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Elecciones 2016

Miami, el único consuelo de Marco Rubio el tercer supermartes

En un estado de 67 condados, el senador sólo logró ganar en uno: su cuna política. ¿Cómo perdió el resto?
17 Mar 2016 – 12:31 AM EDT

Por Mariana Rambaldi@marianarambaldi

Marco Rubio fue aplastado por Donald Trump en Florida de manera tan abrumadora que de los 67 condados del estado, solo logró ganar en uno: Miami-Dade, su casa, su cuna política y ahora su único consuelo.

El golpe del supermartes fue tan letal que lo bajó de la carrera por la nominación republicana.

“Aunque no es el plan de Dios que sea presidente en 2016 —o quizá nunca— y aunque hoy suspenda mi campaña, el hecho de que haya llegado tan lejos es evidencia de lo especial que es Estados Unidos", dijo en su discurso de derrota.

El fracaso podría encontrar varias raíces errores del candidato, los traspiés de su propia campaña y el ánimo presente de los votantes republicanos.

Votantes enojados

Si bien no fue del todo sorprendente el resultado dado que las encuestas de Florida lo ubicaban por detrás del millonario semanas antes de la elección, el resultado fue duro.

Marco Rubio solo conquistó en Florida 636,653 votos, un 27% del total, muy por debajo de Donald Trump que arrasó con 1,077,221 sufragios (45.7%) según datos del escrutinio definitivo.

De los votos del senador, 111,898 vinieron de su condado natal.



Varios observadores están de acuerdo en que se puede ver una pista de esta derrota en el enojo y en el sentimiento de traición que sienten en general los votantes republicanos con el partido.

En ese desencanto anida no solo la caída de Rubio, un candidato identificado con el establishment republicano, sino el ascenso de Trump, un hombre que viene de afuera de la política.

“La ira y el miedo condicionada por expertos conservadores en los medios motivaron a esos electores a buscar candidatos que alimentan más esas ganas de venganza, evocando hacer grande a Estados Unidos otra vez”, dijo a Univision el analista republicano Al Cárdenas.

Algunos errores

Más allá de la ira de los votantes, la campaña del senador tuvo varios tropezones que lo llevaron a esta derrota en su propio territorio.

Los analistas coinciden en que Rubio cometió un grave error cuando semanas atrás, se puso a hablar el mismo lenguaje de Trump y se metió en una suerte de lodazal de insultos y descalificaciones con el empresario.

Israel Ortega, del periódico conservador Opportunity Lives, considera que uno de los desaciertos más evidentes ha sido el de una cierta falta de planificación.

“Rubio no tuvo en cuenta que la campaña iba a ser larga. Por eso, por ejemplo, no ha hecho trabajo de campo en Florida, no ha invertido en personal que salga a buscar al votante. Ahora está claro que ha sido un error. Si hubiera invertido más dinero en su estado el resultado hubiera sido mejor”, opina Ortega.

La estrategia de Rubio, indican los especialistas, confiaba en que él iba a llegar a Florida con algunas victorias cosechadas como Iowa o Carolina del Sur.

Eso no pasó y la campaña del senador hizo un intento a último momento en su estado que no pudo suplir la falta trabajo previo.

El futuro

El hecho de que Rubio abandonara la campaña dispara incertidumbre sobre el futuro del senador y también de estas primarias republicanas.

“Alguien más, algún candidato tiene que hacer ese trabajo de hablarle a los jóvenes, a los latinos. Ese trabajo lo hacía Marco Rubio. Si no lo hace alguien más, veo muy difícil ganar en noviembre la elección presidencial”, opina Ortega.


Otra de las dudas que deja el abandono de Rubio es hacia qué otro candidato se inclinarán los votantes que tenían pensado darle su voto al senador por Florida. Las opciones menguaron.

Probablemente algunos, los más moderados, se inclinarán por John Kasich, los más conservadores apoyarán a Ted Cruz. Pero los observadores están de acuerdo en que el voto que iba para Rubio difícilmente vaya a Trump en una eventual nominación para la elección de noviembre.

Los analistas coinciden en que es demasiado pronto para hablar de un retiro, en que para el mundo de la política, Rubio aún es muy joven.

“Creo que no se tiene que retirar del todo. Es una voz importante en el partido”, opina Ortega.

Parece ser que la articulación de votos llenos de rabia, errores de estrategia y malos pasos del candidato desembocaron en el brutal fracaso de Marco Rubio en su Florida natal.

Un sabor amargo para cualquier candidato perder en el propio estado. A Rubio le quedará el alivio de haber ganado al menos su condado natal.

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