Huracán Irma

Unos se preparan para lo peor y otros desafían a Irma: así vive Miami las horas previas al huracán

Aunque en las calles de Miami Beach hay poca gente, hay comercios que seguían abiertos apenas horas antes de que comience a sentirse la tormenta. Y a pesar de las advertencias de las autoridades no todos están tomando previsiones.
8 Sep 2017 – 9:56 PM EDT

MIAMI BEACH, Florida.- En las calles de Miami Beach hay pocos transeúntes, entre quienes hacen compras de último minuto y quienes protegen con placas de madera o metal las vitrinas de sus tiendas. Y la playa, que otros días estuvo llena, este jueves se ve solitaria, apenas con unos pocos turistas que toman los últimos rayos del Sol antes de la llegada del poderoso huracán Irma.

Algunos comercios continúan abiertos y sus encargados estiman que puedan cerrar sus puertas esta noche o durante la madrugada del viernes. Quienes llegan, asegura una de las encargadas, compran agua y enlatados –los pocos que quedan– pero también cajas de cigarrillo y cervezas.

“Ha venido muchísima gente (...) El supermercado más grande que está en frente está cerrado y todo el mundo viene aquí”, dice a Univision Noticias Rosa Pérez, que trabaja en un minimercado en la turística avenida Collins y que estará abierto hasta las 4:00 am del viernes.

Un poco más adelante, una peluquería de la zona ya coloca los últimos tablones y sacos de arena. Este negocio está a nivel de la calle y en una zona que -aún sin huracanes- ha resultado inundada. Uno de sus trabajadores, Alberto, explicó que ellos sí decidieron liberar a su personal este jueves por la tarde. "Solo nos falta irnos", dice.

Con el paso de la tarde, la zona se va vaciando. Las largas filas de carros en las gasolineras se diluyen de un minuto a otro cuando se termina el combustible. Entonces la policía, sin más opciones, cierra la estación con una banda amarilla y los empleados colocan letreros de "fuera de servicio" en cada surtidor.

Según los vecinos, muchos ya han evacuado, acatando las órdenes de las autoridades locales, que pronostican altas marejadas y destrucción si se concreta la llegada de este huracán, ahora de categoría 5. Por la tarde, en las paradas de autobús algunas personas esperaban con sus maletas para ser trasladadas a otras zonas seguras, quizás a refugios.

Entre el susto y la calma

Ramiro Ritta está sentado sobre su carrito en una tienda Home Depot en la Biscayne Boulevard, la larga avenida que cruza varias de las zonas con orden de evacuación. Tiene más de una hora en una fila esperando para poder comprar maderas para proteger las ventanas de su casa. Este es su primer huracán: "Tengo mucho susto y nerviosismo", confiesa.

En otra zona de Miami, Joseph Cummings, un guardacostas de 37 años, asegura que se prepara para lo peor. "Ya tenía agua en la casa, pero siempre es importante tener un poco más por si acaso", cuenta mientras carga dos paquetes de 24 botellas de agua hasta su auto. Ya tiene atún, pan, enlatados, suplementos médicos, todo lo que cree que puede necesitar en la emergencia.

Pero no todos tienen miedo.

Jacqueline Arévalo vive con su esposo en un apartamento a una cuadra y media de la playa en North Miami Beach. Pasan la tarde del jueves en la arena, porque aseguran que ya compraron todo lo que necesitan. "Estamos decidiendo si nos quedamos o nos vamos. La verdad es que no estamos seguros de si va a llegar el huracán", dice. "El año pasado evacuamos por la amenaza del huracán (Matthew) y no sucedió nada. Tal vez somos esa clase de personas que toman un poco más de riesgo".


En una calle cercana, sentada en la parte trasera del carro de un extraño, María, una septuagenaria, estaba relajada. Ella vive en un primer piso a dos cuadras de la playa en Miami Beach, pero solo salió de su casa para despedirse de una amiga que se marchaba a un refugio antes de la llegada de Irma. "Es que ella tiene miedo por todo".

“Mucha gente no evacúa”, afirma la señora, asegurando que le ha ido “muy bien” en otros huracanes y que por eso no se marchará. “Duermo y como”, agrega, entre risas, desafiando los pronósticos de meteorólogos y las órdenes de evacuación de las autoridades locales. “La casa no se va a inundar. Será la calle, pero la casa no”.

En fotos: Nervios ante la llegada de Irma a Florida

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