Inmigración Infantil

No pudo graduarse de secundaria por estar en un centro de detención a punto de ser deportado

Este miércoles el hondureño Wildin Guillén hubiese obtenido su diploma pero permanece detenido tras una orden de deportación. Su caso refleja las complejidades de las leyes de inmigración y sus repercusiones en las metas educativas de jóvenes como él.
8 Jun 2016 – 5:39 PM EDT

Wildin David Guillén Acosta es un hondureño que llegó a Estados Unidos en 2014 y que quiere ser ingeniero. Wildin se graduaba este miércoles de Riverside High School, en Carolina del Norte.

El diploma, la alegría y las lágrimas que traen las graduaciones, sin embargo, no pudieron ser.

Desde hace unos meses Wildin, de 19 años, se encuentra en una cárcel de la oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) luego que un juez federal de inmigración emitiera una orden final de deportación en marzo de 2015.

Era un día frío aquel 28 de enero de 2016 cuando Wildin salía de su casa rumbo a la escuela y agentes federales lo detuvieron.

“Ese día entré a las 5 a.m. a mi trabajo y fue como al mediodía que me dijeron que migración me lo había llevado”, relata su madre Dilsia Acosta.

Wildin se había levantado como a las 6:30 a.m., salió, prendió su carro y volvió a entrar a la casa. Al salir con su mochila y la ropa que llevaba para su trabajo en un restaurante al que iba tras la escuela, la rutina se alteró.

“Mi esposo escuchó que hablaban en inglés, vio por la ventana que Wildin estaba platicando con unos gringos y cuando preguntó qué pasaba, ya no podía hacer nada”, detalla Acosta.



Compañeros de clase y maestros de la secundaria Riverside echan de menos a Wildin, especialmente en el marco de su graduación. Durante los pasados meses, maestros, alumnos, su familia y los congresistas G.K. Butterfield y Zoe Lofgren han pedido su liberación del Centro de Detención de Stewart en Georgia.

“No creo que lo que está pasando sea justo y como maestra puedo ser una defensora de las causas de mis estudiantes. Wildin merece estar en la escuela y graduarse con sus compañeros”, dice la maestra de español de Riverside High School, Ellen Holmes.

Pero aunque a fines del pasado marzo la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA, por sus siglas en inglés) ordenó detener la deportación de Wildin hasta que revise su caso, este muestra la compleja dualidad entre lo legal y lo humanitario cuando se trata de asuntos migratorios.

La abogada de Wildin, Emily Smallwood, indicó que tiene hasta este jueves para presentar ante el BIA uno de los ‘briefs’ de los argumentos para la apelación de este caso.

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Wildin llegó al país en 2014 en busca de una mejor vida, escapando de la violencia y las pandillas en Honduras.

La Patrulla Fronteriza detuvo a Wildin el 4 de junio de 2014 en la frontera de Texas y durante 30 días estuvo en un centro de detención de ICE hasta que se lo entregaron a sus padres.

Aunque Wildin acudió a su primera cita en la corte de inmigración en Charlotte, el joven no acudió por temor a su segunda comparecencia en marzo de 2015, de acuerdo con su madre. Así las cosas, un juez de inmigración de Charlotte emitió una orden de deportación en su ausencia.

“Una abogada le dio una mala orientación al decirle que no tenía caso, que por tener 18 años no había nada que hacer, que la consecuencia de ir o no ir iba a ser lo mismo. Pero eso no es cierto”, explicó Smallwood, su abogada actual.

Según Smallwood, en lugar de no presentarse a su cita en la corte, lo correcto hubiera sido que Wildin solicitara asilo ante la Oficina de Inmigración y apelar su caso con inmigración y si eso no funcionaba, volver a pedir asilo ante un juez.

Pero lo que le ha sucedido a Wildin pone de manifiesto las complejidades de la ley de inmigración de Estados Unidos.

“El señor Acosta es una prioridad de ICE por una orden final de deportación emitida por un juez federal de inmigración en marzo de 2015”, confirmó el portavoz de la región sur de ICE, Bryan Cox, quien indicó que el caso de Wildin ha tenido “el debido proceso” y que “ninguna de las apelaciones han sido exitosas”.

El 20 de noviembre de 2014, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) estableció unas prioridades de deportación . Y Wildin cumple con dos de esas prioridades: ser detenido al intentar cruzar ilegalmente la frontera a Estados Unidos (prioridad 1b) y recibir una orden final de deportación en o después del 1 de enero de 2014 (prioridad 3).

“Aunque el señor Acosta es una prioridad para la deportación, ICE esperará el resultado de su proceso judicial antes de tomar otras acciones”, sostuvo Bryan Cox, del ICE. Actualmente, indicó Smallwood, Wildin tiene pendiente un caso de asilo.

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A través de los meses, varios han pedido la liberación de Wildin y que pudiera concluir sus estudios.

“Wildin estaba en el grado 12, bueno, está porque mi hijo está vivo”, señala su madre.

“Él sueña con ser ingeniero de electricidad, estudiaba y trabajaba después de un día de descanso, practicaba el deporte de fútbol. Me decía: ‘Tengo que salir adelante y sí se puede seguir aunque sea indocumentado. Y esto lo voy a lograr, mami’”.

Al conversar con Univision Noticias, Acosta estaba compungida porque su hijo le había dicho que por ayudar a un compañero en el centro de detención a escribir una carta en inglés lo habían castigado por 30 días.

Ella y el consejero de Wildin, Iván Almonte –quien forma parte del grupo Alerta Migratoria NC– fueron este miércoles a la graduación en la que Wildin hubiese recibido su diploma.


“Vine porque él estaba en espíritu y por cuestión de justicia porque tenía que seguir hablando con estudiantes para que no dejemos de luchar por Wildin”, explica Almonte quien estaba conmovido de que el presidente de la clase, Axel Herrera, mencionara a Wildin en su discurso de graduación y que estudiantes llevaran pancartas por la causa del joven y para detener las redadas.

Holmes, la maestra que coordina el grupo de apoyo a estudiantes hispanos Destino Success, llegó a ir en mayo a Washington para abogar junto a otros educadores y alumnos por el caso de Wildin y de otros estudiantes indocumentados en centros de detención.

“Que Wildin haya procurado su trabajo escolar mientras está en el centro de detención muestra el tipo de estudiante que es. Nos reunimos con sus maestros y le mandamos un paquete de libros y materiales para que pudiera leer pero lo rechazaron y devolvieron”, afirma Holmes quien cuando fue al Congreso se llevó el paquete devuelto.

Otras voces han salido en apoyo a Wildin. Una de ellas es Lily Eskelsen García, presidenta de la Asociación Nacional de Educación (NEA, por sus siglas en inglés):

-Wildin, creemos en ti. Tienes un caso sólido. Mereces ser liberado. Te mereces el día de graduación por el que trabajaste tan duro. Sé que este es no es un día feliz de graduación.

La madre de Wildin espera confiada que su hijo regrese a la escuela. Dice que ahora está triste, como su familia, y que siente que no merece estar detenido.

Ella dice creer en un “Dios de los imposibles” y lo afirma tan convencida de que si bien la graduación de Wildin no pudo ser este año, la ocasión llegará el próximo año.

Cabe destacar que entre el 18 de julio de 2014 y el 26 de abril de 2016, las cortes de inmigración han emitido casi 32,000 órdenes de deportación a niños y jóvenes migrantes centroamericanos como Wildin que llegaron al país en busca de asilo.


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