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La crisis económica en la isla se agrava.

Economista argentino sugiere a Puerto Rico no pagar la deuda

Economista argentino sugiere a Puerto Rico no pagar la deuda

Julio César Gambino asegura, que al igual que en Argentina, la población más afectada por la deuda son los jubilados

La crisis económica en la isla se agrava.
La crisis económica en la isla se agrava.

El economista argentino Julio César Gambino urgió a que la Legislatura de Puerto Rico audite el endeudamiento público, determine cuál es la “deuda odiosa”, que no se pague en lo que se hace el balance de esas cuentas y posteriormente se le cancele.

Recomendó, además, que la sociedad civil participe en esta comisión y garantice la transparencia del procedimiento a seguir.

Puerto Rico tiene una deuda pública de 72,000 millones de dólares, de la que solo está garantizado por la Constitución del Estado Libre Asociado el pago de alrededor de 18,000 millones.

Otros 10,000 millones de dólares de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) actualmente son reestructurados, no así el resto de las correspondientes a otras corporaciones públicas.

Luego de anunciar hace unos meses al país que “la deuda es impagable” en las circunstancias actuales, el gobernador Alejandro García Padilla formó una comisión del sector de gobierno que finalmente proveyó un Plan de Ajuste Fiscal y Recuperación Económica a cinco años.

Este plan siguió casi línea a línea las recomendaciones de un reciente informe de la economista Anne Krueger, exfuncionaria del Fondo Monetario Internacional (FMI), encomendado por el gobierno puertorriqueño.

El gobierno acogió las recomendaciones de ajuste, entre ellos una reforma laboral que recorta drásticamente beneficios a los trabajadores, venta de activos públicos, intervención más activa del sector privado en los servicios que históricamente ofrece el gobierno, eliminación de la ley de Cabotaje e insertar a las utilidades y municipios de Puerto Rico en la Ley federal de bancarrota, entre otros.

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La conferencia ofrecida este jueves por eel economista argentino, auspiciada por diversos sindicatos, entre ellos la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), y celebrada en el anfiteatro de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, giró en torno a los problemas de la deuda pública, según su experiencia como investigador y asesor de varios países.

Gambino indicó que uno de los sectores más afectados por los ajustes económicos que tienen que hacer los países con una deuda pública muy alta son los jubilados.

Señaló que en Argentina es este sector el que lleva la voz cantante contra esas medidas, debido a que los retirados apenas alcanzan los niveles mínimos establecidos para la supervivencia.

Estos se manifiestan semanalmente contra las medidas draconianas implantadas en la nación sudamericana.

La descripción que hizo Gambino de estas medidas coincide plenamente con las medidas que pretende tomar el gobierno de Puerto Rico con su Plan de Ajuste Fiscal a cinco años.

Otra coincidencia es que ambos países tuvieron a la misma economista que hizo las recomendaciones: Krueger.

El economista argentino recalcó, no obstante, que la “llamada” crisis fiscal de Puerto Rico, aún con sus particularidades, es similar a la de muchos otros países en el mundo, por tanto no es un asunto puramente local, “sino del modelo productivo y el saqueo de los bienes comunes”, sus recursos naturales y humanos.

“El tema de fondo es que no hay crisis de Puerto Rico, de Grecia, de Brasil, de China, sino que es una crisis mundial. Y es crisis mundial porque el epicentro está en territorio de la hegemonía capitalista mundial: Estados Unidos”, explicó.

Gambino recalcó que “el origen de la crisis es Estados Unidos; y por el carácter de potencia hegemónica que tiene Estados Unidos, esa crisis se transforma en mundial”.

El investigador distinguió diversas crisis de países específicos, sin que estas arroparan a otros, a la vez que subrayó que la deuda de Puerto Rico “es nada” si se le compara con “los países hegemónicos”, como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea.

Mantuvo que “la crisis fiscal no deja de ser un asunto ideológico”, ya que estas naciones del primer mundo superan la deuda de los países emergentes.

Puso de relieve que la deuda de Grecia, integrante de la Unión Europea, nada más es de sobre 400,000 millones de dólares.

Gambino criticó la alta dependencia económica, no entre los países, sino de las empresas trasnacionales, “que están a la cabeza de la dominación económica”.

“No estamos ante una crisis nacional de Puerto Rico, no es una crisis local. Claro que hay especificidades locales, y hay responsabilidad de los gobernantes locales, y hay responsabilidad de las clases dominantes locales. Pero hay rasgos comunes que contiene a todos nuestros países de la crisis capitalista, que en rigor no es solo una crisis económica, mucho menos financiera”, expresó.

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El tema de la deuda, como crisis financiera, por ejemplo, enmascararía la crisis de fondo que es la del propio capitalismo como modelo de desarrollo y el cual supone un patrón de exacerbado consumismo.

“Y como consumismo, lo que hay es un profundo deterioro del metabolismo social natural, de afectación de los bienes comunes, los recursos naturales como se decía antes”, dijo.

Una de las características de nuestro tiempo, insistió, es que el modelo productivo mundial afecta a las personas y al medio ambiente, por “lo que estamos haciendo es un saqueo de los bienes comunes”. Gambino dio el ejemplo del “fracking” o fractura hidráulica para explotar yacimientos petroleros y la minería a cielo abierto como intervenciones altamente contaminantes motivadas por el afán de lucro económico.

Denunció que “cada día más la producción agraria se utiliza para producir combustible; también interviene la crisis energética a costa del hambre”.

“Porque todavía en este mundo, que genera producción agraria para alimentar 12,000 millones de personas, somos poco más de 7,000 millones, hay 800 millones de personas con hambre en el mundo. Quién puede explicar que con la capacidad tecnológica, científica, productiva, que hay en el mundo, haya todavía hambre en el sistema mundial”, planteó el conferencista internacional.

Gambino aludió, jocosamente, a que hasta el papa Francisco, que es argentino, se ha pronunciado contra el sistema capitalista.

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“Ahora, criticar al sistema capitalista tiene la bendición del Papa”, dijo, mientras arrancaba carcajadas y aplausos del público asistente, consistente mayormente del sector laboral y estudiantes universitarios.

El economista promovió “un cambio de la cooperación social de fuerzas y sobre todo ideológica”, generar un debate sobre “lo que hay detrás de la deuda” y no quedarse “en las respuestas provincianas” de cara a las transformaciones que deben surgir en el sistema económico mundial a raíz de su prolongada crisis.

Reconoció, por otro lado, que la mayoría del sector laboral sudamericano “no está organizado sindicalmente” y un reciente encuentro gremial latinoamericano en La Habana “pretende agrupar, representar y promover la organización de todas las trabajadoras y todos los trabajadores”.

“Uno de los temas más concretos del impacto de la crisis contemporánea es sobre las condiciones de las trabajadores y los trabajadores, sobre la precarización del empleo, sobre la precariedad laboral, salarial y la flexibilización creciente de las condiciones de trabajo de nuestros pueblos”, precisó.

También aclaró que, contrario a lo que se está gestando actualmente en Puerto Rico, muchos países han tenido que adquirir nuevamente empresas que se habían privatizado para salvarlas de la actual crisis mundial.

Gambino igualmente aludió a las ayudas que otorgó el propio gobierno de Estados Unidos a General Motors y a bancos, por ejemplo, que son medidas típicas de gobiernos de izquierda, para asegurar su sobrevivencia y no se desplomara la economía ante las fallas del propio sistema

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