Desde Silicon Valley

Este ingeniero "estrella" chileno tiene en sus manos el destino de Yahoo

A los 34 años, Enrique Muñoz Torres es vicepresidente senior de una empresa en problemas. Dirige un proyecto confidencial que puede decidir el futuro de la compañía.
25 May 2016 – 6:45 PM EDT

Enrique Muñoz Torres llegó antes de las ocho de la mañana a la oficina de Yahoo, aunque es su primer día de vacaciones. Es viernes y, por lo que se ve en los salones de largas mesas compartidas con monitores de gran tamaño, los ingenieros y programadores no suelen aparecer tan temprano. Él vino para hacer esta entrevista, atender un par de tareas pendientes y luego salir apurado al aeropuerto para visitar a su familia en Chile.

Cuando está de vuelta en Santiago, a veces los conocidos le preguntan de qué se trata eso de trabajar en Silicon Valley, ese lugar mítico donde se hacen Facebook, el iPhone, Google y los multimillonarios de veintipocos años.

Les cuesta creer que un chileno como él —aunque sea hijo de una pareja de profesionales y egresado de un buen colegio privado como el Santiago College— tenga un currículum como el suyo: graduado del Massachussetts Institute of Technology (MIT), ocho años en Google, tres y medio en Yahoo.

Visto desde allá, es casi increíble que, a los 34 años, sea uno de los vicepresidentes senior de una empresa de 9,000 empleados dueña del quinto sitio web más visitado del mundo.


Muñoz sólo tiene por encima en la jerarquía a la directora general, Marissa Mayer. Ella puso en sus manos un proyecto confidencial que puede decidir el futuro de la empresa: Yahoo busca crear la mejor búsqueda para móviles. Pero, para lograrlo, deberá vencer a gigantes como Google y Facebook en terrenos de avanzada como la inteligencia artificial.

El chileno también lidera la ingeniería de búsquedas y anuncios, las principales fuentes de ingresos de la empresa. Aunque aclara que no quiere sonar “grandilocuente”, admite: “Sí, el destino de Yahoo está en una parte importante en manos de mi equipo”.

Un negocio que cae


Sentado en una sala de reuniones con sillas “púrpura Yahoo”, Muñoz tiene un aire tranquilo: piensa cada palabra que dice y pocas veces eleva la voz. Tanto la camisa como los jeans parecen sobrarle un poco y lleva el cabello desordenado. No como quien lo hace a propósito para verse mejor, sino como aquél al que no le parece importante. El efecto general es que se ve aún más joven que sus 34.

Hace un tiempo, escribió en su perfil en la red social LinkedIn, muy usada por reclutadores de ejecutivos, un mensaje para los que intentan contactarlo: “Amo lo que estoy haciendo y no estoy buscando cambiar de trabajo”.

“Es verdad —dice ahora—, estoy feliz acá”.

El mensaje viene al caso porque Yahoo ha perdido muchos ejecutivos de alto nivel en los últimos años. El negocio se está quedando atrás ante la competencia aplastante de Facebook y Google por la publicidad digital y el directorio de la empresa decidirá, en pocos días o semanas, si la vende al mejor postor. Mayer llegó hace cuatro años —y se trajo a Muñoz con ella desde Google— para rescatar a Yahoo, pero hasta ahora no lo logró.


El chileno es uno de seis vicepresidentes senior y maneja dos áreas clave.

Sus equipos están detrás de cada búsqueda que un usuario hace en los sitios y aplicaciones de Yahoo, y también de cada anuncio publicitario que esos productos y esas búsquedas muestran. Esos anuncios aportaron en 2015 el 84% de los casi 5,000 millones de dólares en ventas de la compañía.

Misión contrarreloj


Muñoz dice que hace lo posible por aislarse y aislar a su equipo de los rumores y publicaciones sobre el destino de la empresa y si tendrá nuevos dueños pronto. Y, reitera, no está buscando trabajo.

“Al final de cuentas, estudié informática, soy un ‘computín’ y trabajar en áreas relacionadas con lo que estudié me permite motivarme —dice— (...) Desde el punto de vista de la cantidad de usuarios a la que podemos impactar su día a día, desde el punto de vista de mi habilidad de poder cambiar cosas y mejorarlas, me cuesta imaginarme un lugar mejor a este”.

Si estuvieran en la guerra, lo de Muñoz y su equipo sería una misión comando. En lenguaje futbolero, tienen que remontar el partido en el alargue del segundo tiempo.


