Nancy Vasquez Téllez tiene dificultades para llegar a fin de mes y problemas de salud que cree que están ligados a su empleo en la maquila aunque no se lo reconozcan. Pero esta mujer originaria de Veracruz dice sentirse afortunada por poder crear bisutería para sacar un dinero extra que a su familia le ayuda a salir adelante.
“Me siento muy orgullosa porque dios me ha dado el don de poder hacer creaciones para las personas que les guste. Yo hago creaciones… es lo que yo hago para salir adelante”, expresa convencida Vasquez Téllez, mientras muestra una serie de collares, aretes y pulseras colgados improvisadamente sobre una toalla.
Esa actividad es la que esta mujer oriunda del estado mexicano de Veracruz ha desarrollado para poder complementar el sostén de su familia, ya que los 1,200 pesos (menos de 60 dólares) que gana a la semana en la maquiladora le son insuficientes.
Para crear la colorida y brillante bisutería utiliza las mismas manos hinchadas que emplea para coser las vestiduras para asientos de autos que durante 20 años ha producido como operadora en las diversas plantas ensambladoras donde ha laborado.
“Así ayudo a mi familia a que entre un poquito más de dinero”, dice esta mujer que forma parte de las miles de mujeres que se ven en la necesidad de laborar con algún tipo de lesión física a cuestas debido a que no ha conseguido demostrar que el trabajo que realiza en la maquiladora es el origen de su enfermedad.
Los médicos del seguro social la han hecho tratamientos en la espalda, hombros y brazos solo para mitigar sus dolores, pero han determinado que sus deformaciones son congénitas y no por los repetitivos y extenuantes movimientos que a lo largo de dos décadas ha realizado en las fábricas.
"Que (López Obrador) venga con todo para ayudarnos"
Actualmente, Nancy, junto a sus dos hijos y su esposo habitan una deteriorada y reducida vivienda al oriente de la ciudad por la que paga mensualmente 650 pesos de renta (casi 32 dólares). Con los ojos llorosos recuerda las incertidumbres y problemas que enfrentó cuando recién llegó a Ciudad Juárez con la ilusión de trabajar en la maquiladora y así elevar su calidad de vida.
Esta ciudad fronteriza es uno de los 33 municipios del norte del país en los que la industria maquiladora de exportación se asentó y uno de los tres municipios en el estado de Chihuahua que desde mediados de los años 60 brinda empleos con salarios superiores al mínimo oficial.
En retrospectiva, Nancy asegura que la fábrica no cumplió con sus expectativas por lo que hoy para poder sobrevivir tiene que vender sus joyas de fantasía en un mercado de segundas y en ocasiones, a escondidas, entre compañeras de trabajo de mayor confianza. “Por lo regular me pongo con una mesita en las segundas (mercados populares) y a veces me vengo a casa con 80 o 200 pesos (entre 4 y 10 dólares aproximadamente), eso es lo máximo que vendo… sí está difícil”, explica.
Uno de sus sueños que a la fecha ha sido irrealizable es que algún día se logre un aumento salarial no sólo dentro de la empresa donde trabaja, sino en todo ese sector productivo. Ahora que están próximas las elecciones en México, ella finca su esperanza en un cambio de gobierno y de presidente.
Sonriente y sin tapujos rápidamente manifiesta su preferencia por el candidato de izquierda que busca ocupar la presidencia del país. “Ojalá y que si gana López Obrador, él si nos apoye y suba el salario… que venga con todo para ayudarnos”.