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Latinos

"Ellos tienen dinero y nosotros no": después de 30 años, los habitantes de un barrio latino temen que Amazon los saque de sus casas

Los residentes de Chirilagua, un barrio de mayoría centroamericana en el norte de Virginia, temen que la apertura de la segunda sede nacional de Amazon los expulse de sus hogares. En un área con escasez de vivienda, la especulación por la llegada en los próximos años de miles de empleados a la plantilla del gigante de comercio electrónico ya está comenzando a afectar los precios de las rentas.
3 Jun 2019 – 1:49 AM EDT

ALEXANDRIA, Virginia.- Los primeros empleados de la nueva sede de Amazon en Virginia todavía no han llegado, pero en un barrio obrero de mayoría hispana a solo dos millas de Crystal City, el lugar donde estarán sus oficinas, ya están sintiendo el impacto: a algunos vecinos les han anunciado unos incrementos tan altos en sus rentas mensuales que se están planteando si podrán seguir allí o se tendrán que ir.

"Hace casi un mes nos dijeron que iba a ser más cara la renta, 200 dólares más. Es demasiado lo que nos quieren aumentar", lamenta Rosa, una salvadoreña que lleva diez años en el barrio conocido como Arlandria o Chirilagua, que cuenta con complejos de apartamentos sencillos y numerosos comercios latinos. Hasta ahora, ella y su esposo pagaban 1,400 dólares mensuales por un apartamento de un cuarto donde ambos viven con su hija.


Rosa no trabaja porque tiene que cuidar de la niña que se enferma frecuentemente y, con lo que gana su esposo instalando alfombras, apenas les alcanza para pagar el alquiler, la comida y las facturas. Por eso, están tratando de convencer a los administradores del edificio de que no les aumenten tanto la renta para poder quedarse. "Dicen (la gente) que es por lo de Amazon que van a subir la renta, pero ellos (los administradores) no nos dan ningún por qué", afirma.

Como ella, la mayoría de vecinos de Chirilagua son centroamericanos y, aunque algunos se pusieron contentos al enterarse de que el gigante de comercio electrónico iba a instalarse en la zona con la promesa de crear 25,000 empleos bien remunerados en los próximos diez años, ahora temen que los trabajadores con salarios más altos que lleguen les acaben echando de un barrio en el que muchos llevan más de 30 años.

Aumento de precios y hostigamientos

"Sabíamos que con el anuncio de la llegada de Amazon y reconociendo que los gobiernos locales no tienen un programa de crear vivienda para las familias de bajos recursos, iba a ser un impacto grande", le dice a Univision Noticias Evelin Urrutia, directora de Inquilinos y Trabajadores Unidos, una organización comunitaria con sede en Chirilagua.

En realidad Amazon todavía no se ha instalado en Arlington. Una portavoz de la compañía le confirmó a Univision Noticias que los primeros trabajadores llegarán este mes de junio sin ofrecer detalles de cuántos serán ni qué día comenzarán a trabajar. Lo que sí que han anunciado es cómo serán sus modernas instalaciones en las que invertirán $2,500 millones de dólares y en su página web se pueden ver un centenar de puestos abiertos para su sede de Virginia, principalmente para ingenieros de sistemas, financieros y otras posiciones que requieren educación superior.

Por eso, aunque la empresa ha dicho a través de comunicados que quería beneficiar a la comunidad alrededor de la nueva sede contratando talento local a través de empleos bien pagados (de una media de 150,000 dólares al año), en la asociación de Inquilinos y Trabajadores Unidos no creen que Amazon deje muchos trabajos a la gente de Chirilagua, donde, según los datos del Censo del 2000, un 57% de la población no tenía estudios superiores.

"Yo se lo pregunto a los políticos cuando tengo la oportunidad: '¿Ustedes creen que con la capacidad que nuestra gente tiene nosotros vamos a llegar los $150,000 o qué clase de trabajo vamos a tener nosotros?'", cuestiona Evelin Urrutia. "No importa si crean 5,000 empleos para nuestra comunidad de limpieza. ¿A dónde van a vivir si no tenemos affordable housing (vivienda asequible)?".

En los últimos dos meses, a la oficina de Urrutia han llegado decenas de vecinos preocupados por la subida de sus rentas. Pero el caso más grave que han identificado hasta ahora es el del edificio de Rosa, porque el anuncio del aumento del alquiler llegó acompañado de acoso por parte de la administración del complejo de viviendas a los residentes hispanos: "Les maltrataban verbalmente por no hablar inglés y hasta el señor de mantenimiento se burlaba de ellos", asegura Urrutia.

"La encargada que está ahorita desde hace dos meses ha empezado a maltratarnos porque somos latinos", afirma Rosa. "Ya no estamos agusto. Dice que solo hispanos cochinos vivimos acá y cuando vamos a la oficina, echa spray como quien dice que somos hediondos", añade.

En la asociación Inquilinos y Trabajadores Unidos están trabajando con la administración del edificio para mejorar la situación de los residentes hispanos y tratar de frenar el desalojo de las familias que no pueden permitirse pagar un incremento de la renta tan alto.

Pero Urrutia cree que este es solo el principio de una larga lucha para salvar de la gentrificación a un barrio con un carácter único otorgado por los miles de migrantes centroamericanos que llegaron a esta zona de la ciudad de Alexandria desde los años 80.

"Los altos costos de renta va a ser un método que van a usar para desplazar y despojar a las familias de esta área y es algo que ya se está haciendo", afirma Urrutia. Según los datos que maneja su organización, muchas familias del barrio de 3 y 4 miembros no superan los 28,000 dólares anuales de ingresos y sobreviven gracias a trabajos como limpiadores en oficinas y edificios gubernamentales, como albañiles de la construcción o en restaurantes.