Aunque Yahoo es un sobreviviente de la primera era de internet allá por los noventa, sigue teniendo más de 1,000 millones de usuarios al mes, algo que pocos logran. Mucha gente usa su correo, su buscador y algunos servicios que compró, como la red social Tumblr o el sitio de fotos Flickr. Y muchos visitan sus páginas de noticias, finanzas, deportes y estilo de vida.

Pero la empresa ve cómo sus ingresos se deterioran — cayeron 11% en su último reporte trimestral—, al igual que su porción de la publicidad digital mundial: fue del 2.1% en 2015, mientras Google se llevaba el 33% y Facebook, el 10.7%, según la agencia de investigación eMarketer.

Desde que la CEO asumió el mando en 2012, Yahoo se deshizo de 42% de los empleados que tenía y concentró a los que quedan en los productos que cree tienen más potencial. Hace unos meses, anunció el cierre de sus oficinas en México, Buenos Aires y Madrid, entre otras. También dejó de producir contenidos sobre comida, salud, viajes y autos, entre otros.

A los medios les encantó el anuncio de la llegada de Mayer al enorme parque de oficinas en Sunnyvale, un suburbio de San José. A los 37 años, era la ejecutiva más joven en dirigir una de las 500 compañías más grandes del país. Venía de trece años de éxito como ejecutiva de Google y, además, anunció que estaba embarazada. La trataron como a una estrella.

Sin embargo, el rescate nunca llegó y los accionistas empezaron a presionar por otra salida.

“La tasa de crecimiento de Yahoo en publicidad ha sido ... cero, nada, por unos cinco años”, dijo el analista de acciones Mark Mahaney al canal CNBC a mediados de mayo. “Esto dice algo de la situación peligrosa de la compañía en términos estratégicos y operacionales”.

En los últimos meses, Yahoo inició un proceso de venta de sus principales propiedades: los sitios y productos que la gente identifica con su marca púrpura.

Hay candidatos a comprarlas como las telefónicas Verizon y AT&T y varios grupos de inversionistas —uno incluye al multimillonario Warren Buffett—. El Wall Street Journal aseguró el viernes que ofrecerán un precio más bajo de lo esperado: de 2,000 a 3,000 millones de dólares.


Por lo que sus acciones cuestan en la Bolsa, Yahoo vale unos 35,000 millones, pero eso incluye sus inversiones exitosas en Yahoo Japón y la empresa china Alibaba, que no están a la venta en esta operación. Google vale en la Bolsa más de 480,000 millones y Facebook, 335,000 millones.

“Creo —dijo el analista— que meterle dinero a Yahoo es una inversión muy difícil”.

El plazo para recibir ofertas vence la primera semana de junio.

En este ambiente, el trato de la prensa hacia Mayer es muy diferente de lo que era hace cuatro años, como muestra la portada de Variety de esta semana .


Las búsquedas del futuro


Mientras el reloj corre, Muñoz y su equipo se imaginan el futuro de la búsqueda por internet.

Es un terreno donde Yahoo alguna vez fue líder, pero hoy no está entre los principales candidatos a conquistar la próxima frontera: los móviles.


La industria avanza hacia búsquedas en celulares o dispositivos hogareños, como el Amazon Echo. En ellos, los sistemas de inteligencia artificial usan su conocimiento del usuario y de su contexto para darle la información que necesita. La interacción es a través de una conversación natural, muchas veces oral.

Por primera vez, las computadoras están empezando a hablar nuestro lenguaje, y no al revés.

Hasta hace poco, dice Muñoz, la búsqueda no estaba pensada para el celular. “Agarramos resultados para computadores y los achicamos y los pusimos en móviles —dice—, sin cambiar mucho cómo funciona el sistema”.

Carrera entre gigantes


Ahora, las gigantes de Silicon Valley están enfrascadas en una carrera por brindar la mejor experiencia de búsqueda móvil, asistentes virtuales y dispositivos hogareños, porque lo ven como el camino a ser la plataforma central en la vida de sus usuarios.

“Hay que competir con Google, con Facebook que está metiéndose en ese área, con Microsoft que tiene Cortana, con Amazon que tiene Alexa [la “voz” del Echo], con startups que están saliendo de todos lados —reconoce Muñoz—. (...) Pero la gente no dimensiona el nivel de competencia que existe acá entre distintas empresas. Y tampoco dimensiona que los que trabajamos en esto vemos la competencia como algo sano”.

Tanto Google como Apple, dueña de Siri, anunciaron dispositivos hogareños en mayo.

