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Elecciones México 2018

Elecciones en México: "Hay dinero para las campañas, pero no para las escuelas"

Los candidatos se pelean el voto del sindicato de maestros, el más grande de América Latina con 1.7 millones de afiliados. La cúpula apoya a Meade, mientras la base hace campaña por López Obrador.
20 Jun 2018 – 10:58 AM EDT
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Un grupo de policías toma posiciones durante una protesta del sindicato de maestros en la Ciudad de México. Crédito: Alfredo Estrella / AFP / Getty Images

OAXACA / CIUDAD DE MÉXICO, México.- Los niños del preescolar de San Mateo del Mar —de tres, cuatro, cinco años— reciben clases bajo la sombra de un árbol del patio desde que el terremoto del 7 de septiembre del año pasado, de 8.2 grados, desmoronó en cuatro minutos la mitad de la escuela que les tomó una vida construir. La directora lleva nueve meses pidiendo a las autoridades que terminen de echar abajo la otra mitad y levanten un nuevo edificio, o que al menos les surtan de agua potable, que ni eso tienen.

“Ver las escuelas destruidas y que los niños no tengan clases es lo peor que nos puede pasar. Hemos tenido paros, hemos venido a luchar por la educación pública. Hemos dejado a los niños, sí. Pero esto que está haciendo el gobierno estatal y federal no tiene nombre, dejar las escuelas sin infraestructura, en el total abandono, sin que les interese nada. Hay dinero para las campañas, pero no hay dinero para las escuelas”, dice la directora Beatriz Gutiérrez.

Durante la última semana, Gutiérrez ha acampado en la calle Armenta y López del centro de Oaxaca con sus compañeros del sindicato para exigir a los gobiernos priístas del presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Alejandro Murat la derogación de la reforma educativa aprobada en 2013 que pone en mayor desventaja a la educación indígena.


“Se supone que como pueblos originarios tenemos derecho a un programa para nosotros pero no tenemos. El mismo programa que se maneja en Monterrey se maneja en Oaxaca, no hay nada diferente”, dice Gutiérrez, que debe combinar en su escuela los saberes comunitarios —la pesca, el tejido, la lengua— con lo que necesitan saber los niños para llegar a una primaria de occidente.

Su pueblo, San Mateo del Mar, es un islote de 40 kilómetros de largo por tres de ancho que se está hundiendo entre las aguas del Océano Pacífico y la laguna superior del Itsmo de Tehuantepec en Oaxaca, al sur de México, por causa de los terremotos: tres de entre 7.1 y 8.2 grados en los últimos nueve meses, uno leve casi cada semana.

Los sismos han licuado el agua salada y la arena bajo San Mateo, que en algunos puntos se ha hundido hasta 50 centímetros por debajo del nivel del mar. Los pozos sépticos rebosaron, contaminaron los pozos de agua potable. En la cabecera del municipio, donde viven unas 6,000 personas, indígenas Ikoots la mayoría, las casas de 1,400 familias sufrieron daños y 25 escuelas fueron afectadas. Apenas en dos de ellas comenzaron hace un mes los trabajos de reconstrucción.

“No nos pusieron ni siquiera aulas temporales. Es muy evidente que ni al gobierno estatal, ni al federal y ni al municipal les interesa la educación. En estos tiempos de elección, les interesa más la cosa electoral”, se queja la directora.

Los maestros del PRI se rebelan

Como México, como Oaxaca y como San Mateo del Mar, el magisterio votó por el PRI con disciplina hasta el año 2000. Ahora es un archipiélago donde cada partido tiene su isla, y donde todas las corrientes políticas —desde la derecha hasta la izquierda radical— están representadas.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que agrupa a toda la nómina de la Secretaría de Educación de México, es el sindicato más grande de América Latina y la más grande organización de maestros del hemisferio, con más 1,61 millones de afiliados actualmente.

EL SNTE nació 1943 como un apéndice del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó durante 70 años sin interrupción desde 1930 y convirtió en diputados, senadores y secretarios generales a buena parte de los líderes magisteriales.


En los años 80, las secciones sindicales de los estados más pobres del sur —la Sección 7 de Chiapas y la Sección 22 de Oaxaca— se rebelaron contra “la cúpula charra” que dominaba al gremio desde la capital en favor del gobierno y fundaron el movimiento interno bautizado como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la facción radical y disidente del magisterio, minoritaria —de unos 83,000 integrantes— pero ruidosa.

