El restaurante haitiano de Vivianne Petit Frere, pintado con colores vivos, se encuentra a unas cuadras del imponente muro fronterizo de Estados Unidos en Tijuana.
Una familia haitiana halló en México la ciudadanía por nacimiento que Trump quiere negar en EEUU
Vivianne Petit Frere huyó de Haití en 2019 y se estableció en México después de que sus sueños de llegar a Estados Unidos resultaran ilusorios. Su nieta nació en Tijuana y se convirtió en la primera generación de mexicanos en su familia, gracias al derecho de ciudadanía por nacimiento que México, como otros países incluyendo EEUU, conceden
Se llama Lakou Lakay, nombre que en criollo haitiano significa "hogar", y refleja las raíces cada vez más profundas de su familia en su patria adoptiva, donde nació su nieta hace dos años, lo que la convirtió automáticamente en ciudadana mexicana.
Al igual que Estados Unidos, México otorga la ciudadanía a los niños nacidos dentro de sus fronteras.
El presidente Donald Trump insiste en que Estados Unidos es la única nación que lo hace, mientras busca negar la ciudadanía por nacimiento a los niños cuyos padres viven en el país de manera ilegal o tienen un estatus legal temporal.
Se espera que la Corte Suprema de Estados Unidos se pronuncie pronto sobre la constitucionalidad de su orden sobre la ciudadanía por nacimiento. Trump la firmó el 20 de enero de 2025, el primer día de su segundo mandato, en medio de la amplia campaña de represión migratoria de su administración republicana. La idea ha enfrentado escepticismo tanto por parte de jueces conservadores como liberales.
En abril, Trump publicó en Truth Social: "¡Somos el único país del mundo lo suficientemente ESTÚPIDO como para permitir la ciudadanía por nacimiento!"
Pero, en realidad, unas tres docenas de países, en su mayoría de las Américas, garantizan la ciudadanía automática a los niños nacidos en su territorio; entre ellos, Canadá, Honduras, Brasil, Argentina, Venezuela y, por supuesto, México.
Ciudadanía y nacimiento
En Estados Unidos, la ciudadanía por nacimiento quedó consagrada tras la Guerra Civil mediante la 14.ª Enmienda de la Constitución, en parte para garantizar que los antiguos esclavos fueran ciudadanos.
Este derecho se extendió a los hijos de los inmigrantes a finales del siglo XIX, cuando la Corte Suprema dictaminó que casi cualquier persona nacida en Estados Unidos —independientemente de la situación legal de sus padres— tiene la ciudadanía.
Muchos historiadores del derecho creen que esta práctica se remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando los gobernantes europeos fomentaban la migración hacia las colonias americanas en expansión. Sin embargo, esos colonos querían que sus hijos nacidos en el extranjero conservaran la ciudadanía europea.
Así que, incluso a medida que cambiaban las fronteras coloniales, "eres ciudadano siempre y cuando hayas nacido dentro del dominio del rey, del monarca", explicó César Cuauhtémoc García Hernández, profesor de derecho en la Universidad Estatal de Ohio. "Pero el vínculo legal entre el país de origen en Europa y los colonos se mantuvo fuerte gracias a la promesa de la ciudadanía por nacimiento".
La República Dominicana eliminó la ciudadanía por nacimiento
En 2007, el Consejo Electoral dominicano ordenó oficialmente que se denegara la ciudadanía a todos los niños nacidos de padres sin estatus legal.
Seis años después, un tribunal dominicano aplicó esta medida de manera retroactiva hasta 1929.
Más de una década después, hasta 130,000 personas seguían sin nacionalidad a pesar de la aprobación de una ley en 2014 para corregir la decisión judicial, tras la fuerte condena internacional que esta había suscitado, según el Centro de Estudios Migratorios de Nueva York. La ley ahora afecta a la siguiente generación, que sigue siendo vulnerable a la deportación.
