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Abuso Infantil

Condenan a cadena perpetua a los padres de la 'casa del horror' que mantenían a sus 13 hijos en cautiverio

Un juez de California sentenció este viernes a pasar el resto de sus vidas tras las rejas a David y Louise Turpin por haber torturado durante décadas a sus hijos y otros cargos graves, incluyendo abuso infantil, negligencia y detención ilegal. Ambos lloraron cuando escucharon los testimonios de dos de ellos que acudieron a la corte y oyeron la carta que escribió otro.
19 Abr 2019 – 1:34 PM EDT

En una dramática audiencia judicial este viernes, el juez de la Corte Superior de California Bernard J. Schwartz dictó una sentencia desde 25 años en prisión a cadena perpetua para David y Louise Turpin, el matrimonio de Perris, California, acusado de haber mantenido a sus hijos en cautiverio durante décadas, torturarlos, encadenarlos a sus camas, dejarlos desnutrir y someterlos a severos castigos.

"Los niños son un regalo, no solo para sus padres, sino para la sociedad, pero las vidas de los niños Turpin han sido permanentemente alteradas", dijo el juez Schwartz y calificó las acciones de esta pareja como "egoístas, crueles e inhumanas".

"La única razón por la que su castigo es menor que el máximo es que asumieron la responsabilidad y le ahorraron a sus hijos el daño de revivirlo (en un juicio)", explicó el magistrado al dar a conocer su veredicto en un caso que ha acaparado la atención nacional e internacional.

En fotos: La "conducta depravada" de los Turpin y el infierno que padecieron sus 13 hijos

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Los Turpin enfrentaron cada uno 14 cargos, incluyendo uno por tortura, cuatro por detención ilegal, seis por abuso de un adulto dependiente y tres por negligencia con menores. El padre había sido imputado además con un cargo extra por actos lascivos contra un menor de 14 años (por tocar indebidamente a una de las víctimas tras intimidarla).

Los múltiples cargos fueron presentados en su mayoría por cada uno de los hijos, excepto el menor (un bebé de 2 años), pues las autoridades aseguran que este no tenía signos de tortura aún y estaba bien alimentado cuando fue rescatado.

Ambos se habían declarado "no culpables" de los cargos en 2018, pero en febrero de este año decidieron aceptar finalmente sus crímenes en una comparecencia judicial y se declararon culpables para evitar que sus hijos tuvieran que testificar en corte durante un juicio. Esto también les aseguraba una menor condena.

La pareja conversó serenamente con sus abogados antes de escuchar la condena impuesta por el magistrado. Ella, vistiendo un saco negro, parecía sostener la charla más amena, incluso sonreía. Él, que llevaba una camisa color café claro y una corbata morada, lucía sereno y tomó nota con un pequeño lápiz.

Pero ambos lloraron cuando escucharon los testimonios de dos de sus hijos que acudieron a la corte y oyeron la carta que escribió otro. "Mis padres me quitaron la vida entera, pero ahora la estoy recuperando", expresó entre lágrimas una de sus hijas, quien fue identificada solo como 'Jane Doe número 4'.

"Creo que todo pasa por una razón. La vida pudo haber sido mala, pero me hizo fuerte. Luché para convertirme en la persona que soy... soy una guerrera, soy fuerte y estoy saliendo adelante en la vida como si fuera un cohete", agregó.

"A veces tengo pesadillas por las cosas que pasaron. Pero ese es el pasado y esto es ahora (…) Amo a mis padres y los perdono por muchas de las cosas que nos hicieron", dijo otro de los hijos mayores, quien mencionó que ya va a la universidad y vive en un apartamento como una persona independiente.

Aunque uno de sus hijos menores mencionó a través de una carta leída en el tribunal este viernes que quería visitar a sus padres en la cárcel, el juez reiteró la prohibición a la pareja de volver a tener contacto con ellos.

"Creo que nuestros padres hicieron su mejor esfuerzo... ellos creían que todo lo que hacían era para protegernos", decía el mensaje. "Quiero que me permitan hablar con ambos por teléfono".

Los padres se disculparon a través de emotivos comunicados que leyeron entre lágrimas. "Nunca intenté hacerle daño a mis hijos, lamento si he hecho algo para causarles daño", dijo el padre a través de una carta que empezó a leer su abogada. El llanto no lo dejó hablar en un principio. Al final, ya con sus palabras, dijo: "Extraño a todos mis hijos y rezaré por ellos".