El objetivo: frenar la gentrificación

En un recorrido reciente por Chirilagua, la directora de la asociación comunitaria dijo haber visto zonas donde los hispanos de bajos recursos están comenzando a ser desplazados.

"Fuimos complejo de departamento por complejo de departamento y ya nos dimos cuenta dónde está llegando más la comunidad blanca, soltera, con sus perritos ... y qué es lo que están haciendo los dueños de los departamentos: están poniendo dryer and washer (lavadora y secadora), los están renovando y subiendo la renta y eso está haciendo que (los vecinos actuales) no puedan renovar su contrato", explica.


El interés en el área también se refleja en el aumento de las ofertas de compra de los locales comerciales. En los últimos meses no es raro que agentes inmobiliarios se acerquen a ver el mercado e incluso a hacer ofertas de compra, algo que antes no pasaba.

Y en todo el norte de Virginia se está registrando un aumento de precios de los inmuebles. Según un informe de la web especializada Realtor.com, desde que Amazon anunció la elección de Arlington para la segunda sede nacional de la compañía, las ventas de viviendas en el condado se dispararon un 50% en relación al año anterior.

Además, el número de propiedades en el mercado cayó en un 40%, una tendencia que la web de bienes raíces achaca a que los potenciales vendedores pueden estar esperando a que los nuevos trabajadores de la compañía empiecen a llegar y suban los precios por el incremento de la demanda.


El peligro de gentrificación generado por Amazon preocupa a muchos residentes de la zona que temen que en Arlington se reproduzca lo que sucedió en Seattle, donde la compañía tiene su sede principal, y donde muchas familias de clase media fueron expulsadas por el incremento de los precios en la vivienda.

Por eso, cuando el pasado mes de marzo la comisión de Arlington votó para aprobar 23 millones de dólares en incentivos para Amazon, el presidente de la junta del condado, Christian Dorsey, reconoció la necesidad de "responder a los posibles desplazamientos de la población y promover la inversión en la oferta inmobiliaria para atender la demanda y reducir la falta de asequibilidad", sin dar detalles de cómo lo hará.

Por el momento, Alexandria y Arlington han anunciado que planean invertir 150 millones de dólares en vivienda asequible en la próxima década, pero los vecinos de Chirilagua lo que piden es que no los desalojen de las viviendas de bajo costo en las que viven y se están empezando a organizar para ello a través de reuniones en el centro comunitario.

"Yo creo que aquí los hispanos vamos a desaparecer"

Para algunos vecinos del barrio como para Dina Martínez, la lucha por una vivienda digna no es algo nuevo. Cuando llegó a Virginia huyendo en la guerra de El Salvador a mediados de los 80, esta mujer de 70 años que ya está jubilada formó parte de un grupo de residentes que se manifestaba contra una compañía que quería desalojar a familias trabajadoras para construir apartamentos de lujo.

Todas las noches cuando llegaba de trabajar limpiando hoteles, Martínez se unía a las protestas, tocaba puertas para informar a los vecinos y llegó a participar en la toma de la alcaldía, unas acciones con las que no solo consiguieron frenar el proyecto urbanístico sino que la municipalidad les diera un préstamo para crear una cooperativa con la que construyeron cientos de apartamentos de bajo costo.

Los salvadoreños definieron tanto el carácter del barrio que la zona que hasta entonces se conocía como Arlandria pasó a ser denominada Chirilagua por la localidad en el sur de El Salvador de donde llegaron muchos de sus residentes en los 80.

Pero ahora, Martínez teme que los vecinos con bajos recursos como ella no puedan resistir al aumento de precios por la llegada de Amazon y que se tengan que ir de las casas por las que lucharon en los 80.

"Yo pienso que Amazon nos viene a querer sacar porque ellos tienen dinero y nosotros no tenemos nada", lamenta. "Aquí vivimos solo personas de bajos recursos. ¿Y para dónde nos vamos a ir nosotros? Yo ya ni trabajo y lo que me dan no alcanza. Yo creo que aquí los hispanos vamos a desaparecer".

"La mayoría de los que viven acá son latinos", interviene su hija Ena. "Y muchas personas cuando no pueden pagar las rentas van buscando otro lugar más cómodo (barato) porque ahora todo está subiendo y acá es el único lugar de vivienda de bajo costo".

La hija, que trabaja en una compañía de promoción de hábitos de vida saludable, lamenta además que mientras que los vecinos del barrio, en su mayoría obreros de bajos ingresos (en algunos casos indocumentados) pagan sus impuestos, las grandes compañías como Amazon tengan exenciones fiscales: "Ellos se han hecho multimillonarios y no pagan taxes. ¿Cómo es una compañía millonaria que no paga taxes y las personas que vivimos acá, que están trabajando, tienen que pagar taxes? No es justo", reflexiona.

Pero madre e hija dicen estar dispuestas a seguir peleando para que las autoridades apoyen a la comunidad a permanecer en sus casas, un esfuerzo que está liderando el centro de Inquilinos y Trabajadores Unidos y que su fundadora ve casi como una lucha de David contra Goliat.

"En Nueva York al momento que anunciaron (que Amazon los había escogido como sede) la gente y los políticos se levantaron en contra. Yo lo único que pensé fue: ¿cómo preservamos la comunidad?", afirma Evelin Urrutia, al recordar que en Virginia la mayoría de políticos locales se mostraron a favor de que el gigante electrónico se asentara en el estado.

"No queríamos enemistarnos con los más poderosos, en este caso el gobierno y Amazon. Creo que mi esperanza nunca fue que lo íbamos a poder detener, sino simplemente qué podemos sacar nosotros a favor de nuestra gente", añade.


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