A los 17 años, estudiante de tiempo completo y madre de medio tiempo para sus hermanos

Univision Noticias siguió a una estudiante de último año de secundaria, Cassandra, mientras aplicaba a la universidad y batallaba con múltiples retos. Su madre trabajaba largas horas en un restaurante y Cassandra logró conseguir buenas notas y graduarse, a pesar de que tuvo que encargarse de cuidar, alimentar y ayudar a sus hermanos con sus tareas.
22 Jun 2017 – 2:01 PM EDT

Ser estudiante de último año de high school no es nada fácil. Hay que obtener buenas calificaciones, cumplir con los requisitos para graduarse, y además investigar y encontrar la universidad más apropiada para uno. Y claro, luego aplicar y lograr entrar a esta.

Cassandra Martínez, una adolescente de 17 años, se graduó de high school este junio, como muchos estudiantes de este país. Pero algunos jóvenes tienen que cumplir además con otras responsabilidades. Ya que su madre trabaja largas e irregulares horas como mesera en un restaurante, Cassandra tenía que además asegurarse todos los días de que sus hermanos hubieran desayunado, llevarlos a la escuela, a sus prácticas deportivas y ayudarlos con sus tareas, además de hacer sus propias tareas.

A pesar de esto, Cassandra siempre obtuvo muy buenas calificaciones, era parte del equipo de fútbol soccer y, de acuerdo con sus maestros y consejeros, tenía una conducta excelente.

“Siempre está en su clase, termina su tarea, nunca nos ha dado problemas”, le dijo a Univision Noticias Judy Pérez, una de las consejeras de la escuela pública South San Antonio High School.


Cassandra no se queja. Al contrario, dice que atender a sus hermanos le ha servido para forjar su carácter. A simple vista parece una chica tímida, de pocas palabras. Basta conversar unos minutos con ella para darse cuenta de que está muy enfocada en lo que quiere.

La mayoría de los 2,500 estudiantes de South San, como le llaman a su preparatoria, son hispanos. La escuela logra porcentajes de asistencia de más de 90% y cumplir con los requerimientos académicos del estado, aunque muchos de estos estudiantes hispanos sean de bajos recursos.

Cassandra, por ejemplo, no tenía computadora en su casa, y su madre no tenía como pagar una. La chica tenía que quedarse después de clases a utilizar las computadoras de la escuela para hacer sus proyectos y tareas, lo cual le dejaba poco tiempo para sus otras responsabilidades.

Pero los niños y adolescentes que no tienen computadora en casa tienen opciones a las que recurrir. Hay organizaciones, como Family Strengthening, que les enseñan a los jóvenes a armar su propia computadora, la cual pueden quedarse al final del programa. Cassandra aprovechó esta oportunidad y pudo tener una computadora para que ella y sus hermanos pudieran hacer sus tareas y usar el internet.


Los retos de Cassandra, aunque considerables, son retos que muchos estudiantes hispanos también deben enfrentar. Muchas veces sus padres tienen varios trabajos para poder mantener a sus familias, muchos sin el inglés necesario para ayudar a sus hijos con sus tareas o para conseguir trabajos mejores.

De acuerdo con un estudio del Buró de Estadísticas de Trabajo, “los hispanos, y particularmente las mujeres hispanas, son mucho más propensas a tener trabajos de baja calidad y bajo salario”. Un 56% de los hispanos versus 46% de la población blanca tiene este tipo de trabajo mal pagado.

Gloria Rodríguez, la mamá de Cassandra, es de Reynosa, México. Trabaja como mesera en un restaurante de comida mexicana de San Antonio. Gloria dice que no sabe qué haría sin la ayuda de Cassandra. Siempre se aseguró de sacar tiempo para ayudar a su hija a aplicar a la universidad, una esperanza para toda la familia.

De hecho, un diploma universitario es más necesario que nunca, y se ha convertido en lo que solía ser el diploma de high school. Sin embargo, el costo de una educación universitaria en Estados Unidos se ha multiplicado en las últimas décadas: según datos del College Board, pasó de 8,160 dólares en 1976 a 20,090 dólares en 2016 en una universidad pública de cuatro años, y de 16,760 dólares a 45,370 dólares en una universidad privada.

Conseguir dinero para la universidad es vital para la mayoría de los estudiantes, pero también es más sencillo de lo que muchos piensan. Una de las cosas más importantes es llenar el FAFSA, o Free Aplication For Federal Student Aid, una solicitud gratuita para pedir dinero para pagar la matrícula, basada en los ingresos de los padres.


Ángela Tinajero, de la organización Project Stay, recomienda llenar el FAFSA lo antes posible, a principios del año, ya que sin asistencia financiera el alumno o alumna y sus padres son responsables por todos los gastos universitarios.

Tal como lo hicieron con Cassandra, los consejeros de las escuelas están ahí para ayudar a los estudiantes a llenar las aplicaciones. Los ayudan a manejar los requisitos para graduarse, como tener un mínimo de horas comunitarias, y un GPA, o promedio, de más de 2.5 en la mayoría de casos. También los ayudan a balancear esto con otros requisitos para entrar a la universidad, como estar involucrado en actividades extracurriculares como unirse a un club de la escuela.

No es poca cosa para un adolescente de 17 años, pero como dijo Cassandra el día de su graduación, “todo pasa muy rápido” y es cuestión de paciencia. Hoy, Cassandra es la primera en su familia en graduarse de la escuela, y la primera en entrar a la universidad.

Para conocer más sobre la historia de Cassandra, incluyendo testimonios en primera persona, visita nuestro especial Camino al Éxito, un proyecto en conjunto con la Fundación Bill and Melinda Gates.


En estas universidades los hispanos son mayoría

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