Todas estas empresas están invirtiendo grandes recursos en las tecnologías que permitirán conversar con computadoras: especialmente las que hacen que las máquinas entiendan el lenguaje “natural” de una charla, interpreten el contenido de imágenes, entiendan el contexto y anticipen las necesidades del usuario, y lo ayuden a completar tareas —mandar flores, reservar restaurant, comprar pasajes— sin salir de la conversación.

"Teléfono, ¿qué quiero?"


El celular, dice Muñoz, tiene ventajas desaprovechadas: “Sabe dónde estás, tiene muchísimo contexto en la forma de cosas que ya pueden existir en tu teléfono, cosas que ya hayas hecho anteriormente. La frecuencia de uso es mucho mayor en un teléfono comparado con un computador”.

Para aprovechar esas ventajas, la visión de Mayer es crear una búsqueda “contextual, anticipatoria y de asistencia”.

Que sepa si el usuario que busca “JFK” está cerca del aeropuerto John F. Kennedy o necesita la biografía del presidente asesinado en 1963. Que anticipe sus necesidades como la aplicación de tráfico Waze, que avisa a qué hora hay que salir para una cita. Que no solo dé información sino que permita usarla para completar tareas: decir qué películas están exhibiendo los cines cercanos, pero también comprar los boletos y reservar un taxi hacia allá.


Esto sucede en cierta medida en aplicaciones disponibles hoy. Pero las posibilidades son aún más emocionantes a largo plazo, dice Muñoz.

“El área de inteligencia artificial, no solo en Yahoo, sino en toda la industria, ha avanzado a pasos increíbles en los últimos años —dice—. Cosas que, cuando yo empecé a trabajar en búsqueda en 2004, podrían haber sonado casi como ciencia ficción, ya existen o es posible predecir que van a existir en un período relativamente corto”.

¿Y qué cosas “fantásticas” sucederán en poco tiempo?

“Suena como ciencia ficción el que yo le pueda decir a mi teléfono: ‘Estoy aburrido, ¿qué hago?’ —plantea—. Y el teléfono no solamente te diga qué hacer, te proponga cosas... además te ayude a hacerlas. (...) Es algo que está empezando a suceder, pero yo creo que va a evolucionar muy rápidamente”.

“Una lucha cuesta arriba”


“La manera de realizar búsquedas de los consumidores está cambiando”, dice Martín Utreras, analista de publicidad digital de eMarketer. “Esto crea oportunidades para muchas empresas, la búsqueda estaba monopolizada por pocas empresas. (...) Yahoo puede estar dentro de eso y quiere competir”.

La gran pregunta es si la marca púrpura, que no ha sido líder en innovación en los últimos años, podrá competir en serio.

Es dudoso, opina Michael McGuire, vicepresidente de la firma de análisis Gartner: “Los competidores son, sin dudas, el obstáculo más impresionante (...) Definitivamente esto es una lucha cuesta arriba para cualquiera que no sea Google”.


Con las salidas de empleados de Yahoo, agrega, “realmente depende de cuánto talento de esas áreas haya dejado la compañía”.

Pero Muñoz está confiado en que Yahoo tiene el talento y los recursos internos para lograr un producto ganador.

“Tenemos un equipo de ciencias que es un equipo fantástico, que ha estado trabajando en búsqueda por mucho tiempo —dice—. Ha estado trabajando en áreas relacionadas, inteligencia artificial, procesamiento de lenguaje natural, todas las disciplinas relacionadas a lo que estamos tratando de hacer”.

La iniciativa funciona en dos velocidades. El equipo va lanzando mejoras a los productos actuales (así puede ver qué recibimiento tienen entre los usuarios), mientras trabaja en crear uno de nueva generación.

“Es un proyecto ambicioso, el número de usuarios que deberíamos obtener también es muy ambicioso”, dice Muñoz, sin explicar mucho más. “Lo que queremos hacer va a demorar en el orden de años, no en el orden de meses ni 45 días”.

La leyenda de Gemini


Ya son cerca de las 10 de la mañana y los salones ahora sí están poblados de programadores, la mayoría hombres. Muñoz camina por el pasillo con su computadora en una mano. Es más alto que la mayoría, pero su presencia física no parece querer imponer autoridad. Más bien, al revés: se encorva un poco y mantiene una mirada neutral detrás de los lentes.

Llega a una oficina que, si no es por la placa con su nombre en la entrada, puede confundirse con un salón de reuniones, con su mesa enorme semivacía, pizarra blanca y pantalla plana. Casi la única decoración personal es un collage de fotos de su esposa y dos hijos pequeños.

