Elecciones 2016

Disculpas, anuncios y 'teleprompters': así es la nueva estrategia de Donald Trump

El nuevo equipo del candidato pone el foco de la campaña sobre Hillary Clinton y no le deja improvisar
19 Ago 2016 – 12:01 PM EDT

¿Ha sido esta semana un punto de inflexión para la campaña de Donald Trump? El candidato republicano ha cambiado el estilo de sus discursos, ha relevado a su jefe de campaña y ha cortejado a los votantes con argumentos que no se le habían escuchado hasta ahora.

Es posible que sea un cambio transitorio pero merece la pena analizar el viraje de Trump, que sigue por detrás de su adversaria en todos los estados decisivos y por ahora parece abocado a una derrota rotunda en la carrera presidencial.

1. Un cambio en el equipo

El candidato aceptó este viernes la dimisión de Paul Manafort, cuyas actividades en Ucrania se habían convertido en una distracción. El comunicado de Trump es breve y agradece a Manafort en especial su trabajo durante la fase más incierta de su campaña: cuando muchos pensaban que llegaría sin la mayoría de los delegados a la convención.

La llegada de Steve Bannon y Kellyanne Conway aporta una perspectiva nueva a la campaña y quizá es el motivo del cambio de estrategia que se aprecia en la campaña de Trump.

Bannon ganó fama como asesor de Sarah Palin y como responsable de la página radical Breibart News, que publica artículos contra las mujeres y contra las minorías y se ha convertido en una especie de diario oficioso de la campaña de Trump. Conway es un personaje más interesante. Se crió en una familia católica de New Jersey y trabaja desde hace décadas ayudando a los candidatos republicanos a conectar con las mujeres: un sector del electorado que suele votar demócrata en cada elección.

Algunos atribuyen el tono conciliador de Trump a la influencia de Conway y creen que es el preludio de una estrategia distinta que se centrará en la desconfianza que suscita Hillary Clinton y en el deseo de cambio de la mayoría de la población.

2. La llamada a los afroamericanos

El candidato se dirigió por primera vez a los afroamericanos durante su discurso en Wisconsin, cuyos detalles contó aquí mi colega Fernando Peinado. Trump explicó que ellos eran los más perjudicados por la inseguridad ciudadana y que las políticas demócratas sólo habían creado “más delincuencia, más hogares rotos y más pobreza” a su alrededor.

“¿Qué tienen que perder si prueban algo nuevo?”, dijo Trump este jueves en Carolina del Norte dirigiéndose de nuevo a los afroamericanos. “Yo arreglaré lo que no funciona. No tienen ustedes nada que perder. Los demócratas han estado engañándolos durante 60, 70, 80 años. Muchas, muchas décadas. No tienen nada que perder”.

No parece que Trump pueda atraer el voto afroamericano. Hoy por hoy los sondeos como éste de Fox News sitúan su respaldo en el 1%. Un porcentaje seis veces menor que el 6% que logró Mitt Romney hace cuatro años y muy por debajo del 17% que logró Gerald Ford en 1976.

El candidato no ha cortejado hasta ahora el voto de los afroamericanos. Durante las primarias, aceptó el respaldo de miembros del Ku Klux Klan como David Duke y en julio rechazó la invitación para hablar en el congreso anual de su asociación de referencia: la NAACP.

Se antoja difícil que el mensaje de Trump encuentre eco entre los afroamericanos, que no suelen ir a sus eventos y que son importantes en estados decisivos como Ohio o Carolina del Norte. Pero el candidato estaba por detrás en todos los sondeos y empezaba a quedarse sin opciones. ¿Por qué no probar?

3. El ‘teleprompter’ es tu amigo

A Trump nunca le ha gustado utilizar el teleprompter, la máquina que permite a los políticos leer sus discursos sobre dos placas transparentes colocadas delante de su atril.

“No creo en los teleprompters aunque sería muy fácil leer un discurso durante medio hora y luego marcharme”, dijo Trump durante las primarias según refleja este vídeo elaborado por CNN. “Si te presentas a presidente, no deberían permitirte usar teleprompter“, dijo en otra ocasión. “Deberían estar prohibidos por ley para quienes se presentan a una campaña presidencial”.

El candidato utilizó el teleprompter en su discurso en la convención republicana y al presentar su programa económico en Detroit. Pero el artilugio no se convirtió en una costumbre hasta esta semana, cuando Trump lo ha utilizado en Ohio, en Wisconsin y en Carolina del Norte, donde ha hablado de delincuencia, terrorismo y política exterior.

La lógica invita a pensar que el candidato volverá a la improvisación durante sus actos de campaña. Al fin y al cabo, es ese estilo deshilachado el que le ayuda a presentarse como un outsider y el que en cierto modo le ha traído hasta aquí. Pero su polémica con la familia Khan, sus palabras sobre la segunda enmienda y sus diatribas contra los periodistas han convencido a su entorno de que el teleprompter era la herramienta adecuada para evitar más errores no forzados y transmitir un mensaje distinto.

4. Una disculpa inesperada

Durante el evento que se celebró este jueves en Carolina del Norte, Trump sorprendió a sus seguidores y a los periodistas con estas palabras: “A veces en el calor del debate y hablando sobre muchos asuntos, uno no elige las palabras correctas y dice lo que no debe. Yo lo he hecho y, lo crean o no, lo lamento. Lo lamento sobre todo cuando eso ha causado dolor. Hay demasiado en juego para que nos consuman estos asuntos. Pero una cosa sí puedo prometer: siempre diré la verdad”.

