aumenta su desesperación.

Trujillo transitaba por una carretera transitada entre Cerro de Ortega y Tecomán, cerca de la frontera con Michoacán, una región que desde hace unos años se volvió peligrosa por la guerra entre bandas del crimen organizado. Viajaba con una mujer que le alquila una casa en Cerro de Ortega y los dos hijos de ella, en una camioneta que compró unos meses atrás.

Los únicos testigos de lo ocurrido aquella tarde son los dos niños, de 7 y 8 años, y su versión sugiere que se trata de un robo y un secuestro, aunque por el momento nadie ha exigido el pago de un rescate.

Los niños dicen que unos hombres los detuvieron, que a mi hermano lo bajaron y lo sentaron en el piso y que la mamá de los niños se puso a gritar y le pegaron en la boca. Ellos dicen que estos hombres comenzaron a romper los asientos de la camionera y no sé qué buscaban. Después los subieron a una camioneta blanca y se los llevaron”, cuenta Barrera en una entrevista con Univision Noticias.

Aquella tarde, Trujillo y la familia que lo acompañaba se dirigían a comprar comida. El trayecto no debía tomarle más de 15 minutos pero jamás llegaron a su destino. Las autoridades ya los buscaron en cárceles locales y en hospitales, pero no están allí.

Solo los hijos de la mujer fueron liberados por los sospechosos y ellos, a su manera, describen lo que vieron. El vehículo de Trujillo tampoco ha sido hallado.

La familia de Trujillo en Los Ángeles aún no sabe con qué fin se los llevaron. “Un secuestro es cuando piden dinero y aquí no hay nada de eso. Nada, nada”, dice Barrera.

El gobierno de México ha reconocido que hay al menos 40,000 personas desaparecidas. Al mismo tiempo, hay alrededor de 26,000 cuerpos sin identificar en las morgues.

"¿Dónde está? ¿Qué le hicieron?"

Hay dos hipótesis relacionadas con este presunto rapto: que tal vez trataban de robarle lo que había conseguido con la reciente venta de una propiedad, o que el anterior dueño del vehículo había escondido algo ilícito en éste y un grupo de criminales habría tratado de recuperarlo.

“No sé si querían robarlo (…) si la camioneta estaba ‘caliente’ (fue usada por criminales) y trataban de sacar algo que él no sabía”, supone la hermana del migrante.

Cuando tenía 20 años, Trujillo emigró a Los Ángeles buscando un mejor futuro. La mayor parte de su vida trabajó en el sector de la construcción y se especializó en la herrería. Su casa está en el Sur de Los Ángeles. Su jubilación vino con una nostalgia que lo hacía retornar a México cada cuatro o seis meses. En Colima se quedaba unos días y desde allá se comunicaba constantemente con los suyos en el sur de California. Su único ingreso es la pensión del Seguro Social.

“Decía que había pasado 50 años de su vida en Estados Unidos y que ya no tenía nada que hacer acá”, contó Barrera.

En este último viaje, que comenzó el 8 de noviembre, Trujillo fue a visitar a sus familiares, a descansar en su casa y a compartir con sus inquilinos. Debía regresar a California el 15 de noviembre. Llamó un día antes para hablar de su vuelo de retorno a casa. Fue la última vez que escucharon su voz.

“La verdad esto me ha pegado mucho. ¿Qué le puedo decir? Me siento mal por no saber qué está pasando. Siento desesperación por no saber nada. ¿Cómo está? ¿Dónde está? ¿Qué le hicieron? ¿Comió o no comió? Es muy difícil no tener noticias de él”, lamenta su hermana.

La preocupación de sus parientes en Los Ángeles crece cada día porque Trujillo está enfermo. “Él padece del corazón, necesita su medicamento para adelgazar la sangre y tememos que le dé un infarto”, dijo su sobrina Araceli Trujillo en una entrevista con Univision Los Ángeles.

Su hermano José Perfecto Trujillo lo describe como un hombre sumamente precavido, por lo cual duda que se haya involucrado en líos. “Le da miedo meterse en cualquier problema por pequeño que sea”.

Martha Barrera coincide en que su hermano no buscaría un conflicto en Colima, ni fingiría su secuestro. “Jamás haría eso por su cuenta. Es una persona que estando allá llamaba y llamaba para acá”.

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