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Ejecuciones

Ejecutan a los responsables del peor ataque terrorista en la historia de Japón

Junto con Shoko Asahara, considerado el autor intelectual del ataque, ejecutaron a seis de sus seguidores. El atentado terrorista, que se produjo en el metro de la capital japonesa en 1995, está considerado el peor de la historia de Japón.
6 Jul 2018 – 2:05 PM EDT

Japón cerró este viernes un capítulo de su historia más oscura con la ejecución del fundador de la secta Verdad Suprema, Shoko Asahara, y seis de sus seguidores. Todos ellos estaban acusados, entre otros crímenes, de idear el peor atentado terrorista de la historia del país perpetrado en el metro de Tokio en 1995 con gas sarín en el que murieron 13 personas y más de 6,000 resultaron gravemente afectadas (algunas en estado vegetativo) o intoxicadas.

Ashara, de 63 años, también estaba acusado de otros 27 asesinados en una decena de ataques entre 1980 y 1990 y fue ahorcado en una cárcel de Tokio. Sus seis seguidores fueron ejecutados en prisiones de la capital, Osaka, Hiroshima y Fukuoka.

Según informó el Ministerio de Justicia de Japón, los otros ejecutados fueron seis personas consideradas lugartenientes del líder y acusados de la mayoría de crímenes de la organización: Yoshihiro Inoue, de 48 años, Tomomitsu Niimi, de 54, Tomomasa Nakagawa, de 55, Kiyohide Hayakawa, de 68, Masami Tsuchiya, de 53, y Seiichi Endo, de 58.


De todos los ejecutados, Niimi era el único acusado de participar activamente en el ataque al metro de Tokio del 20 de marzo de 1995 al facilitar la huida de uno de los cinco miembros que depositaron y perforaron los paquetes de sarín en los vagones.

"Nunca antes (un ataque) había hecho temblar así al pueblo nipón y al mundo entero porque fue un atentado que mató a muchos civiles mediante el uso de armas químicas", declaró la ministra de Justicia, Yoko Kamikawa.

"Alivio" para los familiares de las víctimas

Para los familiares de las víctimas, la ejecución de los líderes intelectuales del ataque supuso un alivio, como dijo Kiyoe Iwata, la hija de una de las fallecidas a la cadena pública NHK.

Aunque Ashara y los miembros de su secta fueron condenados a muerte en 2004, su ejecución no se llevó a cabo hasta que la defensa agotó todas las apelaciones.


El líder del grupo, cuyo nombre real es Chizuo Matsumoto, creó un culto que hablaba de la proximidad de una guerra apocalíptica a la que solo ellos sobrevivirían.

Para crear su ideología, que consiguió el estatus de religión en Japón en 1989, el hombre mezcalaba creencias de la filosofía, el hinduismo, el budismo, el cristianismo y el yoga.

Entre los extraños rituales que proponía a seguidores estaba beber el agua con el que se bañaba o llevar gorras eléctricas que, según decía, sincronizaba los cerebros de sus seguidores con el suyo.

Fundada en 1984, la secta consiguió miles de seguidores y un alto perfil público en Japón, pero también pasó a desarrollar agentes químicos, biológicos y armas ligeras.

En total, la justicia japonesa procesó a 190 miembros del culto por los atentados de Tokio, por otro similar en Matsumoto, donde murieron ocho personas y 100 resultaron heridas, y otros crímenes, por los que otras seis personas más están condenadas a muerte.

El culto aún hoy mantiene seguidores, aunque se han agrupado con otros nombres. Por eso, este viernes el gobierno intensificó las medidas de seguridad en los lugares relacionados con la secta y sus seguidores, según informó un funcionario de la oficina de seguridad pública a la agencia Kyodo.

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