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Elecciones 2016

Texas, el estado que intimida con las armas

Las leyes permiten cargar públicamente rifles de asalto y pistolas. La poderosa organización Open Carry Texas y la mayoría republicana en la legislatura están detrás de estas políticas.
9 Jul 2016 – 12:55 PM EDT

La imagen de Mark Hughes vestido de camuflaje y cargando un rifle AR15 que inundó las redes sociales al ser señalado equivocadamente por la Policía de Dallas, Texas, como sospechoso de ser uno de los francotiradores en el tiroteo del pasado jueves, es habitual en las calles de un estado con una de las legislaciones más proclives a la portación de armas.

El mismo Hughes se entregó a las autoridades para dar explicaciones y mostrar su licencia de porte abierto de armas de fuego, luego de ser confundido con el atacante que acabó con la vida de cinco policías y dejó a otros siete gravemente heridos, tras una protesta por la muerte de dos afroamericanos a manos de las autoridades.

“Sabemos que cuando las personas están dotadas con armas de largo alcance, por desgracia , los ataques de este tipo serán más mortales y más trágicos", dijo el presidente Barack Obama desde Polonia, tras calificar el ataque como ¨calculado y despreciable".



Según el Centro Legal para la Prevención de la Violencia originada por armas, Texas es uno de los Estados con la restricción más baja referente a la portación de armas por particulares, junto a otros como Arizona, Utah y Florida.

Allí es perfectamente legal portar públicamente rifles de asalto como AR-15 y AK-47.

Incluso, desde enero de 2016 en Texas es permitido que los residentes carguen públicamente armas de mano como pistolas y revólveres, colgadas en la cintura o en los hombros, y a partir del 1 de agosto entrará en vigencia otra legislación que hará posible que cualquier ciudadano con licencia, porte armas en los campus y edificios universitarios.

Allí no hay periodo de espera para comprar armas, ni se requiere la verificación de antecedentes judiciales para transferir armas entre particulares.

Tampoco hay un número limitado del número de armas de fuego que se pueden comprar a la vez. Se puede decir que en rasgos generales, la única restricción de compra es si la persona es culpable de un delito grave.

Leyes y cultura

De acuerdo a John Feinblatt, presidente de la organización Everytown For Gun Safety, “es imperativo cambiar las leyes y la cultura que han llevado a nuestro país a tener una tasa de asesinatos por arma de fuego que es 25 veces más alta que la de cualquier otra nación desarrollada”.

Al ser Texas un estado con mayoría republicana, el fuerte lobby de la organización Open Carry, ha sido uno de los factores para que estas leyes pasen sin mayor oposición en la legislatura local.

"Hace un año creamos este grupo porque queríamos contrarrestar la idea que propagan algunos medios de que las armas son algo malo”, dijo CJ Grisham, presidente de Open Carry Texas, en una entrevista con la BBC en 2014.

“Se ha comprobado que el portar armas abiertamente tiene un efecto disuasorio y hace que se cometan menos delitos".

Otro listado que también pone a Texas como uno de los mejores estados para tener armas es el de la Revista Guns and Ammunitions .

Según la publicación este estado tiene leyes estrictas de uso de la fuerza, y todas las armas de fuego de aspecto táctico "son bienvenidas”.

Las masacres y la discusión de las armas

Los tiroteos masivos se han vuelto una discusión casi cotidiana en la sociedad estadounidense. Y en cada nuevo ataque como la de Dallas, Texas del pasado jueves, la portación de armas a lo largo de EEUU vuelve a estar en el centro de la escena.

Y con ella, la Asociación Nacional del Rifle ( NRA), la organización más reconocida de EEUU que defiende la Segunda Enmienda y que hace lobby a favor o en contra de ciertas políticas, que es mirada con recelo por activistas a favor del control de las armas.

Tras la masacre de Dallas, el NRA publicó una declaración de su vicepresidente ejecutivo Wayne LaPierre, que decía: "En nombre de los más de cinco millones de miembros de la NRA... quiero expresar la profunda angustia que todos nosotros sentimos por los heroicos agentes de Dallas, que fueron asesinados y heridos, así como a los que con valor corrieron hacia el peligro para defender a la ciudad y la gente de Dallas..."

Los que buscan mayor control sobre el armamento, esperan que alguna de las masacres empuje políticas para evitar que personas en listas de sospechosos de terrorismo, delincuentes o gente cuyo nombre esté en la lista de no volar del FBI puedan comprar armas.

Esta vez, la matanza se llevó a cabo en Texas, un estado en el que, lejos de regular la portación, amplía cada vez más el derecho a la portación en las calles y hasta en las universidades.

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