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Convención Demócrata

La preocupación por Puerto Rico llega a la Convención Nacional Demócrata

La ley Promesa que Barack Obama firmó para intervenir en la crisis de deuda de la isla preocupa a los demócratas puertorriqueños que esperan que una eventual presidenta Clinton cambie el rumbo.
28 Jul 2016 – 6:40 PM EDT

FILADELFIA, Pennsylvania- En medio del entusiasmo que dominaba a los demócratas en Filadelfia por la Convención Nacional Demócrata, los puertorriqueños del partido que representan a la isla compartían varias preocupaciones.

Miles de demócratas boricuas desean que llegue un tercer mandato de su partido en el gobierno federal de Estados Unidos de la mano de la candidata Hillary Clinton, con la esperanza de que el complejo escenario financiero y político del Estado Libre Asociado de Puerto Rico sea parte de la agenda.

La preocupación no se debe solo a la millonaria deuda de la isla de más de 70,000 millones de dólares sino también al paquete que aprobó el Congreso para sanearla a fines de junio.

Esa ley conocida como ‘Promesa’ (acrónimo de Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act) que el presidente Barack Obama firmó en junio tras ser aprobada en el Congreso de mayoría republicana, contempla, entre otras cosas, una junta fiscal que actuará como veedora de los movimientos fiscales de la isla.

Se trata de una junta que sería elegida desde Washington DC y no desde Puerto Rico, algo que muchos perciben como una pérdida de soberanía.

La ley Promesa, además, es para muchos un augurio de ajustes económicos y recesión que agravarán el éxodo masivo ya existente de cientos de miles de puertorriqueños que salen de la isla con su ciudadanía estadounidense para buscar en territorio continental oportunidades que no tienen en su territorio.

"La reestructuración de la deuda es la salida para Puerto Rico y hoy ya tenemos los mecanismos para ello", dijo con una veta optimista a Univision Noticias el gobernador de la isla, Alejandro García Padilla, durante uno de los eventos de la convención de Filadelfia.


Esta ley de ‘emergencia’ que tiene varios puntos inquietantes para algunos puertorriqueños fue firmada por un presidente demócrata, por lo que muchos debaten en el propio partido, qué podría ser diferente con Clinton.

"Clinton sabe más"

Algunos demócratas de Puerto Rico consultados por Univision en general tienen una mirada crítica sobre el punto de la Junta Fiscal de la ley aprobada por el Congreso.

Pero muestran optimismo en que Clinton podría trabajar en soluciones diferentes si llegara a la presidencia, a pesar de que la candidata es, a grandes rasgos, percibida como la ‘continuadora’ del jefe de Estado.

Melissa Mark-Viverito, la influyente portavoz del Concejo Municipal de Nueva York, estado que junto con Florida tiene la mayor población puertorriqueña de EEUU, apoya a Hillary Clinton y es crítica de la ley Promesa.

“Hay cosas que no voy a apoyar (de la ley), y sé que Clinton lo hizo... creo que Obama ha tomado sus decisiones con un Congreso de mayoría republicana. Confío en que Clinton en la Casa Blanca tomará las suyas”, asegura a Univision Mark-Viverito.


Agrega que si la candidata llegara a la presidencia podría ayudar a Puerto Rico, no "cambiando la ley que ya existe" porque sería un camino muy largo sino desde la estimulación y diversificación de la economía, algo que no está contemplado en la ley.

Porque si no hay un plan de crecimiento, no hay modo de frenar el éxodo de boricuas.

“Promesa es una ley federal y ahora tenemos que atenernos a ella”, opina el presidente del Partido Demócrata de la isla, Roberto Prats. “Debemos hacer cierres fiscales prolijos durante varios años para que luego, en un escenario en el que Clinton sea la presidenta, poder empujar cambios”.

Por otro lado, algunos demócratas señalan que Clinton tendría el añadido de estar más empapada en los problemas de Puerto Rico de lo que lo está el gobierno actual y de lo que lo están los republicanos.

Una de las mayores preocupaciones en la isla es que esa junta fiscal tenga como principal objetivo estabilizar los gastos a nivel local para que el gobierno comience a pagar nuevamente a sus bonistas acreedores, sin enfatizar el desarrollo económico de la isla.

