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Elecciones 2016

El tropiezo de Bernie Sanders en el tercer supermartes, ¿y ahora qué?

La campaña del senador tiene matemáticamente dificil el resto de la primaria, pero su proyecto "revolucionario" puede seguir incluso sin que él sea candidato.
17 Mar 2016 – 3:07 PM EDT

Por Juliana Jiménez @photobomba

La mañana después del supermartes 15 de marzo la campaña de Bernie Sanders se despertó a una triste realidad: habían perdido cuatro de los cinco estados disputados. La noche les dejó 851 delegados frente a 1,606 de Clinton, dejando la Casa Blanca casi irremediablemente fuera de su alcance.

Lo que la semana pasada le funcionó a Sanders en Michigan, donde se impuso pese a que las encuestas lo deban perdedor, no le funcionó en Illinois ni en Ohio.

Allí el discurso de justicia social y anti-tratados de libre comercio no pegó entre la población obrera, de clase trabajadora y mayoría blanca.

En Florida, sobre todo, la derrota fue abrumadora: Sanders recibió tan solo 33% de los votos mientras que Clinton se llevó 64%.



En Missouri empataron, según los resultados preliminares presentados por las autoridades estatales.

Los millenials, los que se ven más atraídos al discurso de igualdad social de Sanders, no fueron suficientes para darle aunque fuera una sola victoria sólida al senador de Vermont. Los memes y los tuits que han proliferado en la campaña no se convirtieron en votos

Una noche “dura”

“Reconocemos que fue una noche dura para nosotros, pero estamos decididos a seguir hacia adelante con mucha fuerza y resolución”, le dijo Arturo Carmona, subdirector político de la campaña de Sanders, a Univision Noticias.

“Nos enfrentamos al establecimiento político más poderoso que jamás hayamos visto”, dijo refiriéndose a la campaña de Clinton.

“Estamos a medio tiempo—estamos un poco cortos en este momento, pero la estrategia de ahora en adelante es seguir impulsando ese momentum que traemos hasta ahora”.

Ahora van a pasar más tiempo en Arizona, Nueva York y Rhode Island, donde piensan apostarle a la población latina urbana, refirió Carmona.

Pero si hablamos solamente de probabilidades, con los resultados del martes es prácticamente imposible que Sanders asegure la nominación.

Aunque el senador obtiene algunos delegados, porque son asignados con base en la proporción de votos que recibe cada candidato, Sanders tendría que ganar 58% de los estados restantes, por márgenes de por lo menos 42%.

No solo le queda poco tiempo para sobrepasar a Clinton—el impacto psicológico en sus seguidores cada vez que oyen que Clinton ganó un estado es un problema significativo, dijo José Parra, presidente de Prospero Latino y analista de Univision Noticias.

“Eso empieza a desmoralizar a los donantes y voluntarios y comienza a cerrársele más y más la campaña”, dijo Parra.


Pero aún así, es muy probable que Sanders continúe buscando votos para darle la pelea a Clinton por un buen rato.

“Hay un dicho que dice: ‘Ningún candidato se retira, solamente se le acaba el dinero’, y yo creo que Sanders va a seguir recibiendo dinero, porque su base de seguidores es muy comprometida. Mientras [eso suceda] va a seguir en la carrera”.

¿Si la Casa Blanca ya no es una opción realista, práctica y matemáticamente, qué opciones políticas le quedan a Sanders?

Un pie en la Casa Blanca

Por lo pronto, la intención de la campaña del senador es seguir en la competencia y llegar a la convención demócrata que se realizará en julio en Filadelfia.

Ese será el espacio ideal para las negociaciones políticas que permitan que las propuestas de Sanders figuren en la plataforma que vaya a presentar Clinton, si es que la exsecretaria logra la nominación.

Incluso, como suele suceder, algunos asoman la posibilidad de que el aspirante perdedor se sume al llamado ticket presidencial como candidato a la vicepresidencia, aunque él ha negado vehementemente que considere esa opción.

Esa sería la mejor manera para Sanders de promover su agenda y para Clinton de agrupar el apoyo de su contrincante, sobre todo entre la legión de jóvenes que sigue con pasión al senador.

Independientemente de esos eventuales manejos, una Clinton candidata necesitará consolidar todos los votos demócratas y usar la influencia de Sanders sobre sus seguidores para pedirles que voten por ella.

El ejemplo perfecto de esto es lo que pasó entre Clinton y Obama en las elecciones del 2008. Las dos campañas se dieron guerra. Pero al final Obama nombró a Clinton como secretaria de estado, consolidando al partido y dándole gusto a los que votaron por ella.

Consolidar su “revolución política”

Otra opción para Sanders, más a largo plazo, es tratar de conformar un movimiento para construir las bases de esa “revolución política” que profesa, con el fin de reestructurar la manera de hacer política en el país.

“Ningún movimiento exitoso es exitoso porque su líder sea presidente”, dijo Parra, citando ejemplos como el líder de los derechos civiles en Estados Unidos Martin Luther King, Jr., y el padre de la India moderna, Mahatma Gandhi.

“Para ser presidente hay que gobernar para todos, para un promedio”, agregó José Parra, dando a entender que el encasillamiento “revolucionario” de Sanders le impediría lograr esos consensos.

“Es una realidad práctica. En el momento en que una persona se vuelve presidente está sujeto a ciertas limitaciones. Tiene que responder a todas las personas del país”, destacó el analista.

Lo que para los seguidores de Sanders puede ser una virtud, para los de Clinton es precisamente la mayor fortaleza de su candidata: la capacidad de construir puentes y vincularse con sectores disímiles.

Porque liderar un movimiento que procure la justicia social, proponiendo equidad salarial, que trate de desmontar la influencia corporativa en la política, como lo que Sanders plantea en su campaña, implica despreocuparse por apaciguar detractores, aquellos a quienes él quiere restarle poder, como Wall Street, o la industria farmacéutica y otras grandes corporaciones.

La credibilidad de ese eventual movimiento depende de la manera como el senador maneje su campaña. Sanders ha prometido mantenerse en la pelea hasta el final de las primarias.

Arturo Carmona habla de continuar con la misma “fuerza, resolución y momentum” como si lo que pasó el supermartes no tuviera la candidatura en una posición más difícil.

Pero ese es el mensaje que necesita para reanimar a sus bases, los mismos seguidores que ha logrado movilizar hoy y a quienes deberá recurrir para cualquier futuro proyecto político.

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