La oportunidad en México
Petit Frere huyó de Haití en 2019. Viajó desde Brasil y atravesó a pie la selva panameña hasta México en busca del llamado "sueño americano", con la intención de cruzar la frontera y establecerse con familiares en Florida. Pero pronto se dio cuenta de que eso era una ilusión, mientras que México le abrió sus puertas.

El nombre de su restaurante simboliza, en su cultura haitiana, un espacio compartido que brinda un sentido de pertenencia. En las paredes tiene letreros enmarcados en español, inglés y criollo que dejan claro que es más que un restaurante que ofrece sabrosos platillos tradicionales haitianos, como pescado con plátano y arroz con frijoles.
"Cada platillo cuenta una historia, cada detalle conecta culturas", dice uno de los letreros. "Nuestro objetivo es promover un auténtico intercambio cultural entre dos pueblos con raíces históricas similares, pero en el que la identidad haitiana florece con orgullo en suelo mexicano".
En poco más de cinco años en Tijuana, Petit Frere ha establecido un negocio próspero, domina el español y está cursando una carrera en trabajo social.
Además, dio la bienvenida a la primera generación de mexicanos en su familia: su nieta, Alexca.
No hay cifras sobre cuántos hijos de personas que no son ciudadanas han recibido la ciudadanía mexicana por nacimiento. Decenas de miles de haitianos viven en México. En 2021, cuando México experimentó un aumento significativo en la migración haitiana, al menos el 10% de las mujeres haitianas que llegaron estaban embarazadas, según la Organización Internacional para las Migraciones de las Naciones Unidas.
Su creciente familia mexicana
Petit Frere nació en San Martín francés, una isla caribeña que no otorga automáticamente la ciudadanía por nacimiento. Ella y su mamá, que es haitiana, fueron deportadas a Haití cuando tenía 6 años.
Petit Frere se fue de Haití en busca de una vida mejor. Se sintió consternada al descubrir que, cuando su hija adolescente se fue de Haití para reunirse con ella en Tijuana tres años después, estaba embarazada de casi cinco meses. Ella misma había sido madre adolescente y esperaba un camino diferente para su hija.

Pero Alexca, una niña pequeña llena de energía que se ríe y corre por todos lados, se ha ganado el corazón de su abuela. Petit Frere dijo que está agradecida de que su nieta haya nacido en México en lugar de Haití, donde la creciente violencia de las pandillas ha dejado a más de uno de cada diez sin hogar.
Un pasaporte mexicano facilitará los viajes, dijo. Pocos países permiten a los titulares de pasaportes haitianos visitar sus territorios sin visa.
"Como ciudadana mexicana, tendrá más oportunidades", dijo Petit Frere.
Lo mismo ocurre con sus tres sobrinas, que nacieron en Brasil y obtuvieron automáticamente la ciudadanía de ese país, agregó.
Petit Frere explicó que ella y su hija tenían residencia permanente en México antes de que naciera su nieta. Sin embargo, otros padres de la comunidad haitiana de Tijuana no la tenían. México permite que los padres de niños con ciudadanía por nacimiento se conviertan en residentes permanentes.
"Hay muchos niños en Tijuana que ahora tienen 6, 7 u 8 años, que son mexicanos, y cuyos padres, que son haitianos, no tenían estatus legal, pero ahora se han convertido en residentes permanentes porque sus hijos nacieron aquí", dijo.
Petit Frere inició los trámites para obtener la ciudadanía mexicana, lo que le facilitaría expandir su negocio.
También es organizadora comunitaria en la Haitian Bridge Alliance, donde aboga por la comunidad migrante haitiana. Dijo que espera obtener otro título en migración internacional, posiblemente a través de una universidad de EE. UU.
"Los hijos de los inmigrantes están demostrando ser los más destacados del mundo", afirmó. Los esfuerzos por limitar la ciudadanía por nacimiento "podrían deberse simplemente a los celos", señaló.








