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Derechos de la Mujer

Fiscal en Michigan cree que hasta 100 niñas pudieron sufrir mutilación genital en ese estado

La fiscal federal adjunta Sara Woodward dijo que las mutilaciones genitales parecen haber sido parte de un ritual secreto de una secta indo-musulmana para "purificarlas y reprimir su sexualidad”.
8 Jun 2017 – 2:25 PM EDT

Al menos 100 niñas de Michigan sufrieron mutilaciones genitales como parte de un ritual secreto de una secta indo-musulmana para "purificarlas y reprimir su sexualidad”.

Al menos eso cree la fiscal federal adjunta Sara Woodward y el gobierno local, quienes desde abril pasado iniciaron un proceso legal contra los doctores Fakhruddin Attar, Farida Attar y Jumana Nagarwala por la ablación de dos menores de Minnessota, que murieron pocas horas después del procedimiento.

Pero el inicio de la investigación sobre esos casos aislados parece ser solo la punta del iceberg: la fiscal estimó que los médicos mutilaron los genitales de otro centenar de niñas como parte de un rito religioso, aunque opinó que el número puede ser mayor.

“Debido a la naturaleza secreta de este procedimiento, es poco probable que podamos saber con exactitud cuántas niñas fueron mutiladas por la doctora Nagarwala, pero podemos decir que las víctimas de Minnesota no fueron las primeras", aseguró Woodward durante una vista oral realizada este miércoles.

Según un reporte del Detroit Free Pres s, Fakhruddin Attar prestó su clínica durante 12 años a Nagarwala para realizar las mutilaciones, cuyo procedimiento se encubría como el tratamiento de una supuesta erupción genital de las menores.

"A sangre fría"

Nagarwala, explicó la fiscal, realizaba las mutilaciones a sangre fría, mientras la esposa de Attar, Farida, inmovilizaba a las niñas para que no se movieran durante la operación.

Tras la vista del miércoles, pese a la oposición de Woodward, el juez de distrito Bernard Friedman concedió la prisión domiciliaria a los tres acusados, aunque le fueron retirados sus pasaportes.

La abogada de los Attar, Mary Chartier, opinó que la demanda exagera las implicaciones del procedimiento, considerado por los acusados como “parte de un rito religioso” que se limitaba a “raspar la membrana de los genitales” de las niñas.

Las mutilaciones de este tipo, practicadas extensivamente en unos 30 países de África, Asia y Medio Oriente, está considera por Naciones Unidas como una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

Además de eliminar el placer sexual en sus víctimas, puede producir hemorragias, problemas urinarios, quistes, infecciones, problemas en el embarazo o aumento del riesgo de muerte del recién nacido en el parto.


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