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Elecciones 2016

¿Qué es la convención negociada que tanto temen los republicanos y Donald Trump?

Los esfuerzos de algunos para evitar que Donald Trump logre la nominación se intensifican
12 Mar 2016 – 8:53 PM EST

Por Patricia Guadalupe

Es algo tan inusual que el 85% de estadounidenses no había ni nacido la última vez que pasó. Se trata de una llamada “convención negociada”—conocida en inglés como “ brokered convention”—algo que algunos vaticinan que está por pasar en la venidera Convención Nacional Republicana, que se llevará a cabo julio 18-21, donde se elegirá al candidato presidencial del partido.

Tan posible es, que se planteó en el último debate republicano realizado el jueves en Miami, y, aunque todos la temen, a juzgar por las respuestas, ninguno de los aspirantes la descarta.


Para conseguir la nominación republicana, se necesitan 1.237 del total de 1.459 delegados disponibles. Las primarias que se llevan a cabo a través del país no son para escoger un candidato sino para determinar el número de delegados que cada candidato lleva a la convención.

El empresario Donald Trump lleva la delantera pero lo tendrá difícil para llegar a la cifra clave. Ahí es donde entra la posibilidad de una convención negociada, porque algunos están incómodos con la posibilidad de que Trump sea el candidato del partido.


Sin compromiso permanente

En las convenciones nacionales partidarias en Estados Unidos, los delegados a una convención de nominación presidencial tienen su voto prometido a un candidato particular solamente en la primera vuelta.

Si nadie logra la nominación en ese primer voto, empiezan las negociaciones y reuniones para ver por quién votar para ser el candidato presidencial.

En ese punto todo está en juego, incluyendo el voto de los delegados.

La última vez que eso pasó para el partido republicano fue en 1948, para los demócratas, en 1952.

Romney mencionó a Kasich y Rubio porque todo depende de sus dos estados: Ohio y Florida, donde la regla dice que el ganador se lleva todos los delegados en disputa.

Si gana Trump en ambos estados, se llevaría 165 delegados y prácticamente sellaría su nominación porque de ahí en adelante solamente necesitaría ganar poco más de la mitad de los estados restantes, incluyendo su estado natal de Nueva York donde lleva una cómoda delantera.

Pero si Kasich y Rubio consiguen ganar sus propios estados, la realidad de una convención negociada es una muy buena posibilidad.


“Situación caótica”

Anthony Suárez, ex representante estatal en la Florida y presidente del Colegio de Abogados Puertorriqueños en la Florida, describe la perspectiva republicana como “una situación caótica”.

La mosca en la sopa es el esfuerzo entre algunos republicanos de evitar que Trump salga como el nominado.

El grupo conservador Club for Growth, por ejemplo, lleva a cabo una campaña en su contra, gastando varios millones en anuncios negativos, tratando de convencer a los votantes republicanos de que apoyen a otro candidato, o lo peor puede llegar a pasar.

Los líderes republicanos de la Cámara de Representantes y el Senado lo han criticado, al igual que lo han hecho otros legisladores.

Pero muchos creen que ese esfuerzo de cerrar filas contra Trump es contraproducente.

Carlos Nazario, un empresario republicano en la ciudad de Orlando, en la Florida, dice no apoyar al magnate pero tampoco apoya lo que otros hacen para tratar de sacarlo de la contienda.

“¿Dónde está el proceso democrático cuando le dices a la gente que los líderes del partido no quieren a la persona que escogieron? Esto va a destruir al partido republicano.

Trump tiene mucho apoyo aquí en la Florida. Tiene una casa, muchos empleados también, y la gente que lo apoya mira los esfuerzos para desacreditarlo como una mentira”.


“El peor show de TV”

Según las más recientes encuestas en el estado, Trump tiene la delantera, pero el senador Marco Rubio está cerrando un poco esa brecha a pocos días de la primaria del 15 de marzo.

“Esto es peor que el peor show de “reality” en la televisión. Es un circo absurdo y lo peor que he visto”, dice el republicano Danny Vargas, ex candidato a la asamblea estatal y presidente de una compañía de mercadeo en Virginia.

“La manera de contrarrestar a Trump no es el tildar de idiotas a la gente que lo apoya. Los votantes tienen que tener la certeza de que cualquier decisión que tomen como votantes va a ser respetada por los líderes del partido”.


Peligrosa polarización

Massey Villareal, un empresario republicano en Houston, fue delegado en la convención republicana en el 2000, cuando el nominado era el gobernador de Téxas, George W. Bush.

“Todos estábamos apoyando con mucho entusiasmo a un candidato y era increíble y estupendo. Ahora estamos demasiado divididos”, recuerda.

Para Villarreal las declaraciones de Romney no van a servir de nada pero dice que la retórica de Trump atacando a la comunidad hispana lo ha hecho tomar una decisión.

“De ninguna manera voy a apoyar a Trump. Si él es el candidato, escribiré otro nombre o lo dejaré en blanco”.

Lo mismo está pensando Vargas en Virginia: “Si sigue con ese tono, muchos republicanos se quedarán en sus casas el día de las elecciones. Para mí, es una opción”.

La campaña de Trump asevera que van a conseguir la nominación.

Desde el principio del proceso de primarias, el empresario-candidato ha prometido que no se postulará como candidato independiente, mientras que el partido lo trate con respeto.

Pero si se llegara a una convención negociada en Cleveland, Trump podría tomar sus delegados—y con ellos los millones de votantes que ya lo apoyan—hacia una candidatura independiente.


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