Los empleadores en Estados Unidos sumaron un decepcionante total de 29,000 empleos y la tasa de desempleo subió ligeramente el mes pasado, informó el gobierno el viernes, un mes antes de que los votantes acudan a las urnas en las cruciales elecciones de mitad de mandato, en un momento de descontento por el elevado costo de vida y la situación económica.
EEUU creó solo 29,000 empleos en septiembre, menos de lo esperado por los analistas
Los empleadores en Estados Unidos sumaron un total de 29.000 empleos en septiembre y la tasa de desempleo subió ligeramente al 4,2%.
La contratación cayó desde una cifra revisada de 133,000 empleos en agosto, reportó el Departamento del Trabajo. El desempleo subió a un aún bajo 4,2%, desde el 4,1% registrado en agosto.
Los economistas esperaban que las nóminas de septiembre alcanzaran los 90.000 puestos.
El mercado laboral estadounidense ha demostrado ser firme frente a una serie de sacudidas: guerras comerciales, inflación persistente, altas tasas de interés y un conflicto con Irán que ha encarecido los precios de la energía. El informe de empleo del viernes es el último que se publicará antes de las elecciones del 3 de noviembre, las cuales determinarán si los republicanos del presidente Donald Trump mantienen el control total del Congreso.
Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq Composite ampliaron sus ganancias tras la publicación de los datos, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se situó en el 5,17%, frente al 5,24% del día anterior.
Las cifras oficiales muestran que el mercado laboral de EEUU ha demostrado ser resistente frente a una sacudida tras otra: las guerras comerciales del presidente Donald Trump, la inflación persistente, las altas tasas de interés y un conflicto con Irán que ha disparado los precios de la gasolina, asfixiando los presupuestos familiares.
Cuando el Departamento del Trabajo publique las cifras de contratación y desempleo de septiembre, es probable que vuelvan a ser sólidas: los analistas encuestados por la firma de datos FactSet prevén que los empleadores (empresas, agencias gubernamentales y organizaciones sin fines de lucro) sumaron 90.000 empleos el mes pasado y que el desempleo se mantuvo bajo, en un 4,1%.
Los despidos son poco comunes y la mayoría de los trabajadores gozan de estabilidad laboral.
Pero los estadounidenses de a pie no lo perciben así.
La confianza del consumidor en EEUU cayó este mes a su nivel más bajo en más de una década, según un índice publicado por el Conference Board. Una de las razones: más del 28% de los encuestados dijeron a dicho centro de estudios empresarial que esperan que haya menos puestos de trabajo disponibles en seis meses, el doble del 14% que proyecta un incremento.
El portal de empleo en línea Glassdoor informa que su índice de confianza de los empleados, basado en cómo ven los trabajadores las perspectivas de sus propias empresas, cayó el mes pasado al nivel más bajo desde que se iniciaron los registros a principios de 2016, un período que incluye la pandemia global. Fue el tercer mínimo histórico del índice en lo que va del año.
«La confianza de los empleados se ha ido deteriorando continuamente durante el último año, a medida que aumenta la ansiedad de los trabajadores por todo, desde los despidos hasta la IA», afirmó Daniel Zhao, economista jefe de Glassdoor.
El descontento ciudadano con la economía se produce a tan solo un mes de que los votantes acudan a las urnas para las elecciones de mitad de mandato que determinarán si los republicanos de Trump conservan el control total del Congreso. Una encuesta publicada el jueves por The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research revela que solo el 17% de los adultos en EE. UU. aprueba la gestión de Trump respecto al costo de vida. Solo el 26% aprueba su gestión de la economía en general, lo que marca un nuevo mínimo.
El recelo de la población sobre el empleo refleja en parte una particularidad del mercado laboral actual: los empleadores no están despidiendo a muchos trabajadores, pero tampoco están contratando a muchos. Una medida del Departamento del Trabajo sobre la contratación bruta —antes de restar a quienes renuncian o pierden su empleo— lleva más de dos años estancada.
