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Crímenes

"Qué bonitas están tus orquídeas": la frase con la que una joven madre logró poner fin a su secuestro

Una atleta de 27 años fue secuestrada en medio de un bosque cuando entrenaba en su bicicleta. Su captor la torturó hasta que ella encontró una manera sorprendente que cambió la actitud de aquel hombre que trató de asfixiarla en más de tres ocasiones.
2 Ago 2019 – 1:17 AM EDT

Nathalie Birli es una joven triatleta. La semana pasada mientras conducía su bicicleta en una carretera al sur de Austria fue atropellada. El conductor la secuestró, la ató con cinta adhesiva llevándola a una casa donde la mantuvo retenida durante horas, relató Fritz Grundnig, el portavoz de la policía de Graz.

El martes pasado, la joven de 27 años estaba entrenando en la bicicleta hasta que un auto la embistió fracturándole el brazo, lo que no impidió que el conductor la golpeara en la cabeza con un palo y la arrojara al asiento trasero del vehículo, según lo reportó la agencia AP.

"A partir de ese momento me asuste, pensé que moriría y me llevaría a algún lugar del bosque y me enterraría ahí", contó Birli a la cadena austriaca de noticias RTL desde el hospital de Graz.

La atleta recuerda que fue arrastrada a través de una escalera y encerrada en un armario antes de que perdiera el conocimiento.

Al despertar, estaba desnuda y atada a una sillón, informó el periódico austriaco Kronen Zeitung.

El secuestrador le sostuvo la nariz y la boca para tratar de sofocarla, pero al mismo tiempo la obligaba a beber vino. "Siempre tenía un cuchillo en la mano con el cual me amenazaba" dijo Birli. Su captor trató de asfixiarla en tres ocasiones al sujetar unas toallas en su rostro tratando de advertirle sobre lo que pasaría si ella no hacía lo que el hombre dijera.


El poder de las orquídeas

Hace apenas catorce semanas que Birli dio a luz a su primer hijo. Mientras estaba secuestrada el miedo se apoderó de ella al pensar que su pequeño crecería sin el apoyo de una madre.

La atleta perdió el miedo al observar que la casa del atacante estaba llena de orquídeas. A pesar de haberla golpeado y continuar amenazándola le dijo al hombre: "qué bonitas están tus orquídeas".

Birli felicitó a su secuestrador por su colección de flores. Resultó que era un jardinero por lo que de manera inmediata el hombre cambió su tono de voz. "De repente, él fue amable conmigo", dijo Birli al Kronen Zeitung.

Ella sabía del cuidado que necesitan este tipo de flores para mantener los pequeños brotes vivos y floreciendo. Así que el hombre comenzó a hablar de manera distinta. Le contó cómo él las cuidaba y regaba las flores con el agua de su pecera.

Birli, quien estudió nutrición y deportes, recordó que una de las clases de psicología que tomó en la universidad, era importante entender a la gente y siempre tratar de expresar empatía.

El jardinero continúo con la conversación diciéndole lo difícil que era su vida. La muerte de su padre, que su madre era alcohólica y las historias de traición que según él había vivido con sus parejas. Le contó sobre sus abuelos, a los que nunca conoció, pero que le habían heredado una casa. El hombre le dijo que simplemente estaba muy enojado y quería desahogarse de alguna manera.

El último susto

Fue entonces cuando Birli le contó que era madre y que su bebé lo esperaba en casa. Ella le suplicó que no la matara y le preguntó que cómo habría sido su vida de haber crecido sin una madre. La joven le sugirió a el jardinero que fingieran que lo que había pasado era solo un "accidente", siempre y cuando la dejara ir. "Podemos decir que un ciervo se atravesó en la carretera y que tú me encontraste y me llevaste a mi casa", le dijo.

El hombre permaneció en silencio. Birli esperó la respuesta hasta que el jardinero comenzó a dar detalles de como podían contar la historia. Estuvo de acuerdo, incluso se ofreció a llevarla a su casa. Le quitó las ataduras pero le advirtió que esperara mientras traía su bicicleta.

La mujer no podía moverse, tampoco sabía dónde se encontraba pues estaba en una casa en medio del bosque y en la oscuridad. "Si me escapaba era seguro de que me encontrara de nuevo y seguro me mataría", dijo Birli al periódico austriaco.

La joven esperó a su captor. Él subió la bicicleta al auto. Birli se sentó en el asiento del copiloto y le dio una dirección pero algo sucedió. En lugar de que el hombre condujera hacia su casa tomó una dirección opuesta. El miedo la invadió de nuevo.

Detuvo el auto. Y entonces el hombre le explicó que solo quería mostrarle la propiedad que había heredado de sus abuelos. Ella pensó lo peor, pero al paso de varios minutos aquel hombre dio la vuelta y condujo hasta la casa de Birli.

Al bajar del vehículo Birli caminó un poco, llegó a su casa, cerró la puerta y llamó a su novio Martin Schöffmann quién había salido a buscarla. Su madre, quien estaba en casa cuidando a su hijo, le contó la historia. Ella entonces llamó a la policía.


El día después

Gracias a que la bicicleta de Birli contaba con un GPS, la policía logró rastrear los movimientos; al día siguiente las fuerzas especiales Cobra de Austria arrestaron al presunto secuestrador.

Las autoridades dijeron que el hombre confesó el secuestro, pero este no dio una razón de por qué lo había hecho.

Birli explicó que el hombre le dijo que su última novia lo había traicionado y que él quería expresar su enojo a través de la violencia, según reporta la cadena RTL.

Birli fue dada de alta del hospital y regresó a casa con su hijo. "Es maravilloso ver a este pequeño sonreír", dijo la atleta.

En su página de Facebook el miércoles pasado, Birli agradeció a los que habían salido a buscarla y escribió que la experiencia que había tenido era como si hubiera salido de una película de terror.

"Ha pasado más de una semana desde mi secuestro. La mayor parte del tiempo lo he pasado en el hospital. Aún tengo dolor en el cuerpo y me han quedado cicatrices psíquicas y físicas, la del golpe en el cráneo creo que me quedará toda la vida. Sin embargo, pienso de manera positiva y estoy conmovida por las muestras de apoyo y recuperación que he recibido de todo el mundo. Muchas gracias", concluyó.

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