Empleo

Exconvictos, gente que no habla inglés o sin experiencia, desamparados: esta panadería contrata a todos (y gana 20 millones al año)

Greyston Bakery hace los famosos brownies de una reputada marca de helados. Quienes los preparan son personas que estuvieron en las cárceles, inmigrantes legales que no hablan inglés o que no tienen antecedentes laborales, gente que no tiene un hogar fijo, gente que, en definitiva, quiere trabajar pero que pocos les dan la oportunidad.
23 Sep 2018 – 11:45 AM EDT

A estas personas nadie las quería contratar, ahora hacen deliciosos y famosos brownies

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"Hay gente que tiene una 'green card' pero no habla bien inglés, hay gente que está legal pero nunca ha tenido un trabajo en este país, refugiados que fueron expulsados de su tierra, hay gente que ha salido recién de la cárcel, personas que, por antecedentes con problemas mentales o médicos, nunca pudieron encontrar un trabajo, gente que tuvo problemas con las drogas, gente que huyó de su casa por violencia doméstica y no pudo estudiar".

Esta es la descripción de sus empleados que hace el presidente de Greyston Bakery, una panadería en Nueva York que no pide hojas de vida, ni un historial laboral, que no hace un chequeo del pasado y que no pide una lista de habilidades para contratar a su equipo. En esta compañía para tener un trabajo es suficiente con presentarse en la puerta, anotarse en una lista, tener ganas de trabajar y esperar, eso sí, porque hay lista de espera.

Lejos de ser una empresa de beneficencia, Greyston Bakery tiene ganancias de 20 millones de dólares al año, según especifica Forbes, y goza de reconocimiento en su segmento al ser, entre otras cosas, la creadora de los trocitos de brownies del famoso helado de chocolate fudge brownie de Ben & Jerry’s. Pero el éxito no ha alejado a esta compañía de su vocación de darle trabajo a aquellos que la sociedad suele calificar de "incontratables".

"Lo primero que hay que dejar claro es que nadie es 'incontratable'. Lo segundo, es que después de nuestra experiencia de tres décadas aplicando este método que llamamos ‘ Contratación abierta’ (Open Hiring) es que las personas que tienen más dificultades para encontrar un trabajo probablemente serán el mejor trabajador. Nadie viene a Greyston para crear problemas. La mayoría de las personas vienen aquí porque es su ÚNICA oportunidad de obtener un empleo legal y una vez que se les ofrece un trabajo, trabajan arduamente para mantenerlo", le dijo a Univision Noticias Mike Brady, presidente y CEO de la compañía.

Los fundamentos de esta panadería, en donde se cocinan galletas de chocolate y suculentas tortas, es que a sus empleados hay que aceptarlos en la base de su presente y su futuro potencial, no juzgarlos por su pasado.

Donde empezó todo

La historia y el método de contratación de esta empresa tienen un particular comienzo. En 1982, Bernie Glassman era un profesor de budismo zen que vivía con sus estudiantes en un hogar que bautizaron como Greyston Mansion, en Manhattan.

Como una manera de ayudar a que sus estudiantes se pudieran mantener, Bernie abrió cerca al hogar budista un café. En vista de que la panadería y la venta de bebidas calientes resultó y trajo réditos, el maestro zen pensó que podría ayudar a más gente y empezó a trabajar también con personas sin casa y desempleados.

La historia de emprendimiento social tuvo un vuelco cuando el entonces alcalde de Yonkers, una ciudad del estado de Nueva York, invitó a Bernie y a su equipo a mudarse a la ciudad para hacer ese negocio algo más grande y productivo. Para entonces Yonkers tenía el mayor número de gente sin casa per cápita en el país. Así fue como, en una planta abandonada de pasta, se reubicó a esta panadería que hasta ahora ha querido seguir los principios de su creador.


"Que alguien te contrate, tener un medio para mantenerte a ti mismo es literalmente un cambio de vida", sostiene Brady, quien asegura que la economía pierde 170,000 millones al año por sacar del mercado laboral a gente capaz de trabajar.

"Algunas personas que trabajan con nostros pueden desconectarse de los servicios sociales y mantenerse por completo. Es un refuerzo de confianza. Las personas finalmente sienten que tienen el control de sus vidas y pueden ser miembros contribuyentes de la sociedad", añade.

Esta compañía ha contratado así a 3,500 empleados. Los que se presentan obtienen un trabajo como aprendices y completan un curso de 10 meses de capacitación laboral y habilidades para la vida.

Luego, se les asigna un trabajo básico, como operar máquinas mezcladoras o supervisar el corte y envasado de brownies para su distribución, y luego empiezan a crecer.

Parte de las ganancias de la empresa resultan de lo que se ahorra en los costosísimos procesos de selección de personal que suelen tener las compañías.

“Nosotros preferimos pagarle mejor a los empleados y confiar en que ellos al encontrar una oportunidad que les permite cambiar sus vidas siempre van a hacer el mejor trabajo”, concluye Brady.

A estas personas nadie las quería contratar, ahora hacen deliciosos y famosos brownies

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