Elecciones 2016

Cómo el éxito de 'Brexit' ayuda a la campaña de Trump

La salida de Reino Unido de la Unión Europea refuerza los argumentos nacionalistas y populistas que maneja en EEUU el virtual candidato presidencial republicano.
24 Jun 2016 – 1:55 PM EDT

Quizá haya sido casualidad que Donald Trump estuviera en Escocia este viernes 24 de junio, un buen día para los nacionalistas populistas del mundo por el resultado del referéndum sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), el victorioso Brexit (que es como se ha llamado al abandono combinando las palabras British y exit).

En la votación del jueves el 52% de los británicos eligió dejar la UE, frente al 48% que quería permanecer en esa organización a la que Londres pertenece desde 1973, cuando se conocía como Comunidad Económica Europea.

Por eso fue una coincidencia feliz para la campaña presidencial de Trump, quien opinaba que era buena idea que los británicos recuperaran su independencia y quien ahora puede mostrar a los suyos cómo se puede “recuperar” un país.

El Brexit puede parecer un fenómeno europeo, pero sus efectos se sentirán en la campaña para las elecciones presidenciales en EEUU, donde hay un pulso similar entre el establishment y la insurgencia política de corte populista representada por Trump.

De hecho, guardando las distancias que diferencian a los dos países, el Brexit sirve de laboratorio de pruebas para la campaña de Trump en algunos puntos que demostraron ser de utilidad para los británicos antieuropeos.


La recuperación nacional

“Me encanta ver a la gente recuperando sus países”, dijo Trump en su viaje de negocios por Escocia, donde inauguró uno de sus campos de golf, en una ceremonia planificada justo para el día en el que se conocería el resultado del referéndum británico.

No era un mensaje entre líneas, sino un aprovechamiento directo del Brexit para mostrar a los estadounidenses que creen en él cómo pueden ejercer su poder en las elecciones de noviembre para “hacer de EEUU grandioso de nuevo”, la promesa de su slogan de campaña.

El referéndum del Brexit ha sido interpretado por muchos como una prueba contra las élites y sus políticas, una expresión de la rebelión de las masas frente a quienes han manejado el país por décadas.

En EEUU, la insurgencia ya ganó una dentro del Partido Republicano con la virtual nominación del carismático pero políticamente inexperto Trump como su candidato.

Ahora se enfrentará a la también casi segura candidata demócrata Hillary Clinton, una mujer que es considerada por muchos como la quintaesencia de la política estadounidense, algo que es su fortaleza, pero también su flanco más explotable.

El rechazo a la inmigración

El Brexit llegó a su éxito montado en una ola antiinmigrante, el eterno culpable de las crisis de los países en la visión de los nacionalistas populistas.

El cartel que presentó el UKIP, el partido independentista británico, con una foto mostrando un río humano de refugiados barbados que supuestamente hacían fila a las puertas de Reino Unido, fue criticado vehemente por los pro-UE que lo calificaron de xenófobo y de “táctica Nazi”.

Es difícil determinar la efectividad de ese mensaje, pero toda la narrativa antiinmigrante, la denuncia de que los extranjeros quitan los trabajos a los británicos y que se aprovechan del sistema de bienestar social, pueden trasladarse a EEUU y a cualquier otra nación desarrollada que sea imán para pobladores de zonas menos favorecidas.

En EEUU, la “recuperación nacional” no solo pasa por derrotar las ideas liberales representadas por los demócratas, sino por decidir quién puede aspirar a vivir en este país, un argumento en el que las consideraciones de seguridad nacional se confunden con posiciones xenofóbicas.

Trump repite que para tener un país hay que tener fronteras, y en el caso de la sureña con México, hay que reforzarla con un muro. En esa línea argumentativa, la delincuencia es un fenómeno importado en buena medida.

La campaña del magnate republicano destaca cómo hay personas que han muerto a manos de indocumentados que no deberían estar en el país, incluso algunos que fueron deportados y regresaron.

No importa que estadísticamente esa cifra, por terrible y dolorosa, no sea significativa. Lo que importa es la estrategia de dibujar al inmigrante indocumentado como alguien potencialmente hostil.


Cuando los expertos no sirven

Todas las organizaciones y todos los expertos advirtieron de las consecuencias catastróficas para la economía británica de la salida de Reino Unido de la UE. Al parecer la opinión especializada no disuadió a suficientes votantes.

Los líderes populistas juegan con la noción de que los “especialistas” son parte de esa élite que engendra de los males que ellos prometen arreglar.

“Ellos muchas veces saben menos que nadie”, dijo Trump en Escocia en su rueda de prensa, cuando se le preguntó si había consultado con sus asesores cómo reaccionar a la noticia sobre la salida británica de la UE.

De alguna manera, este liderazgo alaba la sabiduría popular, supuestamente tan despreciada por los especialistas, y eso puede seducir a muchos que quieren cambios radicales.

Repliegue internacional

El triunfo del Brexit saca a Londres del importante escenario europeo y puede contribuir en la pérdida de influencia mundial, un fenómeno al que se ha resistido tras la desaparición del poderoso Imperio que solía administrar hasta principios del siglo XX.

Pero eso no importa mucho a los promotores de la salida, quienes cuestionan que el país se involucre en costosas experiencias internacionales, desde guerras hasta programas de reconstrucción en naciones en desarrollo.

Trump es visto por muchos como un aislacionista y su idea de que Washington deje de ser el policía mundial seduce a muchos que cuestionan los altos gastos militares y el costo humano de las aventuras militares en el exterior.

Porque al final, puestos a escoger entre el prestigio internacional y una “vida mejor” en casa, es normal que la mayor parte del electorado opte por la última. Otra cosa es que esas mejorías puedan concretarse más allá de la retórica.

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