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Drogas y Adicciones

Trump recordó a su hermano alcohólico al hablar de la adicción a los opioides: por qué no fue una buena idea

El mandatario trajo a colación una historia personal en un intento por generar empatía, pero la comparación y su promoción de la abstinencia para evitar las adicciones, demuestran una visión ingenua, anticuada, simplista y hasta peligrosa sobre la epidemia.
27 Oct 2017 – 1:46 PM EDT

“No hay nada deseable en ellas, las drogas son malas (...) Tuve un hermano, Fred. Un gran tipo, apuesto, gran personalidad, mucho mejor que la mía. Pero él tenía un problema. Un problema con el alcohol. Y me dijo: ‘No beba, no bebas’. A este día no he bebido y nunca lo he deseado. No me interesa. A este día nunca he fumado un cigarrillo, realmente me ayudó. Tuve alguien que me guió. Y tuvo una vida muy muy dura por el alcohol (…). Yo aprendí gracias a Fred. Aprendí”.

Esas palabras fueron parte del discurso del presidente Donald Trump para declarar la emergencia de salud pública por la epidemia de opioides. En un intento por generar empatía citó el caso personal de su hermano, que era 8 años mayor que él y falleció en 1981 con apenas 43 años, para hacer énfasis en un mensaje en torno a las drogas que será el eje de una gran campaña publicitaria para decirle a los jóvenes que se mantengan alejados de las drogas: no las pruebes. Una solución un tanto simplista que refuerza nociones erradas y hasta peligrosos estigmas en torno a la adicción y a quienes sufren de ellas.

En especial en lo que tiene que ver con los opioides, pues no solo se trata de drogas ilegales como la heroína o sintéticas como el fentanilo, sino también de pastillas y analgésicos como la codeína, el Oxycodin el Vicodin, recetados por los propios médicos para calmar el dolor, después de una cirugía o lesión. A diferencia del licor, una sobredosis de opioides puede matar al instante, como está ocurriendo día a día a tasas alarmantes.


La anticuada y retrógrada promoción de la abstinencia


Expertos en la materia consideran que poner énfasis en la abstinencia al hablar de drogas no trae buenos resultados y vende la idea ante los adictos de que dejar el hábito es sencillo, cuando no lo es. También que son débiles de mente y por eso “caen en la tentación”, algo que no es cierto.

“El hecho es que, si podemos enseñar a los jóvenes y a la gente en general en no comenzar, es realmente, realmente fácil no tomarlas.Y creo que eso será la cosa más importante para nosotros: una gran, contundente y maravillosa publicidad para convencer a la gente antes de que comiencen, para que no tengan que atravesar los problemas que otras personas atraviesan ahora”, declaró Trump.


Ya en la década de los 80, Nancy Reagan alentó a los niños a “simplemente decir no”, una campaña que se basaba en el argumento de que si todos dijeran que no a las drogas, no habría mercado para los narcotraficantes. En su momento muchos la aplaudieron, pero expertos advirtieron que se ignoraban factores importantes que fomentan la adicción como la pobreza y la falta de oportunidades.

El periodista Joan Hari, autor y especialista en el tema, asegura que el programa de Nancy Reagan no funcionóy que, en lugar de proteger a los niños y prevenir el abuso de sustancias, más bien los hizo vulnerables e incluso llevó a muchos al suicidio.

Con las palabras de Trump muchos recordaron de inmediato este antiguo eslogan que no aplica con los opioides, pues muchos los ‘prueban’ cuando se los receta un médico. “Volvimos al ‘simplemente di que no’. Así que cuando tu médico te de una prescripción con algún opioide después de una cirugía, simplemente di que NO”, tuiteó Mike Cherlow.

Pacientes en recuperación como Ana Marie Cox, columnista de política y host del programa With Friends Like This, también alzaron la voz. “Como adicta y alcohólica en recuperación nada me molesta más que el que un abstemio me dé un sermón sobre sobriedad”, exclama en un artículo de opinión publicado en el Washington Post.

“La idea central de la historia de Trump acerca de su hermano (y sobre los adictos en general) no es la compasión, es la falta de ella: ‘No necesito usar, ¿por qué tú sí?’”, insiste Cox en el texto donde destaca que el presidente “cree que su vida de abstinencia es resultado de un mérito o habilidad y no en una combinación de suerte y, bueno, más suerte”.

“Es una idea retrógrada el querer poner la epidemia de los opioides en un contexto moral de que hay cosas buenas y cosas malas. Esto va a matar a gente”, advirtió luego Cox en una entrevista televisiva con MSNBC.

“Muchos adictos a los opioides eran niños cuando el #JustSayNo de Nancy Reagan y el programa DARE comenzaron. Los anuncios publicitarios no son la solución”, insistió una usuaria de twitter.


Entre 1998 y 2004 el gobierno de EEUU gastó casi mil millones de dólares en una campaña publicitaria nacional para desestimular el uso de drogas ilegales en jóvenes, pero varios estudios como uno desarrollado por el Instituto Nacional de Salud en 2008, demostraron que el programa “no tuvo efectos favorables en el comportamiento de los jóvenes” y que incluso pudo ser contraproducente.

“La evidencia de que los programas del Drug Abuse Resistance Education (DARE) basados en publicidad basada en el miedo, y de las campañas del Just Say Noy de los 80 no tuvieron beneficios”, explicó a AP Keith Humphreys, psiquiatra de la Universidad de Standford que fue asesor en la política antidrogas del presidente Obama.

En fotos: ¿Cómo se llegó a una crisis de salud pública tan grande por los opioides en EEUU?

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