En este punto, los demócratas destacan que en la plataforma de su partido está contemplado que "las autoridades federales deben respetar la autonomía local de Puerto Rico en este proceso de reestructuración de la deuda".

Pero la pregunta de cómo se aplicará, dice Prats, es un terreno aún desconocido para los puertorriqueños.

Mala salud

En la coyuntura actual de Puerto Rico, todo parece estar relacionado con la deuda.

El sistema de salud, por ejemplo, se ha vuelto más frágil presupuestariamente por los gastos de Medicaid, un programa de salud federal que utilizan cerca de 1.6 millones de puertorriqueños al borde de la pobreza. Para reforzar este programa, es necesario seguir engrosando el tamaño del déficit, según funcionarios locales.

Además los doctores en Puerto Rico que atienden a pacientes de Medicaid reciben por esos servicios médicos tasas muchísimo más bajas de reembolso que los del resto de los EEUU. Esta es una de las razones por las que unos 5,000 doctores han abandonado la isla en la última década, según reportó este jueves el diario El Nuevo Día.

La ley Promesa no habla sino de austeridad, por lo que no disipa la tormenta para los puertorriqueños en lo referido a la salud.

Aquí, Clinton también tiene un punto a favor ya que han incluido el problema en su agenda tentativa.

"Los puertorriqueños pagamos igual el Medicaid, pero recibimos menos que en EEUU. Esperamos paridad en el sistema de salud y Clinton es la que incluye este problema en su plataforma", dice el gobernador Padilla.


Voto y estado

Independencia, estado asociado, o estado pleno. El estatus es la eterna discusión en torno a Puerto Rico y de cara a las elecciones de noviembre el debate adquiere intensidad por más que para muchos sea algo que no estaría en manos del próximo presidente ya que un cambio de este estilo implicaría alterar la Constitución.

"La gente piensa que no se puede resolver el tema económico sino se resuelve el del estatus", advierte Mark-Viverito.

Si bien hay varias posturas dentro del partido demócrata, aquellos que hablaron con Univision están de acuerdo en que la estadidad no es el camino.

"Yo estoy en contra de la estadidad. Queremos un vínculo permanente con EEUU, pero no queremos dejar de ser Puerto Rico", dice a Univision el gobernador.

Por el contrario, semanas atrás, los miembros de la delegación republicana de la isla consultados se mostraron a favor de la transformación de Puerto Rico en el estado número 51 del país y expresaron alegría porque el tema está en los lineamientos del partido.

Cuestión de soberanía

La plataforma republicana contempla la transformación a estado siempre y cuando los pobladores de Puerto Rico se manifiesten a favor de ello.

Prats opina que esa propuesta deja por fuera al colectivo puertorriqueño que no está a favor de la estadidad y solo se aboca a aquellos que sí lo están. "La plataforma demócrata es más inclusiva y contempla muchas más variantes", dice.

Pero en toda discusión sobre la isla, la de la salud, la de la deuda, la del estatus, subyace la del voto. Los puertorriqueños pueden votar en las primarias en la isla pero no pueden votar por el presidente en la elección general, aunque sí pueden hacerlo si viven en alguno de los estados.

Muchos dicen que entonces los esfuerzos de campaña de los candidatos presidenciales en Puerto Rico no son una honesta preocupación por los temas de la isla sino una herramienta para cautivar los millones de votos que están en territorio de EEUU.

"Hillary Clinton es la candidata que dice que cualquier estadounidense, no importa dónde viva, debe poder elegir a su presidente. Ella es quién podría impulsar cambios en el derecho al voto de los puertorriqueños", opina Prats.

Por más que en estas elecciones los puertorriqueños no puedan votar por el próximo mandatario estadounidense, la población de boricuas en EEUU (aproximadamente 5.1 millones) es mayor a la de la isla (3.5 millones).

Por eso sus referentes y agrupaciones como la Agenda Nacional Puertorriqueña -una de las mayores coaliciones de boricuas bipartidistas- están llamando a organizarse y a votar. Porque aseguran que si no votan, no serán escuchados por Washington.

“La gente debe salir a votar para que, llegue quien llegue a la Casa Blanca, los temas de Puerto Rico estén en el escritorio”, afirma Roberto Prats.

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