Dreamers

La autora que cree que el problema de la inmigración se entiende con rostros e historias

Eileen Truax, periodista mexicana que escribió un libro sobre los dreamers, reflexiona sobre el poder que tienen los detalles cotidianos de los jóvenes indocumentados para visibilizar su situación en el país que sienten suyo.

Por unos años, la periodista mexicana radicada en Los Ángeles Eileen Truax seguía día tras día la premura de la noticia del momento de inmigración, la frontera y las comunidades hispanas desde la redacción de La Opinión. La cotidianidad noticiosa se componía esencialmente de algún escándalo, algo inusual, un asesinato en la frontera y alguna historia de éxito.

Mientras cubría esas historias, Truax se dio cuenta de que en ese momento, hace 10 años, no se estaba hablando de los niños y los jóvenes con la frecuencia que entendía que ellos merecían.

“Un chico que tiene 17 o 18 años, que se levanta todos los días muy temprano a la escuela, que tal vez tiene empleo después de la escuela, que va a ver la novia en el fin de semana, no es una historia ‘breaking’, sin embargo es una historia que se tiene que contar en el caso de los indocumentados”, explica Truax.

¿Cómo va a la escuela si no tiene papeles? ¿Toma tres autobuses y paga entre 6 y 7 dólares para llegar a la escuela o conduce exponiéndose a que le confisquen el auto o que incluso lo deporten? ¿Cómo paga por sus estudios si no tiene apoyo financiero?

Al no tener número de seguro social, ¿abusan de él en su trabajo? ¿Cuánto gana? Como no tiene licencia de conducir, ¿le pide a su hermano mejor que lo lleve a ver su novia en el fin de semana?

Todas esas preguntas poblaban los pensamientos de Truax.

Estaba convencida. Más allá de la noticia diaria, tenía que explorar detalles así y relatar las historias de los indocumentados más jóvenes, los que “vinieron a Estados Unidos traídos por sus padres tras una decisión en la cual ellos no tomaron parte”, como dice en su libro “Dreamers, la lucha de una generación por su sueño americano”.

“Estos niños y jóvenes revelan la realidad de la comunidad inmigrante y la cara del estigma de la generación más joven de inmigrantes”, sostiene.

Ser indocumentado, como lo describe Truax, es “un saco que traes todo el tiempo y que no te puedes quitar”.

“Cada decisión tiene que ver con el hecho de que eres un inmigrante indocumentado, si voy a manejar, si me voy en autobús, si voy a la escuela o no… Cuando tienes 17, 18 o 19 años es una carga muy pesada”, dice.

Tras el fracaso en 2010 del Dream Act —que proponía dar residencia a miles de estudiantes indocumentados que han crecido y estudiado en Estados Unidos y les abría la puerta para posteriormente alcanzar la ciudadanía—, Truax comprendió aún más que contar las historias de esos jóvenes era necesario.

Entender el tema migratorio es posible a través de la gente que lo vive y así fue como abordó su libro publicado en 2013 en español, por Océano, y en inglés, en 2015, por Beacon Press.

A través de la narración potente y una serie de personajes, Truax revela en nueve crónicas que el tema de los dreamers es tan complejo como la identidad personal y que es un asunto que necesita visibilizarse.

“Cuando empecé el libro pensé que escribiría sobre inmigrantes indocumentados luchando por regularizar su estatus migratorio; cuando acabé me di cuenta que es un libro de jóvenes estadounidenses luchando por ser reconocidos como tales”, indica quien hace hincapié en que estos jóvenes son estadounidenses, pero carecen de un papel que lo diga así.

“Son los jóvenes a los que les dimos educación, salud. Nuestros hijos han jugado con ellos, muchos no hablan el idioma de su país origen, y cuando les dicen ‘Go back to your country’, muchos no saben de qué les están hablando”, articula Truax quien opina que ellos, aparte de lo mucho que pueden darle a esta sociedad que es tan clave en su identidad, pueden ser un puente entre Estados Unidos y sus países de origen.

Si bien el nombre de los dreamers proviene del fallido Dream Act, como reflexiona Truax, el movimiento ahora va más allá de la educación.

Dice Truax que la educación es fundamental por cuestión de derechos humanos y de conveniencia económica al ampliar las oportunidades profesionales, pero la clave en este momento es aspirar a la aprobación de una ley que les garantice a estos jóvenes incorporarse a la sociedad de manera productiva.

Una ley, como agrega, “que les dé garantías para incorporarse a la sociedad de manera productiva estudiando, trabajando, o las fuerzas armadas, que les devuelvan la dignidad que merecen y que reconozca su situación estadounidense”.

La Corte Suprema celebró este lunes una audiencia sobre la Acción Ejecutiva migratoria que el presidente Barack Obama anunció el 20 de noviembre de 2014 y este viernes los magistrados comienzan a deliberar el fallo que se vislumbra para junio.

Los jóvenes indocumentados son parte de ese gran universo que, más allá de DACA y DAPA, espera una reforma migratoria integral, muchos de los cuales quieren llegar a la universidad pero que por carecer de un número de seguro social no pueden acceder a ayuda financiera para apoyar sus estudios superiores.

Por eso, como dice Truax, es clave ponerles a estos jóvenes nombres y rostros, que se entienda el drama migratorio más allá de las cifras. Lo hizo con su libro de dreamers y lo mismo hace en su próximo libro que saldrá en 2017 en el que explora la realidad de los exiliados por la violencia de México que buscan asilo en Estados Unidos.

“Cuando te asomas a un caso real de alguien que puede ser tu vecino o la madre de un compañero de escuela de tu hijo, te das cuenta de la magnitud del problema”, puntualiza Truax. Si cada uno de esos señores en Washington en sillón de piel pudiera escuchar las historias de alguno de estos muchachos, cambiaría la forma en que se hacen leyes en este país”.

Es que con las historias, al fin y al cabo, sucede como cuando de pequeños nos hacían un cuento. Las historias revelan realidades mayores, así como lo hace Truax en este libro y como parte de ese día a día periodístico.