Aunque mantenga una presencia discreta, Muñoz es uno de los que se puede adjudicar un éxito reciente en la compañía. Se trata de Gemini, una plataforma para insertar anuncios en sitios de manera automática, que Muñoz y un equipo de élite desarrollaron contra reloj. Tenían un plazo de 45 días y lo hicieron en 43, según cuenta la leyenda dentro de la empresa.

Gemini alcanzó un ritmo de ventas que le permitirá generar 1,000 millones de dólares al año, según un vocero de Yahoo. Y demostró que la empresa puede sacar productos al nivel del resto.

Sin embargo, Utreras, el analista de eMarketer, aclara que Gemini sirvió para poner a Yahoo al día con lo que la competencia ya ofrecía.

“No es súper novedoso (...) —dice—. Tiene mucha competencia, está Facebook, Google, y todas estas compañías han hecho estas innovaciones mucho antes”.

Muñoz asegura que Gemini demuestra que la empresa puede sobresalir en la carrera por la búsqueda en móviles.

“Valida que lo que estamos haciendo es algo bueno —dice—. (...) Es competitivo, funciona bien. Y, obviamente, es algo que nosotros estamos orgullosos de que no solamente sea bueno para Yahoo, sino también para empresas que tienen aun más flexibilidad en cuanto a qué anuncios poner y qué proveedor elegir”.

Los mitos de Silicon Valley


En aquellas conversaciones de vacaciones en Chile, Muñoz a veces tiene que desmentir mitos sobre cómo funciona Silicon Valley. Uno, dice, es que “la gente no se da cuenta lo importante que es la meritocracia acá”.


En Chile, como en muchos países de América Latina, hay maneras y maneras de conseguir empleo: una es el ‘pituto’.

“Si necesitas conseguir un trabajo —describe—, lo que haces es conseguirte a alguien que tenga un cargo bueno, un amigo, el amigo del amigo...”.

Claro, él nunca tuvo que recurrir a algo así: alguien de Google vio su currículum cuando él se estaba por graduar como ingeniero en ciencias de la computación del MIT y su plan era seguir estudiando un posgrado.

“Tuve entrevistas, como las tuvo mucha otra gente, y en función de eso decidieron contratarme —dice— (...) Realmente eso es algo que cuesta entenderlo. En Chile, la gente todavía me pregunta: ‘¿Y cómo conseguiste ese trabajo, cómo conseguiste esa pega? ¿Me puedes conseguir un trabajo?’”.

Una “auténtica estrella”


El futuro de Yahoo se decide en estas semanas. ¿Llegará un nuevo dueño? ¿Quién? ¿Si viene, mantendrá a Mayer al mando?

Una de las pocas certezas es que el proyecto de búsqueda móvil debe continuar, dice McGuire, el analista de Gartner.

“Hay una gran incertidumbre sobre qué puede pasar con nuevos dueños y nuevos líderes, pero es bastante seguro que ellos querrán mantenerlo —dice—. Cualquier versión futura de Yahoo tendría que poner como prioridad a la búsqueda móvil (...) Aunque estas cosas pueden tomar giros que nadie tiene previstos”.

Muñoz asegura que, “mientras pueda seguir aprendiendo”, seguirá en su puesto: “Nunca he planificado nada en cuanto a carrera”. De todas maneras, si necesitara o quisiera trabajo es probable que no le sea muy difícil encontrarlo: una de las periodistas más respetadas (y temidas) de Silicon Valley, Kara Swisher, lo llamó un “ingeniero estrella” y “una auténtica estrella tecno”.

El chileno afirma que nada de eso le pasa por la cabeza y que confía en la estrategia de largo plazo de Mayer: ser líderes en las búsquedas del futuro y en el futuro de las búsquedas.

“A pesar de cualquier cosa que pueda estar pasando externamente y las presiones que puedan existir —dice—, queremos hacer lo que nosotros creemos que es lo correcto para Yahoo (...) No viene al caso especular de todas las cosas que podrían pasar”.

Claro, aunque intenta no hablar del tema, tampoco descarta que haya cambios cuando las grandes preguntas sobre la empresa queden respondidas: “Hablando de manera abstracta: si una empresa tiene una estrategia y llegan nuevos dueños a esa empresa, por definición los dueños pueden cambiar la estrategia y decidir enfocarse más en algunas áreas, menos en otras áreas”.

“Al final, como decimos en Chile: ‘El que paga la orquesta, elige la música’”.

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