Elecciones 2016

Por qué se modera Trump al hablar de inmigración

El candidato republicano pide ahora un trato "firme" pero "justo" para los indocumentados, confiando en que a sus seguidores derechistas el giro no les importará y que ganará a algunos de los republicanos moderados e hispanos que hasta ahora le han dado la espalda.
23 Ago 2016 – 4:26 PM EDT

En medio de la confusión sobre si Donald Trump va a moderar su tono de inmigración, surgen preguntas sobre qué ganaría y perdería el candidato republicano tomando una decisión así.

Trump y sus asesores han estado enviando mensajes contradictorios desde que el sábado Univision Noticias fuera la primera en reportar sobre el tema con base en entrevistas con tres asistentes en Nueva York a una reunión a puerta cerrada con el candidato.

La incógnita sobre su nueva postura iba a ser resuelta supuestamente este jueves en un gran discurso en Colorado sobre inmigración, pero la campaña anunció el lunes que lo pospondría para trabajar sobre los detalles debido a la "complejidad del asunto". En realidad ese retraso es visto por veteranos observadores políticos como una maniobra para observar el impacto que tiene en la opinión pública su giro.

En su reunión del sábado con su recién creado consejo hispano, Trump había reconocido que su promesa de deportar a los 11 millones de indocumentados que se estima viven en el país es irrealizable y contempla "una reforma migratoria justa", dándoles un estatus que no sería la ciudadanía pero que les permitiría vivir sin miedo a una deportación.

Ahora Trump dice que deportaría a los indocumentados con antecedentes criminales y que en esencia lo que él propone no difiere de lo que han hecho los dos últimos presidentes: "Lo que la gente no sabe es que (Barack) Obama echó del país a una cantidad tremenda de gente. Mucha gente fue expulsada con las leyes actuales. Pues bien, voy a hacer lo mismo", dijo este lunes por la noche en Fox News.

Los críticos señalan que éste es un cambio de postura política enorme, aunque él lo niega. El candidato había prometido una y otra vez durante más de un año de campaña que como presidente crearía una fuerza de deportación para apresarlos y expulsarlos con lo que aparentemente era una sentencia inapelable: "They have to go" (Tienen que irse).

Constante indefinición

Pero aunque la indefinición es una constante en los planes del candidato, este titubeo se produce en un momento crítico para Trump, que parece estar buscando un giro hacia una postura más moderada y aceptable para un electorado de elección general. El candidato se hundió en las encuestas tras las convenciones del pasado julio, y desde entonces no ha conseguido reducir una brecha con su rival demócrata, Hillary Clinton, que oscila entre los cinco y diez puntos.

Al mismo tiempo que hace esta contorsión en inmigración, Trump ha intentado venderse a la comunidad negra, otra minoría que le rechaza y a la que había ignorado hasta ahora.

El riesgo para él es que la base derechista que le ha alzado se desencante. Hasta ahora sus seguidores le han sido fieles hasta el punto de que su movimiento ha sido comparado con una "secta". Sabedor de ello, Trump ha llegado a jactarse de que si disparase a alguien en medio de la Quinta Avenida de Nueva York estos le defenderían.

Pero aunque eso pudiera parecer creíble con respecto a algunos de sus seguidores más extremos, muchos de ellos podrían verse decepcionados por una moderación en el asunto que más les importa. Los sondeos a boca de urna en primarias republicanas mostraron que Trump fue el candidato preferido entre los votantes para los que la inmigración era el tema más importante.

Sin embargo una concesión en este tema puede tener un costo menor. Un sondeo del centro Pew publicado en mayo mostró que la propuesta del muro tiene más apoyo entre los votantes de Trump que la de deportar a los indocumentados ya presentes en el país. Mientras que un 84% de ellos quiere un muro en la frontera con México y solo un 14% se opone, hay una fuerte división respecto a una deportación masiva, con un 47% respondiendo que podrían quedarse si cumplen ciertos requisitos y un 52% rechazando esta idea.