La disculpa tenía dos objetivos. El primero era recobrar el favor de votantes a los que no les habían gustado las palabras más feas del candidato republicano. El segundo, presentarlo como un líder que no miente para explotar la desconfianza que despierta su adversaria, de la que no se fía según los sondeos la mayoría de la población.

El entorno de Clinton enseguida sembró dudas sobre la sinceridad de la disculpa de Trump y sugirió que era un discurso escrito por otro. “Puede contratar y despedir a quien quiera de su campaña y pueden hacerle leer palabras nuevas de un teleprompter”, dijo candidata demócrata. “Pero Trump es aún el mismo hombre que insulta a la familia de un héroe de guerra, falta al respeto a las mujeres, se ríe de los discapacitados y piensa que sabe más sobre el ISIS que nuestros generales”.

Republicanos como Helen Aguirre subrayaron el mensaje del candidato: Clinton nunca ha pedido disculpas por sus errores y Trump sí.


5. El foco sobre Clinton

El entorno de Trump es consciente de las aristas de su candidato y por eso empieza a centrar los mensajes en su adversaria.

“A veces yo puedo ser demasiado sincero pero Hillary Clinton es lo contrario: ella nunca dice la verdad”, dijo el candidato en Carolina del Norte. “Una mentira después de otra y cada vez peor según pasan los días. El pueblo estadounidense aún está esperando a que se disculpe por las muchas mentiras que ha dicho y por las muchas veces en que lo ha traicionado”.


Son palabras muy duras pero por primera vez en mucho tiempo no incluyen el apodo despectivo con el que Trump se refiere a su adversaria: “Crooked Hillary”. De nuevo está por ver si la mesura de Trump es un detalle pasajero o una estrategia para frenar la espiral autodestructiva de los últimos días. Pero sus palabras pueden ayudar a tocar fondo al candidato en un momento clave de la campaña: unas semanas antes de los debates y antes del final del verano que marca el inicio de la recta final de la carrera presidencial.

6. Llegan los anuncios.

Al contrario que su adversaria, Trump no se ha gastado un centavo en anuncios televisivos durante las semanas de los Juegos Olímpicos. Hasta ahora su campaña ha confiado en los eventos masivos y las llamadas a los programas televisivos para mantener al candidato en las pantallas de los votantes pero eso también ha empezado a cambiar.
Este viernes la campaña ha lanzado este anuncio en Florida, Ohio, Pensilvania y Carolina del Norte: cuatro estados que otorgarían el triunfo a Trump siempre y cuando lograra ganar en todos los que ganó Romney hace cuatro años.


¿Cuántos votos electorales ganaría cada candidato hoy?

Si en este momento se celebraran las elecciones presidenciales, así quedaría el reparto de votos electorales entre los candidatos. Los valores están basados en los promedios de las últimas encuestas de opinión en cada estado. En los casos en los que no hay sondeos, se muestra el resultado de las últimas elecciones presidenciales.

NECESARIOS PARA GANAR
270
El mapa electoral hoy
0 CLINTON >10 puntos TRUMP 0 >10 puntos
Victoria basada en la diferencia entre los promedios obtenidos por cada candidato.
Ver estados
Promedios de los resultados de las últimas encuestas estatales de opinión calculados por RealClear Politics.

El mapa por ahora no favorece a Trump, que podría perder estados como Arizona o Georgia, que han votado por los republicanos desde hace décadas.

Aquí debajo incluyo el nuevo anuncio del candidato y lo que dice la voz en off.




El anuncio ha suscitado algunas críticas por identificar como criminales a los inmigrantes indocumentados y por decir erróneamente que cobran pensiones públicas. Entre ellas ésta del portavoz de su adversaria.


Por ahora el candidato gastará cuatro millones de dólares: cuatro veces menos que su adversaria, que golpea desde hace semanas al candidato en los estados decisivos. ¿Cambiará esa distribución de fuerzas también?

7. El verdadero objetivo de Trump

El candidato republicano ha limado en las últimas horas el tono de sus discursos pero no ha cambiado su mensaje de forma sustancial. Los argumentos centrales de su campaña siguen siendo la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y la inmigración ilegal.

El cambio puede tener que ver con su desplome entre los blancos con formación universitaria, que se han ido apartando de Trump según los sondeos que se han ido publicando durante este mes. Este artículo refleja esa tendencia a la baja y explica que en realidad es irrelevante para la campaña, que sólo puede cambiar si Trump gana votos entre las mujeres y entre las minorías. Los blancos sin formación universitaria no bastan para ganar.

Esa afirmación es el fruto de un estudio de William Frey de la Brookings Institution. Aunque todos los miembros de ese grupo fueran a votar, Hillary Clinton aún ganaría por más de un millón de votos. El motivo es la transformación demográfica de Estados Unidos. Los blancos representaban un 88% del electorado en 1980. Hoy ese porcentaje está por debajo del 70% y será cada vez menor.

Ningún candidato republicano puede llegar a la Casa Blanca si no gana apoyos entre las mujeres y entre los hispanos y entre los jóvenes. Por ahora esos tres grupos son el punto débil de Trump.

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