Elecciones 2016

Sanders contenta a sus seguidores con su promesa de lucha

Al no tirar la toalla, el senador abre ahora para los demócratas lo que podría ser un período incierto de seis semanas hasta la convención de Philadelphia.
8 Jun 2016 – 5:55 AM EDT

SANTA MONICA. CALIFORNIA. No hubo llantos ni decepción. Las derrotas de Bernie Sanders se celebran con júbilo y cánticos desafiantes.

Los alrededor de 5,000 simpatizantes del candidato a la nominación presidencial demócrata abandonaron con caras de satisfacción el hangar Barker del aeropuerto de Santa Monica después de haber escuchado el discurso combativo que esperaban.

Sanders no se retiró ni dio muestras de desaliento a pesar de los malos resultados del supermartes en que su rival Hillary Clinton se proclamó como la primera mujer ganadora de unas primarias presidenciales en uno de los dos grandes partidos.

"La lucha continúa", arengó Sanders a sus seguidores prometiendo resistir hasta la Convención Nacional Demócrata de Philadelphia a final de julio, para disgusto de Clinton y del establishment del partido que hubieran querido escuchar, cuando menos, a un Sanders conciliador.

"Esto se trata de algo más que de Bernie, se trata de todos nosotros juntos", continuó, prometiendo llevar su movimiento por "la justicia social, económica, racial y ecológica" hasta Philadelphia.

El candidato hizo poco por aplacar el ánimo de un público enardecido que antes había cantado ensordecedoramente "Bernie or Bust" (Bernie o nada), un grito que el bando de Clinton desearía haber acallado a estas alturas.

Apuesta perdida

Sanders habló alrededor de las 10.40 PM, hora del Pacífico, cuando el conteo de la primaria de California ya mostraba su mal resultado. Con el 30% escrutado, Clinton le aventajaba en más de 20 puntos porcentuales.

En los otros cinco estados que votaron antes, Sanders también acabó con un balance negativo. Perdió claramente en la primaria de Nueva Jersey y por un margen ajustado en Nuevo México y Dakota del Sur. Sanders se anotó la victoria en Dakota del Norte y Montana.


El senador por Vermont había hecho una fuerte apuesta por California, a la que llamó "la primaria más importante de la carrera". Durante dos semanas recorrió el estado más poblado del país y se olvidó de los otros en los que se votaba este supermartes.

Esperaba dar la sorpresa con un triunfo que, en su opinión, hubiera servido para cambiar la opinión de los superdelegados del partido, que apoyan en masa a Clinton.

Ánimos encendidos

A su rival la felicitó por sus victorias en los tres estados que ya habían sido adjudicados, tras lo cual su público reaccionó con abucheos, pero no hizo mención de la gesta histórica de su rival.

También dijo que hará todo lo posible para impedir que el virtual nominado republicano Donald Trump llegue a la Casa Blanca.

En su discurso prometió luchar duro por ganar la última primaria, en la capital del país el martes que viene.

Las posibilidades de que Sanders obtenga la nominación son ahora mínimas. Es verdad que Clinton ha ganado gracias a los superdelegados y que estos pueden cambiar el sentido de su voto hasta la nominación, pero Sanders sabe que es altamente improbable que ocurra algo que motive un súbito cambio de parecer.

"Soy muy bueno en aritmética y sé que la pelea delante nuestra es muy, muy cuesta arriba", dijo en Santa Monica. "Pero continuaremos peleando por cada voto y cada delegado que podamos obtener".

Al no abandonar la carrera, Sanders abre ahora para lo demócratas un período incierto de seis semanas hasta la convención de Philadelphia.

Sanders tendrá que calcular sus acciones. Por un lado, hará frente a la presión contra él de los líderes del Partido Demócrata; por otro lo ánimos de sus seguidores están al rojo vivo después de que la agencia AP proclamara la victoria de Clinton con base en un reconteo de la voluntad de los superdelegados.

En Santa Monica muchos corearon "los medios son corruptos" volteándose hacia la grada donde se encontraban las cámaras de televisión.

Cita con Obama

Habrá que ver si influye en el senador la reunión que este jueves tendrá en la Casa Blanca con el presidente Barack Obama.

La semana que viene le espera otra cita importante. Una convención de sus simpatizantes en Chicago para definir el futuro del movimiento.

También Clinton debe proceder con cautela si no quiere enajenar por completo a los seguidores de Sanders, a quienes necesitará para ganar en noviembre frente al republicano Donald Trump.

A juzgar por las proclamas de los asistentes en Santa Monica pocos votarían por la candidata en noviembre. Aunque quizás esa animosidad con la candidata demócrata sea mayor en California porque allí se sienten agraviados por la proclamación de victoria prematura de AP.

"Yo iré donde él vaya", decía Gerard Merac, contento porque el candidato no había arrojado la toalla. "Él siempre dice lo que estamos pensando".

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