Susan MacManus, politóloga de Florida, le dice a Univision Noticias que Trump gana más centrando su discurso en la seguridad fronteriza. "Trump está restando énfasis a las deportaciones para ponerlo en el control de la frontera que es una cosa distinta y que es apoyada por más republicanos moderados. En el fondo pocos pensaban que la idea de deportar a 11 millones de personas era viable". Reportes sobre una reunión de Trump y la junta editorial del diario New York Times en enero indicaron que Trump no iba en serio con su propuesta de deportaciones masivas.

La experta dice que a buen seguro Trump está ahora esperando a ver cómo es recibido el rodeo del candidato para definir el lenguaje que usará en un discurso que probablemente dará en los próximos días. "Es un globo sonda, algo común en política cuando se hacen este tipo de virajes", dice MacManus, que añade que tratándose de Trump cualquier cosa es posible y no se puede descartar que deseche por completo la idea.

En principio, los más fieles a Trump no dan muestras de desaprobación. La escritora nativista Ann Coulter, que este martes presenta su nuevo libro "In Trump We Trust" (En Trump confiamos), negó rotundamente que Trump esté dando marcha atrás. "Solo los medios de comunicación podrían seguir presentando la misma noticia como si fuese una novedad. Sí, no sabemos aún los detalles. Sabemos que no va a haber amnistía con Trump y sabemos que tendremos el muro", dijo en una entrevista el domingo.

"Indeciso"

Uno de los estados donde Trump podría verse beneficiado es Wisconsin, donde predominan los republicanos moderados y la ventaja de Clinton sobre él es aún más amplia que en otros campos de batalla. Charlie Sykes, un locutor de Wisconsin que clama en las ondas contra el candidato, duda de que Trump pueda reparar el daño ya hecho. Califica en conversación con Univision Noticias de "inmenso flip flop (cambio de postura)" el que está haciendo Trump. "El problema para él es que ahora aparece como indeciso y eso le puede hacer perder el apoyo de algunos de sus simpatizantes más fieles", dice Sykes.

Lo irónico es que esta aparente moderación de Trump se produce en un momento inesperado. Los cambios en la cúpula de su equipo de campaña la semana pasada habían sido vistos como un triunfo del ala más radical de su base electoral, en especial por la llegada de Stephen Bannon, exdirector del sitio web populista Breitbart.

Pero detrás de este giro podría estar la mano de Kellyane Conway, la encuestadora que ha asumido el cargo de jefa de campaña y que es vista como una republicana moderada. Ella fue quien le dijo el domingo a CNN que el futuro del plan de deportación "está por decidirse".

Este sábado, Conway invitaba por correo electrónico a los seguidores de Trump a rellenar un formulario en el que la primera pregunta inquiría sobre si el candidato debería adoptar un tono más optimista o seguir atacando a Clinton.

A Trump una moderación en materia migratoria le podría valer para mejorar ligeramente su mala imagen entre la comunidad hispana, opina MacManus. En Florida, donde algunos sondeos dan más esperanzas a Trump que en otros estados de batalla, un pequeño incremento de apoyo podría inclinar la balanza.

A su reunión con hispanos en Nueva York acudieron cuatro líderes de Florida, los representantes estatales Jose Felix Diaz y Carlos Trujillo y los pastores Marco Bramnick y Alberto Delgado.

Otro pastor que se ha reunido recientemente con Trump en otra ocasión es Abraham Rivero, que no ha apoyado al republicano pero dice que una moderación de sus posiciones migratorias influiría en su decisión de voto.

En una entrevista con Univision Noticias Rivero se mostró esperanzado en ese cambio. "Si vamos a apoyarle y decirle a los latinos evangélicos que hagan lo mismo, necesitamos un cambio, si no es un cambio completo, que sea al menos una moderación".

Lea también:

Más contenido de tu interés