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Elecciones 2016

Video lascivo sacó al Trump más salvaje y puso a Clinton a la defensiva en el segundo debate

El candidato republicano recurrió a las tácticas más sucias con la intención de hacer que su rival descendiera con él a las profundidades. Clinton mantuvo la compostura pero pasó más tiempo conteniendo embestidas.
9 Oct 2016 – 11:21 PM EDT
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ST. LOUIS, Missouri.- Donald Trump trató de arrastrar a Hillary Clinton al lodo que le cubre hasta el cuello en el segundo debate presidencial en la Universidad de Washington en St. Louis.

El republicano contuvo los decibelios y las interrupciones pero dio rienda suelta a su malicia. Invitó al auditorio a cuatro mujeres que acusaron a la demócrata de facilitar los supuestos abusos sexuales de su esposo, amenazó con encarcelarla si llega a ser presidente y se refirió a ella como "el demonio" y alguien "con odio tremendo en su corazón".

Con poco que perder tras dos semanas a la deriva, Trump optó por la guerra sucia. Clinton, consciente del riesgo de convertir el debate en un choque de telerrealidad, mantuvo la compostura, aunque eso le supuso pasar más tiempo a la defensiva.

"Cuando ellos se rebajan, tú te elevas", respondió la demócrata a un ataque sobre las acusaciones de violación contra su marido, el expresidente Bill Clinton. Su frase la tomó prestada de la primera dama, Michelle Obama, quien la usó en la Convención Demócrata precisamente como el mejor consejo para enfrentarse al zafio republicano.

El choque comenzó con el gesto descortés y sin precedentes de dos aspirantes a ocupar el Despacho Oval negándose a darse la mano. Los dos se limitaron a reconocer la presencia del otro asintiendo con la cabeza y rápidamente se giraron para mirar hacia la audiencia y sentarse en sus respectivos taburetes.

La inquina y la incomodidad entre ambos fue evidente durante el careo de 90 minutos. Sus taburetes estaban cerca, a solo dos metros de distancia y la sala era mucho más pequeña que la del primer debate en Nueva York hace dos semanas. El debate tuvo formato de town hall (asamblea de municipalidad), con los candidatos respondiendo las preguntas de votantes indecisos del área de St. Louis seleccionados por la encuestadora Gallup sobre temas como Obamacare, la islamofobia y los impuestos, entre otros.

La primera pregunta de Patrice Brock fue muy reveladora del sentimiento extendido entre los votantes al cuestionar si los candidatos consideraban que están siendo un ejemplo para los jóvenes.

Clinton y Trump mantuvieron el tono y las palabras positivas durante sus respuestas de dos minutos. Pero a partir de ahí la contienda bajó a las profundidades. Probablemente el debate de este domingo no ayudó a disipar esa preocupación de la señora Brock.

"Estarías en la cárcel"

La mayor tensión se vivió en los primeros minutos que son precisamente los que dejan una mayor impresión en los televidentes. Anderson Cooper, el periodista de CNN que moderaba el debate junto con Martha Raddatz de ABC, confrontó a Trump sobre el comentario machista que ha puesto su campaña al borde de la bancarrota. En una cinta de 2005 revelada 48 horas antes del choque, Trump se vanagloria de acosar a las mujeres.

El republicano aseguró que no era más que una "charla de vestuario", como ya había dicho tratando de rebajar el asunto anterioremente, y cambió de tema alertando de la amenaza del Estado Islámico (conocido como ISIS). Negó que hubiera hecho lo que dijo en el video.

"Sí. Estoy muy avergonzado por eso. Lo odio. Pero es charla de vestuario y es una de esas cosas. Yo golpearé hasta el infierno a ISIS. Vamos a derrotar a ISIS. ISIS pasó hace varios años en un vacío que fue dejado por mal juicio. Y se lo diré, me encargaré de ISIS", aseguró.

Su esposa Melania y tres de sus hijos con su primera esposa, Donald Jr., Ivanka y Eric, escuchaban sus palabras en el palco de familiares.

Cuando Clinton intervino recordó los insultos de Trump a discapacitados, mujeres, hispanos y afroestadounidenses a lo largo de la campaña. "Creo que está claro para cualquiera que escuchara eso (el video) que representa exactamente quién es él".

Con Bill, Chelsea Clinton y el marido de ésta, Marc Mezvinsky, presentes en el otro palco de invitados, y con las supuestas víctimas sentadas entre el público, Trump sacó el lanzallamas que había dejado sin usar en el primer debate.

"Si miras a Bill Clinton, es mucho peor. Lo mío son palabras y lo suyo eran acciones. Eso es lo que él hizo a las mujeres. Nunca ha habido nadie en la historia de la política en este país que haya sido más abusivo con las mujeres. Así que puede decir lo que quiera, pero Bill Clinton era abusivo con las mujeres".

Nada más acabar el primer careo con Clinton hace dos semanas en Nueva York, el magnate había advertido que por “respeto a su hija” que estaba en el auditorio, había evitado decir cosas relacionadas con el pasado de infidelidades del expresidente. Este domingo no tuvo deferencias.

Clinton no perdió los nervios en ese momento ni tampoco cuando poco después su rival la amenazó con procesarla, una intimidación inédita en 56 años de debates presidenciales.

"No creía que diría esto, pero lo voy a decir, y odio decirlo. Si gano, voy a instruir a mi fiscal general a que cree un fiscal especial para mirar su situación, porque nunca ha habido tantas mentiras, tanta falsedad", le espetó.

