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La salida de Macon, Georgia, a las 2:30 pm este martes 12 de septiembre hacia Florida.

Después de Irma, así es el regreso a Florida

Después de Irma, así es el regreso a Florida

Más de un millón de personas salieron de sus casas para escapar de la furia del huracán Irma. Ahora comienza el retorno a casa desde otras áreas del estado, o más allá, desde Georgia, Lousiana o las Carolinas. Tráfico, congestión, estaciones de gasolina sin electricidad: Así es el regreso y esto es lo que recomiendan las autoridades.

La salida de Macon, Georgia, a las 2:30 pm este martes 12 de septiembre...
La salida de Macon, Georgia, a las 2:30 pm este martes 12 de septiembre hacia Florida.

Peachtree City, Georgia. - Ahora que la lluvia que trajo Irma se disipa, quienes evacuaron la Florida comienzan el retorno a casa, la mayoría por tierra. La misma pesadilla que muchos vivieron a la salida –tráfico congestionado, largas filas en las estaciones de gasolina e interminables horas al volante sin dormir– pueden esperar lo mismo a la devuelta.

Para ellos, las autoridades tienen una advertencia que comparten los conductores con los que habló Univision Noticias: si pueden esperar, “no se acerquen a las carreteras”.

Según el diario The Washington Post, las condiciones siguen siendo peligrosas y las patrullas estatales se encuentran ahora mismo en el proceso de limpiarlas de escombros peligrosos, examinar puentes y asegurarse que sean seguras para manejar. En el centro de Florida, “una porción de la carretera interestatal se desmoronó tras el paso del huracán”.

Específicamente, las patrullas estatales le están pidiendo a los conductores que eviten la I-10, que atraviesa desde Lousiana, por el norte de Florida, hasta la costa este a Jacksonville, según una estación de noticias local. Algunos que viajaban del oeste, de estados como Lousiana, no tuvieron otra opción.

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Natasha Álvarez, colombiana de 29 años, vive en el área de Biscayne Blvd en Miami, una zona obligatoria de evacuación. Se fue con su mamá hasta Nueva Orleans, vía Panama City, porque se suponía que era la única parte de Florida donde no iba a pasar el huracán, le dijo Álvarez a Univision Noticias.

“Arrancamos el lunes temprano y nos tocó un poquito de Irma justo en Tallahassee: vientecillos y lluvia, pero nada grave”, contó Álvarez. Entre las dos se turnaron para manejar y dormir. Devolverse les tomó unas 20 horas.

Consideraron varias opciones, como muchos otros: tomar un avión de vuelta y mandar el carro por carga. Pero esto cuesta unos 500 dólares, más el costo de los tiquetes, y, además, los aeropuertos de Miami y Ft. Lauderdale continúan parcialmente operacionales. El Aeropuerto de Miami aconseja chequear con la aerolínea directamente si un vuelo sale o no.

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Luego pensaron en dejar el carro en Nueva Orleans, volver por él después y bajar por tierra con calma. Otros dos residentes del área de Miami le comunicaron planes similares a Univision Noticias. Pero el estacionamiento les hubiera salido demasiado caro, unos 45 dólares la noche. Lo mejor era manejar.

Este lunes, partieron a las 9:30 am. Primero, pararon en un diner. Era el cumpleaños de la mamá de Álvarez, María Elena. Lo celebraron con unos huevos con pan.

Después de varias horas llegaron a Tallahassee alrededor de las 10 p.m. a buscar gasolina y comida, pero, aunque las gasolineras sí tenían gasolina, no tenían energía para bombearla. “Las filas eran enormes”, de una media hora, calcula Álvarez. Sin embargo, todo se movía y estaba “muy bien organizado”, con personal dedicado a asegurarse que la gente no se colara.

Más entrada la noche, cuando el sueño las alcanzaba, empezaron a buscar un hotel, en Gainesville y en Ocala, en el centro-norte del estado, pero no encontraron nada. Llamaron, buscaron por internet, pararon en los hoteles y moteles, pero todo estaba copado. Tuvieron que dormir estacionadas en un service plaza. Durmieron dos veces, dos horas cada vez.

“Había mucha gente parada, durmiendo, estirándose, y todos los parqueaderos llenos”, relató Álvarez.

Ella no notó ningún accidente en el camino y aunque el tráfico era pesado “siempre mantuvo un buen ritmo”, añadió. “Lo único raro que vi era la gente parando a orinar en el camino”.

Ellas usaron las aplicaciones Waze y Google Maps al tiempo para comparar rutas y tiempos. Para identificar dónde hay gasolina muchos usan la aplicación GasBuddy.

