null: nullpx
CityLab Vida Urbana

Estos son los distritos escolares que están separándose y contribuyendo a la segregación educativa

A medida que más distritos se dividen según la raza y el ingreso, están fallando los procesos judiciales cuyo propósito era proteger la distribución equitativa de recursos educativos, según indica un nuevo reporte.
Logo CityLab small
28 Jun 2017 – 4:04 PM EDT

En abril 2017, la ciudad de Gardendale en Alabama —un suburbio de Birmingham cuya población consiste mayormente en blancos de clase media— recibió una aprobación preliminar para separarse de su distrito escolar, cuya población consiste mayormente en afroestadounidenses y es un área más pobre. Se trata de un cambio que —tal como reportó mi colega Mimi Kirk— transmitió mensajes claros de exclusión racial que “atacan la dignidad de estudiantes afroestadounidenses”, según expresó Madeline Haikal, la jueza del tribunal de distrito quien presidió durante el intento de secesión de Gardendale.

La jueza falló que los distritos escolares se volverían sumamente segregados si se les permitiera dividirse y que además la raza obviamente estaba motivando el esfuerzo de secesión. Pero aun así Haikal apoyó dicho esfuerzo debido al miedo de que los mismos niños sufrirían represalias si ella lo impidiera.

Este tipo de 'justicia' educativa es justo lo que se cuestiona en un nuevo reporte publicado por Edbuild, un think tank centrado en reformar el financiamiento de escuelas públicas. “ Fractured: The Breakdown of America's School Districts” (Quebrado: la descomposición de los distritos escolares de EEUU) enumera docenas de secesiones exitosas desde 2017, además de nueve esfuerzos activos en Alabama, California, Georgia, Louisiana, Carolina del Norte, Tennessee, Vermont y Wisconsin.

“Muy pocos casos de los que identificamos no parecieron [terminar] conduciendo a la segregación innecesaria”, dice Rebecca Sibilia, directora ejecutiva de EdBuild.

En púrpura, las comunidades que han conseguido separar sus distritos escolares. En celeste, los procesos que están activos.

A veces los distritos tratan de separarse por razones válidas debidas a la geografía o a la logística. Y en muchos casos, las secesiones de distritos escolares son motivadas por preocupaciones sobre el 'control local' de ingresos mediante impuestos de propiedad (o por lo menos esto es lo que se expresa por escrito en los pedidos de secesión). Pero cuando las brechas económicas entre vecindarios en el mismo distrito son sumamente grandes, con frecuencia el ingreso es inextricable de la raza.

Miremos, por ejemplo, a lo que sucedió cuando seis suburbios acaudalados de blancos en Tennessee se separaron del empobrecido distrito escolar del condado de Shelby en 2014. Estas comunidades habían luchado por una década para evitar que sus impuestos pagados fueran usados por estudiantes en las escuelas de la ciudad de Memphis, cuyo cuerpo estudiantil consiste en un 93% de niños que no son blancos. Una serie de cambios de fronteras entre distritos escolares de la ciudad y del condado allanaron el camino de la secesión.

Los nuevos distritos escolares cuando se separan registran un índice de pobreza estudiantil de sólo un 11%. Por contraste, más de un 30% de los estudiantes en el distrito escolar del condado Shelby vive bajo el umbral de pobreza. Se trata de una división más extrema de la que existe entre Beverly Hills y Compton en Los Ángeles, según indica el reporte.

El mapa de la separación de los distritos escolares pobres y ricos en el condado de Shelby (EdBuild).

En el condado Shelby —el cual aparece aquí de color azul oscuro— más de un 30% de los estudiantes viven en la pobreza. En Millington, Bartlett y Lakeland, entre 10 y 20% viven en la pobreza. Y en Arlington, Germantown y Collierville, el índice de pobreza estudiantil es menos del 10%. Estas fronteras son el resultado de una serie de desintegraciones fronterizas y secesiones.