Cuando Clinton negó las acusaciones de Trump sobre los emails, añadiendo que por suerte el republicano no está a cargo de las leyes del país, éste la cortó tenebrosamente: "porque estarías en la cárcel".

Previa dramática

El candidato republicano se quitó la camisa de fuerza, se olvidó de quienes le pedían un estilo "presidencial" y se comportó tal como es, algo que quizás le favorezca con respecto al primer debate al verse más desenvuelto en sus respuestas a votantes y tomar la iniciativa del ataque. Clinton, sin embargo, tuvo menos tiempo la palabra, perdiendo la batalla de los minutos en cámara frente a su rival, quien habló a un ritmo acelerado.

La demócrata se concentró en conectar con los votantes que le hacían preguntas, dirigiéndose a ellos por su nombre y por lo general habló en positivo sobre su historial y su programa.

Inquieto, Trump merodeó por el escenario mientras Clinton respondía a los votantes y en una ocasión pareció acecharla por la espalda, con aparente intención de intimidarla.

En un momento en que pareció perder la paciencia, con Trump acusándola de borrar los emails de sus años como secretaria de Estado, ella le dijo: "OK, Donald, sé que estás tratando de desviar mucho la atención esta noche, cualquier cosa para evitar hablar de tu campaña y de la manera en que está explotando y la manera en que los republicanos te están dejando".

Trump acusó a los dos moderadores de trato desfavorable. "Tres contra uno", se quejó. A Cooper le criticó por no abordar los emails en sus preguntas. A Raddatz le increpó: "¿por qué no la interrumpes a ella?".

En un golpe bajo y sorpresivo que cargó la atmósfera solo media hora antes del comienzo, Trump apareció por Facebook Live en el hotel Four Seasons de St. Louis, a pocas cuadras del lugar del debate, flanqueado por cuatro mujeres que acusaron a Clinton de facilitadora de abusos sexuales.

Tres eran presuntas víctimas de violación de Bill Clinton (Juanita Broaddick, Paula Jones y Kathleyn Willey). En ningún caso, Clinton fue condenado. A Jones le indemnizó de modo extrajudicial por $850,000. La cuarta oradora fue Kate Shelton, quien denuncia que hace 40 años Hillary Clinton defendió como abogada al hombre de 41 años que la violó cuando tenía 12 años, consiguiendo una pena mínima para su cliente.

El candidato, que no respondió a preguntas del pool de prensa, llamó al evento de tres minutos de un modo perverso: "Preparación para el debate". Las cuatro mujeres aparecieron entre el público más tarde, invitadas por Trump.

A pesar de sus ataques personales y gestos provocativos, Trump se moderó en otros momentos. En una respuesta reconoció que la islamofobia es un problema, aunque volvió a insistir en su veto a los inmigrantes musulmanes hasta que haya mayores controles. También dijo que el capitán Humayun Khan, el soldado caído en Irak a cuyos padres ridiculizó, es un héroe.

Inesperadamente tras hora y media áspera, el civismo resurgió al final. Un votante les pidió a los dos candidatos que dijeran algo bueno sobre su rival.

Clinton elogió a la familia de su opositor, un recurso habitual frente a este tipo de preguntas: "Sus hijos son increíblemente capaces y dedicados y creo que eso dice mucho sobre Donald".

Trump destacó que Clinton es una "luchadora", empleando un adjetivo que la demócrata usa frecuentemente para describirse pero que sonó a respuesta más sincera que la de ella.

"Estoy en desacuerdo con muchas de las cosas por las que pelea", dijo Trump, "estoy en desacuerdo con su juicio en muchos casos. Pero ella pelea duro, no se rinde, nunca se rinde y considero que eso es un muy buen rasgo".

Tras ello concluyó el choque y ambos esta vez se estrecharon fríamente la mano.


Trump se enfrentaba al debate en su momento de mayor debilidad de toda la campaña. La aparición el viernes de un video de 2005 de un programa de entretenimiento en el que se le escucha presumir ante un micro abierto de acosar a mujeres desató una cascada de voces de notables republicanos que le retiraron su apoyo e incluso en algunos casos han llegado a pedir su retirada de la carrera.

El video fue el clavo más afilado que ha atravesado la ya fracturada coraza del candidato. Fue precedido de dos semanas de continuo hundimiento, que comenzaron con su mal estreno en el primer debate contra Clinton, seguido del ataque intempestivo en Twitter contra la ex Miss Universo Alicia Machado el viernes pasado y por último hace una semana la revelación de su declaración de impuestos de 1995, año en que perdió casi $1,000 millones.

Clinton llegó a St Louis con el aura de inevitable ganadora de la elección, a 30 días de la votación final. Las encuestas le han sonreído durante las últimas dos semanas y después de la crisis de Trump de este fin de semana hay una sensación creciente de que en el último mes de campaña solo tendrá que deslizarse hasta la meta.

El tercer y último debate será en Las Vegas el miércoles 19 de octubre, solo tres semanas antes del final de la carrera.

Es improbable que al recurrir a la guerra sucia Trump haya conseguido convencer a los votantes indecisos que dudan de su temperamento, pero con su ataque indiscriminado, el republicano demostró que combatirá hasta el último momento por muy crítica que sea su situación, algo que contentará a su base. Si su intervención le ha servido para frenar su caída en barrena lo comprobaremos en los próximos días.

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