David Turpin agregó que espera que sus hijos puedan estar juntos y cuidarse entre ellos.

La madre dijo un mensaje similar: "Lo siento por todo lo que he hecho para lastimar a mis hijos... solo quiero lo mejor para ellos". Agregó que la "felicidad" de ellos "es muy importante" para ella y que quería que ellos supieran lo especiales que son y "lo muy orgullosa que está" de ellos.

'La casa del horror', uno de los peores casos de abuso infantil

Las atrocidades de la ahora conocida como 'la casa del y horror' en California se descubrieron el 14 de enero de 2018, el día que Jordan Turpin, una de las hijas, se escapó de la casa por la ventana y llamó al 911 para denunciar lo que sucedía. Este jueves se dio a conocer por primera vez esa llamada que hizo la joven de 17 años a las autoridades.

David, de 57 años, y Louise, de 50, fueron detenidos cuando la Policía entró a esa vivienda y encontró a algunos de los hijos encadenados a las bases de sus camas y otros esposados. Todos estaban en pésimas condiciones de higiene y en estado de desnutrición.

Los 13 hermanos Turpin, con edades desde los 2 hasta los 29 años, crecieron en un ambiente inimaginable: dormían todo el día y estaban despiertos en la noche. En cuatro dormitorios y tres baños de esa casa se vivieron horrores, contados por las propias víctimas al ser rescatadas. Los padres compraban comida para ellos y no la compartían; los castigaban por "robarles" dulces o querer lavarse las manos más arriba de la muñeca.

No se les permitía tener juguetes. Sin embargo, se encontraron muchos en la casa, pero en su empaque original y sin abrir. Pero esa no era la peor parte, sino los castigos a los que eran sometidos y por razones impensables. La investigación del caso reveló que los castigos que los Turpin daban a sus hijos incluían "golpes frecuentemente" y hasta "estrangulamiento".

Los fiscales señalan que la pareja abusó de sus hijos por años, desde que vivían en Texas en los 90. En una audiencia de junio pasado, los investigadores dijeron que los hermanos Turpin contaron que cuando vivían en ese estado, su padre era quien los sometía a castigos físicos e incluso a veces los metían en perreras o jaulas. En California, era la madre quien los castigaba con más frecuencia y severidad.

De acuerdo a las autoridades, los padres abandonaron en un tráiler a sus hijos por unos tres o cuatro años, en el pequeño pueblo de Rio Vista, en Texas, cuando la pareja vivía cerca. En ese tiempo, el matrimonio llamaba por teléfono a sus hijos mayores y los obligaba a que castigaran a los más pequeños.

David Turpin "condicionó a sus hijos por años, décadas, de tormento físico y abuso, desde que estaban en Texas", relató Kevin Beecham, fiscal de distrito del condado de Riverside. "Los condicionó de una manera que es inimaginable... cuando los padres no estaban ahí, ellos todavía eran forzados a obedecer".


Las autoridades creen que todos los hijos nacieron en hospitales, pero aseguran que ninguna de las víctimas había visto a un doctor en más de cinco años y ninguno había visto en su vida a un dentista. Los obligaron a usar ropa sucia, se aseaban poco y fingían educarlos en casa. El hijo mayor solo pesaba 82 libras cuando fue rescatado.

Mike Hestrin, el fiscal de distrito del condado de Riverside, aseguró que este caso está "entre los peores casos de abuso infantil que he visto jamás".

Un año después de su rescate, los que son menores de edad siguen bajo la custodia del condado.

El proceso de recuperación física y mental de los hijos ha sido a través de actividades cotidianas que les permitan conocer más el mundo del que fueron privados por varios años. Tras ser rescatados de su propia casa se han dedicado a ver películas de Star Wars y Harry Potter, usar iPads, comer platillos que no conocían (como lasaña) y jugar fútbol.

"Ellos me sorprendieron mucho, por su optimismo, por su esperanza hacia el futuro", dijo en su momento Hestrin, quien se ha reunido con ellos varias veces. "Tienen un entusiasmo por la vida y sonrisas enormes. Soy optimista y creo que así es como se sienten con respecto a su futuro", enfatizó.

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