El magisterio comenzó a dar la espalda al PRI a partir del 2000, para apoyar al Partido Acción Nacional, PAN en la primera y única alternancia de poder que ha vivido la democracia mexicana. La presidenta vitalicia del sindicato durante esos años, Elba Esther Gordillo, que a la vez fue secretaria general del PRI entre 2002 y 2005, fue expulsada de sus filas y fundó una nueva organización, el Partido Nueva Alianza (PANAL), para apoyar la campaña del segundo presidente panista, Felipe Calderón.

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Los privilegios de Elba Esther Gordillo


Elba Esther Gordillo cayó en desgracia en febrero de 2013. Fue detenida el 26 de febrero, bajando de un jet privado en la pista del aeropuerto de Toluca, por acusaciones de supuestos vínculos con el crimen organizado, lavado de dinero y desvío de fondos que pertenecían al sindicato. Cinco años más tarde, 'la Maestra' aún no ha sido condenada y permanece bajo arresto domiciliario en su pent house de Polanco, una de las zonas más acomodadas de la Ciudad de México.

Un día antes de anunciar su detención en un mensaje oficial televisado, Enrique Peña Nieto promulgó la Reforma Educativa para reorganizar la carrera docente. Esta formaba parte del Pacto por México aprobado en el Congreso con el apoyo del PAN y el PRD, y rechazado por una amplia base del magisterio.


Solo la cúpula sindical, liderada por Juan Díaz de la Torre, el presidente del SNTE que reemplazó a Gordillo, apoya la Reforma Educativa de Peña Nieto y está comprometida con la campaña presidencial de la coalición 'Todos por México' del candidato José Antonio Meade, que integran el PRI, el Partido Nueva Alianza y el Partido Verde.

En cambio, las trincheras opuestas de la Coordinadora y de Gordillo apoyan con distintos matices a López Obrador, que ha prometido derogar la reforma para devolver a los maestros el terreno perdido. La alianza de AMLO, 'Juntos Haremos Historia', está conformada oficialmente por el Partido Encuentro Social (PES), el Partido de los Trabajadores (PT) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y cuenta con el apoyo de las Redes Sociales Progresistas.

El nieto de 'La Maestra' cuida los votos de AMLO

René Fujiwara, nieto de Elba Esther Gordillo, tiene dos misiones dentro de la campaña de las Redes Sociales Progresistas a favor de Andrés Manuel López Obrador: sumar voluntarios para defender los votos de 'El Peje' en las casillas el día de las presidenciales y restar líderes a uno de los aliados de José Antonio Meade, el partido Nueva Alianza, que su abuela fundó y que dio la espalda a la familia cuando la arrestaron. Fujiwara no estudió para enseñar, no asistió nunca a una escuela pública en México, pero conoce las entrañas del magisterio mexicano porque creció entre maestros.

Fujiwara se graduó en Política y Filosofía en Inglaterra en 2006. Al año siguiente trabajó una breve temporada en la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Felipe Calderón, que describe como “nueve meses de mucho Powerpoint”. En 2008 se incorporó al partido de Elba Esther Gordillo, como dirigente de Alianza Joven, su brazo juvenil. Entre 2012 y 2015 fue diputado por Nueva Alianza, era uno de los 30 menores de 30 de la cámara.


“Y me toca un reto súper cañón: vivir dentro de la arena política toda la caída de Elba Esther. Quedo como huérfano”.

Los viejos aliados de 'La Maestra' ponían excusas cuando los llamaban los abogados de la defensa. Fujiwara estuvo dos años más en Nueva Alianza y luego se fue a Estados Unidos a aprender a construir casas sustentables. Al regreso, en diciembre de 2017 se incorporó a las Redes Sociales Progresistas y a la campaña de López Obrador, mediante familiares y amigos que habían trabajado en la candidatura la maestra Delfina Gómez a la gubernatura del Estado de México por Morena, en las estatales de junio.

“Tanto el PES como el PT como Morena tienen ya mucha estructura y tienen a gente que va a defender el voto en las casillas. La Redes Sociales Progresistas se organizaron para ser una segunda línea de defensa del voto. Ahorita ya tenemos 100,000 representantes en todo el país, lo cual representa 40% de lo que aspiramos abarcar”, dice Fujiwara.