Por ello, los economistas lo describen como un mercado laboral de «baja contratación y pocos despidos» ( low-hire, low-fire), en el que quienes tienen empleo disfrutan de relativa estabilidad, pero quienes buscan trabajo pasan apuros para encontrarlo. En agosto, la persona desempleada promedio llevaba sin trabajo más de seis meses, el tramo promedio de desempleo más largo desde febrero de 2022.
«La gente sabe que ser despedido es especialmente costoso en este momento», señaló Zhao, de Glassdoor. «Escuchan de sus amigos cuánto tiempo llevan sin trabajo y lo difícil que les ha resultado encontrar un empleo. Eso hace que los despidos den aún más miedo de lo habitual».
En ese entorno gélido, menos trabajadores están dispuestos a renunciar a sus puestos. «A menudo se sienten atascados», dijo Zhao. «Los trabajadores no ven oportunidades en el mercado libre para conseguir un empleo mejor, uno que pague más u ofrezca un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal».
La debilidad en las contrataciones también repercute en aumentos salariales más escasos. El salario promedio por hora subió solo un 3,1% en agosto con respecto al año anterior, el incremento interanual más bajo desde mayo de 2021.
Investigadores del Banco de la Reserva Federal de San Francisco informaron en agosto que la búsqueda de empleo se ha vuelto más dura para dos grupos que deberían estar prosperando en esta fase avanzada de la expansión económica.
En condiciones normales a estas alturas —la última recesión fue hace seis años—, los empleadores necesitarían trabajadores con tal urgencia que estarían dispuestos a dar una oportunidad a candidatos jóvenes, con poca experiencia o sin habilidades consolidadas. Pero no es así: «En lugar de verse atraída, la cantera hacia el empleo se está reduciendo, de modo que la recuperación ya no está llegando a los trabajadores marginados», señalaron los investigadores.
Además, los desempleados que habitualmente se reincorporan más rápido al mercado laboral —aquellos en sus años de mayor productividad (de 25 a 54 años) y con formación universitaria— están teniendo dificultades para encontrar nuevos empleos.
Los investigadores de la Fed de San Francisco no están seguros de qué está dificultando tanto la búsqueda de empleo. Sospechan que podría relacionarse con las restricciones migratorias de Trump, la desaceleración de contrataciones en empresas tecnológicas y contratistas del gobierno, «los primeros efectos del desplazamiento laboral relacionado con la IA en profesiones cualificadas», la incertidumbre sobre la dirección de las políticas gubernamentales o «primeras señales de un deterioro laboral más amplio».
Un panorama complicado
Para complicar el panorama: Estados Unidos no necesita crear tantos puestos de trabajo como antes para mantener estable la tasa de desempleo. La jubilación de la generación del baby boom y las restricciones migratorias de Trump hacen que haya menos personas compitiendo por un empleo. Como resultado, según los economistas, la llamada tasa de contratación de «equilibrio» ( break-even) podría ser tan baja como cero empleos al mes, frente a los cerca de 150,000 de hace aproximadamente un año.
En lo que va de año, los empleadores han sumado un promedio de 80,000 empleos al mes, más que suficiente para mantener baja la tasa de desempleo y una gran mejora respecto al promedio de 2025, de solo 9.700 empleos al mes (la cifra de contratación más débil fuera de una recesión desde 2002).
Aun así, la contratación se mantiene muy por debajo de los 166.000 empleos mensuales creados, en promedio, en 2023 y 2024, y de los 491.000 al mes registrados durante el auge de contratación de 2021-2022 tras los confinamientos por la pandemia.
«Estamos viendo una leve mejora», concluyó Zhao, de Glassdoor. «Que eso sea suficiente para que los trabajadores se sientan realmente bien con el mercado laboral es otra cuestión. Una leve mejora no equivale a abrir oportunidades y hacer que la gente sienta que realmente puede avanzar en su carrera profesional».