El reporte ofrece otros ejemplos impresionantes. En la demarcación East Baton Rouge, tres comunidades recién incorporadas —todas acaudaladas y con una población abrumadoramente blanca— recientemente lograron la creación de distritos escolares separados del empobrecido distrito escolar existente en la demarcación. Superaron enormes obstáculos legales para hacerlo, lo cual incluyó enmendar la constitución estatal y logrando que no se aplicara una orden de desegregación que se había emitido hace décadas.

Según encuentra el reporte, las secesiones han tenido un claro efecto segregador. A partir de 2015, las poblaciones estudiantiles en los distritos separados tenían una población con un 42% de blancos, comparado con un 90% de estudiantes no blancos en el distrito escolar reducido de la demarcación.

Están muy bien documentados los efectos de la segregación escolar. Las escuelas fuertemente segregadas en barrios predominantemente pobres y de personas de color tienden a sufrir crónicamente de falta de recursos. Los estudiantes sufren a nivel académico, lo cual puede desencadenar brechas en cuanto a logros que pueden durar toda una vida. Por contraste, estudiantes de grupos minoritarios tienden a tener un mejor desempeño en escuelas integradas donde los recursos se distribuyen de manera más equitativa. Los estudiantes blancos también se benefician de esto: piensan más para poder solucionar problemas y desarrollan más empatía.

Es comprensible que los padres quieran cuidar a sus hijos, dice Sibilia. El problema es que ha fallado el sistema de financiamiento escolar —el cual está inextricablemente ligado a los impuestos locales de propiedad— así como los procesos judiciales cuyo fin era tomar en cuenta los intereses de todos los niños. De los 30 estados que legalmente permiten la secesión, sólo cuatro requieren que las comunidades que estén separándose obtengan el apoyo del distrito escolar que están dejando atrás. Sólo seis requieren que se tomen en cuenta los efectos raciales y socioeconómicos. Es demasiado fácil para los padres actuar de acuerdo con sus peores impulsos, dice Sibilia. En algunos lugares, prácticamente son incentivados para hacer esto.

“La capacidad de no optar por contribuir al bien común es [un rasgo] casi único del sector educativo”, dice. “¿Podrías imaginar [qué pasaría] si la gente pudiera decidir que dejarían de pagar impuestos federales porque no usan esa calle o esa biblioteca? ¿O porque no conocen a nadie que recibe Medicare?”.

En realidad, se está volviendo cada vez más fácil imaginar ese tipo de sociedad. La historia de las escuelas públicas establece un precedente sumamente preocupante.

¿Cómo los estados pueden impedir las secesiones no equitativas por parte de las comunidades? Algunos estados —entre ellos Georgia y Floridahan desaprobado las secesiones por completo. Los estados también pueden aumentar la cantidad de requisitos para la creación de nuevos distritos y obligar a las comunidades a analizar los impactos en la raza y también los efectos socioeconómicos (tal como lo hace Wisconsin), además de hacer que se obtenga la aprobación del distrito escolar que se dejará atrás (tal como lo hace Texas). Incluso los partidarios de escuelas charter pueden terminar apoyando las medidas para restringir las secesiones, dice Sibilia: “Se puede obtener control local sin abandonar la idea de que el dinero recaudado por impuestos debe beneficiar al público”.

Más allá de cualquier medida específica en cuanto a políticas, “los estados deben volver a conceptualizar sus sistemas de financiamiento educativo de una manera en que estos les den a todos los estudiantes las oportunidades para tener éxito”, dice el reporte. Imagínese un sistema educativo en que la oportunidad justa y equitativa no sea sólo un eslogan, sino una realidad medible mediante los fondos y recursos dedicados fomentar dicha oportunidad. Segregar fronteras podría convertirse en algo del pasado.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


Las diez ciudades más felices de Estados Unidos en 2017

Loading
Cargando galería
Publicidad