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El auto de soya y cáñamo de Henry Ford: mitos y verdades

La obsesión del gran industrial en integrar la industria automotriz con la industria agrícola lo llevó a investigar en el desarrollo de bioplásticos con sorprendentes resultados.
20 Abr 2017 – 01:59 PM EDT
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Henry Ford (derecha) con su auto de carrocería bio-plástica en Agosto de 1941. Crédito: Collección de The Henry Ford, donada por la Ford Motor Company.

Una de las obsesiones que llevó a Henry Ford a convertirse en el industrialista más importante del siglo XX fue su persistente idea de integrar la industria automotriz con la industria agrícola.

Ford no tardó mucho en darse cuenta de las posibilidades que tendría la investigación del área de los bioplásticos, o plásticos hechos con materiales renovables y no de derivados del petróleo. Entre las fibras más prometedoras contaban la soya, la avena y el cáñamo o marihuana industrial.

Los archivos del Museo Henry Ford en Dearborn en el estado de Michigan indican que el 13 de agosto de 1941 Ford presentó al público un vehículo con carrocería bioplástica en Dearborn Days, una feria comunitaria local cerca de las oficinas de la Ford Motor Company. Los récords, incluyendo la fórmula para el compuesto bioplásticos utilizado en el vehículo desaparecieron hace muchos años, pero varias fuentes indican que el compuesto contenía granos de soya, fibra de trigo, linaza, fibra de ramio y cáñamo. Sin embargo, Lowell E. Overly, el ingeniero encargado del proyecto dijo en una entrevista antes de morir que el compuesto solo contenía fibra de soya en una resina fenólica con formaldehído.

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El auto no solo era peculiar por al origen de los paneles de su carrocería sino también en su estructura tubular sobre la cual se adosaban dichas paneles. Esta tecnología (la de la estructura tubular, no la de los bioplásticos) fue utilizada por Mercedes-Benz 15 años más tarde en su legendario 300 SL, y junto a la carrocería bioplástica permitió que el auto de Ford fuese 1,000 libras más liviano que si hubiese contado con una construcción tradicional.

Según Ford los panales plásticos hacían al auto no solo más liviano, sino también más seguro ya que no se aplastaba en un volcamiento y podría aliviar la crisis por la escases de metales en los años 40.

El inicio de la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial puso fin a la producción de vehículos civiles en Estados Unidos y con ella, también al proyecto del auto bioplástico de Henry Ford. Se cree que la única unidad construida fue destruida por uno de los diseñadores de Ford, práctica común con prototipos y maquetas.

La falta de récord histórico, a pesar del recuerdo de Overly, ha dado pie a una gran cantidad de especulaciones y teorías conspirativas. Una de ellas es la de que la criminalización del cultivo de marihuana hizo que Ford detuviera sus experimento. Esto es falso, la Ley de Impuesto sobre Marihuana de 1937 permitía el cultivo del cáñamo para uso industrial, una actividad que el gobierno incentivó durante la guerra. Otra popular teoría es la de que el desarrollo del auto bioplástico fue torpedeado por la industria petrolera. ¿Por qué? Porque era capaz de utilizar un combustible biológico derivado del cáñamo. De esto no existe Ninguna evidencia.

Hoy muchos fabricantes, incluyendo la Ford Motor Company, han retomado la investigación en bioplásticos con el cáñamo y la soya como dos de los cultivos más prometedores, validando la visión de Henry Ford casi 80 años.

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