En el trayecto por la I-10 y luego por la I-75 sur, Álvarez y su mamá siempre encontraron gasolina, “en unas partes estaba un poco más caro, pero nada loco”, dijo Álvarez.

Álvarez le recomienda a la gente que vaya a emprender el viaje de vuelta por carro que “si se pueden esperar, si no tienen que llegar al trabajo, mejor”. Ella volvió porque su trabajo en Miami Lakes, donde es diseñadora gráfica, no sostuvo daños y ya estaba operacional.

También recomienda “tener un plan de dónde van a parar a dormir, planificar antes y no esperar a que le coja a uno el sueño en la carretera”, porque para ese entonces “todo el mundo va a estar haciendo lo mismo y todo va a estar sold out (agotado) .

Ellas además llevaron una neverita con hielo con bebidas y comida, porque muchos restaurantes no tienen luz y no pueden servir comida. Cuando buscaron restaurantes en Gainesville y Tallahassee cerca de la autopista no había nada abierto.

Álvarez y su mamá llegaron finalmente a su destino en el sur de Florida las 9:30 am del martes, 20 horas después de salir.

Esquivando las inundaciones

Tamoa Calzadilla, reportera investigativa para Univision Noticias, reportó que salió hacia Miami con su esposo, sus hijos de 7 y 15 años y su madre, desde Fort Mill, Carolina del Sur, en medio de la lluvia. Había tormenta y el viento movía los carros.

La ruta desde Georgia hasta Orlando según Google Maps.
La ruta desde Georgia hasta Orlando según Google Maps.

Hicieron el camino en varios tramos, para que no fuera tan pesado para los chicos y para los conductores. Pararon en Aiken, Carolina del Sur, donde encontraron hospedaje con dificultad y se dirigieron a Orlando, donde pararían de nuevo.


Usaron una ruta “lejos de las autopistas por temor a las largas colas”, dijo Calzadilla, y evitaron Jacksonville por lo inundado que se encuentra. Encontraron retrasos sobre la I-75 por un choque, y muchos carros en el camino que cargaban sus propios recipientes con gasolina extra.

Conductores que llevan gasolina extra para el camino, en caso de que las...
Conductores que llevan gasolina extra para el camino, en caso de que las estaciones de gasolina estén vacías.

Del norte y más allá: “Esto ha sido una locura”

José Luis Osuna, editor de video de Univision Noticias, y su esposa Laura Sorate, salieron a las 6 a.m. del martes de Charlotte, Carolina del Norte. Llegaron a las 11:08 pm, 15 horas y 780 millas después.

Osuna y Sorate viajaron con un niño de 1 año y medio y otro de 5 años, lo cual hacia la operación más compleja. “Hay que cambiar el pañal, parar al baño, comida, y que nunca baje de un cuarto de tanque la gasolina, en caso de un imprevisto”, le dijo Osuna a Univision Noticias.

Para ellos conseguir gasolina no fue problema, aunque reportan que hay un tramo en la I-95, en los rest áreas de las salidas 1 a la 26, “que salen marcadas en Waze como cerradas porque están sin electricidad e inundadas”.

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Osuna reportó que en el área entre Savannah y Jacksonville había patrullas de la policía y del ejército y que vio pasar por lo menos 100 camiones y grúas para reparar postes de electricidad, con placas de Texas, Indiana y las Carolinas.

Alrededor de Jacksonville, las condiciones de las carreteras se estaban deteriorando el lunes en la noche luego de fuertes vientos e inundaciones, según el Washington Post y la Oficina del Sheriff de Jacksonville advirtió a la gente que se mantenga fuera de las carreteras hasta nuevo aviso.


¿La recomendación de Osuna? “Que tengan paciencia”.

“Si no tienen una urgencia por el trabajo, o alguna emergencia, si pueden aguantar hasta que se normalice, es lo mejor, para ellos y para los que sí tienen que bajar más rápido” .

Para padres que viajan con niños pequeños recomiendan llevar juguetes, libros, música, plastilina, electrónicos y hojas para distraerlos “porque son muchas horas, a pesar de que uno esté preparado, hay imprevistos que hacen el viaje más largo”.

“Lo mejor es salir de madrugada para que los niños fueran durmiendo y no tener que parar tantas veces”, dijo Sorate.

Además, mientras más tarde es, las estaciones de gasolina se apagan y los restaurantes se van quedando sin comida. Al parar en cadenas como McDonald’s o Chik-fil-a, se dieron cuenta que no tenían helado, papas o salsa. Les hacía falta comida y estaban abrumados.

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“Esto ha sido una locura”, le dijo a Osuna una de las empleadas.

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