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Sin alcantarillado adecuado ni buena educación: así viven los niños de las 'colonias' en la frontera con México

Las comunidades fronterizas son unas de las zonas más pobres del país y muchas veces carecen de infraestructuras básicas. Sus habitantes deben ir al baño en letrinas, enfermedades leves se vuelven graves y muchos no terminan la secundaria. Investigadores de salud pública latina explican cómo esto afecta a los jóvenes desproporcionadamente, quienes no logran obtener las habilidades para ser exitosos más tarde en la vida.
20 Oct 2018 – 1:59 PM EDT

Los últimos reportajes periodísticos sobre la frontera entre Estados Unidos y México tienden a olvidar la lucha diaria de las familias y los niños que viven en esas comunidades, conocidas como 'colonias'.

¿Qué son las colonias? Estos asentamientos bordean ambos lados de la frontera, incluyendo condados del sur de Texas, California, Nuevo México y Arizona.

En el lado estadounidense, la mayoría de las colonias se establecieron como asentamientos de trabajadores agrícolas latinos en los últimos 70 años, debido a la poca regulación de la tierra en las 'zonas no reguladas'.

Con el paso del tiempo, muchas de las colonias se convirtieron en comunidades grandes, muchas de ellas con cientos de viviendas y residentes.

Estos asentamientos improvisados se encuentran principalmente en la periferia de las ciudades fronterizas más grandes. Según estimados, solo en la franja de la frontera entre EEUU y México que pertenece a Texas cerca de medio millón de personas viven en colonias. De hecho, en los cuatro estados fronterizos hay hasta 2,000 colonias, pero la gran mayoría están en Texas.

Tienen una de las tasas de pobreza más altas del país. Las casas de estas comunidades suelen no tener una instalación eléctrica segura ni acceso a internet, y muchas veces solo pueden acceder al agua potable a través de tuberías descubiertas.

Aunque son casi exclusivamente de origen latino, cerca de tres cuartas partes de las personas que viven en las colonias de Texas son ciudadanos estadounidenses y dos tercios nacieron en EEUU.

Durante más de una década, he visitado de forma habitual la zona fronteriza y he colaborado con una agencia local de servicios sociales y sanitarios para ayudar a las familias latinas a abordar la violencia, el consumo de alcohol, los embarazos adolescentes y la atención sanitaria inadecuada en sus comunidades. Como director del Centro por la Salud de Familias y Adolescentes Latinos de la Universidad de Nueva York (NYU), coordino el trabajo sobre temas de salud y bienestar social de los mexicoestadounidenses enfocado en la frontera.

Precariedad en la frontera

Las condiciones de vida en las colonias de la frontera son, en su mayoría, pésimas. Muchos de estos pequeños pueblos situados en el lado estadounidense carecen de los servicios públicos más básicos, como carreteras asfaltadas o un alcantarillado adecuado.

Según los datos del Banco de la Reserva Federal de Dallas, en el 28% de las colonias de la frontera las familias no tienen acceso a un baño privado y, en su lugar, utilizan letrinas.

Mantener la salud también es un reto. Según la Administración de Recursos y Servicios de Salud de EEUU, los condados fronterizos con altas concentraciones de colonias no reciben la atención necesaria por parte de clínicas y hospitales, ni tienen suficientes médicos primarios o especialistas. Organizar el traslado a los escasos centros de atención de salud de las ciudades más grandes de los alrededores es difícil, y más de un tercio de los residentes en el condado fronterizo de Texas menores de 65 años no tiene seguro médico.

Como consecuencia, enfermedades como el cáncer, la diabetes, o la neumonía, las enfermedades hepáticas y lesiones por accidentes son frecuentes en toda la frontera y muchas veces desembocan en enfermedades más graves y en muertes prematuras.

La juventud de la colonia

Más de la mitad de los habitantes de las colonias tienen menos de 30 años. Estos jóvenes se están viendo especialmente afectados por la pobreza, las desigualdades en cuestión de salud y la falta de oportunidades.

Datos demográficos



Las desventajas entre los adolescentes latinos de las colonias no solo se manifiestan en forma de pobreza o de problemas de salud, sino que también incluyen la imposibilidad de acceder a oportunidades para adquirir aptitudes y una preparación para poder tener éxito en la vida y una buena salud en el futuro.

Las investigaciones sugieren que la experiencia de estos jóvenes frente a la adversidad en una etapa temprana de su infancia o a lo largo de ella sienta las bases para la desigualdad a largo plazo.

Las experiencias adversas durante la infancia, que tienen como consecuencia estrés y traumas, son muy frecuentes entre los niños y los adolescentes que crecen en las colonias. En estas comunidades, la tasa de embarazos y partos de adolescentes están entre las más altas del país, la obesidad infantil es frecuente y el acceso a todos los niveles educativos y a puestos de trabajo es limitado.

Muchos adolescentes de las colonias no terminan la secundaria. Se ganan la vida con dificultad en el sector de la economía informal, por ejemplo, como campesinos, trabajan en el campo o en construcción, o son comerciantes, y no logran alcanzar su potencial ni ascender.

¿Cómo avanzar?

Conectar a las familias con servicios de salud y ayudar a los padres a promover la salud y el bienestar de los adolescentes es una manera efectiva de generar oportunidades para los jóvenes de las colonias.

Esto forma parte del trabajo que he realizado con varias organizaciones locales. Colaboramos con los trabajadores sanitarios de la comunidad local del Valle de Río Grande para llevar a cabo la intervención Familias que Hablan Juntas. Esta fortalece los lazos familiares, apoya la comunicación entre padres y adolescentes sobre las relaciones sexuales precoces y vincula a las familias con la atención médica. Entre 2015 y 2018 ha llegado a más de 600 familias latinas de las colonias situadas a lo largo de la frontera del sur de Texas.

Lo que aprendimos durante el proyecto es que las familias de la frontera quieren lo mismo que las familias del resto del país: oportunidades para prosperar económicamente, acceso a atención médica y a educación para ellos y para sus hijos, y una oportunidad de lograr el 'sueño americano'.


*Vincent Guilamo-Ramos es profesor de Trabajo Social, Enfermería y Salud Pública Global en la Universidad de Nueva York. Marco Thimm-Kaiser es asistente a científico investigador para el Centro de Salud Latino Adolescente y Familiar en la Universidad de Nueva York.

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