La segunda tarea —captar cuadros de Nueva Alianza— la lleva también adelantada. Con sus gestiones ya han dado su apoyo a López Obrador dirigentes de Chiapas, Ciudad de México, Querétaro, Veracruz y Tamaulipas. El jueves pasado logró que el aspirante de PANAL a la presidencia municipal de La Paz, capital de Baja California Sur, declinara a favor del candidato de Morena.

“Los maestros están lastimados con Nueva Alianza y con el PRI. Sienten que los engañaron, que los humillaron y que les han ido quitando muchísimas prestaciones y derechos. La Reforma Educativa nunca tuvo una finalidad educativa. La finalidad era volver a echarle la soga a los maestros y volverlos a jalar hacia el priísmo”.

López Obrador es el único de los cuatro aspirantes presidenciales que ha prometido echar atrás la Reforma Educativa de Peña Nieto y retomar el diálogo con todas las fracciones del magisterio. Una promesa con la que ha logrado reunir tanto a los maestros tradicionales del SNTE bajo el influjo de 'La Maestra' Gordillo, como a los disidentes de la Coordinadora.

Lo que dijo la abuela que iba a pasar, pasó, dice Fujiwara: “No se puede hacer ninguna reforma sin los maestros, a los maestros se les invita, no se les obliga. El gobierno no lo entendió, los obligó y se los entregó enteros a Andrés Manuel”.

'El Peje' promete

Erangelio Mendoza González, exsecretario general de la Sección 22 del sindicato de maestros y aspirante por Morena a un escaño de diputado, tiene una frase hecha para estas temporadas de campaña política: “No hablo a nombre del magisterio, hablo a nombre de Erangelio”. Y la grita encaramado en la caja de una troca mientras llega al acto de cierre de campaña de Andrés Manuel López Obrador el sábado 16 de junio en la capital de Oaxaca.


Antes de que llegue el candidato a prometer que dialogará con el magisterio si lo llevan a la presidencia, los animadores del templete dan la bienvenida a otros líderes de la Sección 22 de la CNTE —Rubén Núñez Ginés, Francisco Villalobos Ricardez, Asiel Sibaja y Irán Santiago Manuel—, algunos que han ido a parar a la cárcel por breves periodos durante protestas contra el gobierno de Peña Nieto.

Y ya sobre el escenario, López Obrador les prometió atender “de manera respetuosa” las demandas del magisterio, aumentar los sueldos de los empleados educativos que trabajan en regiones apartadas y acabar con las “palancas” en el gremio.

“Aún no estando de acuerdo con los maestros, con la Sección 22, hay que respetar, lo que nos ayudará a resolver los problemas y atender el diálogo en beneficio de la educación”, les dijo AMLO.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tiene como principio no decir a sus afiliados a favor de quién votar en las elecciones. Pero sí les da una clara línea sobre por quién no votar para el gobierno federal.

“Aquí el voto es como en el 2006: en contra del PRI y de los que firmaron el Pacto de México, que incluye la Reforma Educativa. Esa es la orientación, también para los padres de familia, nuestros aliados naturales”, explica Omar Olivera, investigador del Centro de Estudios Políticos y Sindicales de la Sección 22.

“El llamado al voto por López Obrador lo hacen los compañeros a título individual. Ellos ahorita pueden traer la playera de la militancia que quieran”, agrega.


Pero eso no es poco. La Sección 22 del sindicato tiene presencia en 14,000 escuelas de Oaxaca, donde hay 14,000 comités de padres de familia que deciden junto a los maestros cada acción política que pueda tener efectos sobre la educación de sus hijos. El padrón electoral es de casi 2,7 millones de votantes.

Olivera es de los escépticos que cree que pocas cosas mejorarán en la democracia de México si López Obrador llega a la presidencia rodeado de “personajes antidemocráticos en el tema sindical”, como Elba Esther Gordillo. Pero no se llama a engaños:

“Si lo vemos pragmáticamente, López Obrador quiere gobernar el país en paz, haciendo alianzas con distintos sectores. (...) Y Elba Esther ha jugado a cualquier partido político y ahorita está viendo la posibilidad a través de Morena de incrustarse en el aparato que seguro va a gobernar este país”.

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