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Estos son los barrios más densos de Europa, alguna vez despreciados y hoy altamente apetecibles

A través del continente se ha repetido un patrón: zonas que fueron de clase obrera y que hoy están entre las más solicitadas para vivir. ¿Qué es lo que atrae a la gente a estas áreas?
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4 Abr 2018 – 1:39 PM EDT

Desde la dispersión de una ciudad norteamericana contemporánea puede ser tentador sentir envidia de Europa urbana por su densidad. Por lo general, las ciudades europeas históricas han estado mucho más densamente pobladas: en comparación sus calles parecen ser hervideros de actividad, con departamentos compactos pero atractivos que ofrecen un modelo de la vida metropolitana saludable y sostenible. Pero cuando se examinan las áreas urbanas más densas en cada país europeo, se nota un cuadro más complejo y ambivalente que habla de cómo se originaron.

Por ejemplos, miremos a Neukölln del norte en Berlín. Aunque hoy día se considera cada vez más un buen lugar para vivir, durante la mayor parte de su existencia esta densa sección se consideraba una amenaza social y estética: se conocía por la aglomeración, la suciedad y una calidad de vida generalmente pobre. Mediante las vueltas y giros de la historia —y el creciente desplazamiento de los inquilinos de bajos ingresos para quienes mayormente fue construido— sus calles muy atestadas y patios han llegado a ser consideradas como un modelo positivo del desarrollo urbano. Neukölln del norte contiene el kilómetro cuadrado más denso de toda Alemania.

Y el norte de Neukölln no es una zona única en este sentido. Una cantidad impresionante de barrios similares a lo largo del continente han seguido el mismo camino. Es decir, empezaron como cuarteles apresuradamente construidos para los migrantes rurales de la Revolución Industrial y hoy han terminado como lugares que encabezan las listas de vecindarios en donde los urbanitas de ingreso medio quizás quieran vivir.

De hecho, es impresionante cómo muchas de las partes más densas de países europeos comparten semejanzas en diseño, apariencia y origen. Todo esto se pone de manifiesto mediante una serie de fascinantes imágenes de mapas que fueron recopilados por Alasdair Rae, un becario profesoral en el Departamento de Estudios Urbanos y Planificación en la Universidad Sheffield. Las imágenes también aclaran la razón por la que hace unos 100 años —cuando estas áreas estaban habitadas en capacidades incluso más altas que las de hoy en día— los arquitectos y planificadores estaban tan ansiosos por encontrar modelos más espaciosos y menos concentrados para diseñar una ciudad.

Antes de seguir, vale la pena determinar exactamente las áreas de las que estamos hablando. A continuación está un ranking de los kilómetros cuadrados más densamente poblados en 30 países europeos. Para aclarar, esta es una lista del área más densa en cada país —en vez de una lista sencilla de las áreas más densas en Europa— basada en los datos poblacionales de 2011.


Los barrios más densos de Europa en habitantes por kilómetro cuadrado
Barcelona se lleva el primer lugar: L'Hospitalet de Llobregat, un barrio al oeste del centro de la capital catalana es el lugar más denso de Europa. Le siguen barrios en ciudades de Francia, Bélgica, Polonia, Grecia y Suecia.
FUENTE: | UNIVISION

Al examinarlos en conjunto, es impresionante ver cuántos fueron construidos dentro del mismo marco estrecho de tiempo. Entre los países de Europa Occidental, sólo Grecia e Islandia construyeron sus áreas más densas después de la Segunda Guerra Mundial. En el caso de Grecia, el desarrollo sigue cercanamente aferrado a un modelo preguerra (bloques de vivienda de alquiler sin retranqueo en calles estrechas). Mientras tanto, sólo un país tiene un kilómetro cuadrado más denso que data de antes de mediados del siglo XIX: Italia. Algunas partes de Pendino —un vecindario densamente poblado de Nápoles— datan de antes del siglo XVII. El resto del barrio originó entre 1850 y 1914.

Ocho de las áreas más densas son de este período y todas fueron construidas inicialmente para la clase obrera y la clase media baja. Más abajo en la lista están áreas que ahora están un poco menos densas —tal como el barrio Punavuori de Helsinki, una vez de mala fama, pero ahora muy codiciado, o el Distrito 8 de Budapest— que datan de la misma época pero que sufrieron reducciones considerables de población debido a la construcción realizada después de la Segunda Guerra Mundial. Distritos de torres modernistas más altas y bloques construidos a mayores intervalos quizás aparezcan con mayor frecuencia en el antiguo bloque oriental, pero sólo hay un distrito de todos estos ( Belite Brezi en Sofía, Bulgaria) que está particularmente densamente poblado según las normas de todo el continente.

¿Qué causó este estallido repentino de densidad a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX? Según Andreas Schulze Bäing, un profesor de Planificación Urbana en la Universidad de Manchester, los diseños de estos distritos reflejan un momento particular en la historia europea. A medida que la población urbana de Europa se expandió con la industrialización, las ciudades empezaron a crecer más allá de las fronteras de sus paredes medievales. Se construyeron nuevos distritos en las franjas periféricas de ciudades para acomodar a nuevos ejércitos de trabajadores. Esta época fue famosa por producir enormes avenidas como los círculos concéntricos de bulevares en París y el Ringstrasse de Viena. Estas grandes ramblas fueron diseñadas en los sitios en donde antes había fortificaciones que se habían vuelto obsoletas debido a los cambios en la guerra (el término “bulevar” quizás tenga la misma raíz que “baluarte”, lo cual significa una muralla defensiva o el espacio que se mantiene despejado dentro de una).

Los enormes distritos de bloques de viviendas de alquiler fueron otro gran producto de este impulso industrial. Los avances en la tecnología de la construcción hicieron que fuera más barato y más fácil de construir los edificios de altura considerable en comparación con épocas anteriores. Después de siglos de estar estrangulada por murallas y limitada por la falta de maquinaria, Europa empezó a construir hacia arriba.


Pero las ciudades todavía tenían sistemas rudimentarios de transporte, lo que generaba otra dificultad. La administración de metros y del transporte público aún estaban en su infancia, por lo que los trabajadores todavía necesitaban vivir a corta distancia de sus empleos. Entonces las condiciones se establecieron para la nueva vivienda para personas de bajos ingresos a lo largo del continente. Estos nuevos barrios tenían que estar cerca de las áreas industriales o de los centros de las ciudades, necesitaban tener una gran cantidad de unidades y —salvo unas cuantas excepciones— tenían que ser baratas.

Los resultados de estas presiones se pueden apreciar en esta vista aérea del kilómetro cuadrado más denso de toda Europa, el cual está ubicado en L’Hospitalet de Llobregat, un pueblo productor de textiles que se expandió para unirse a su vecina Barcelona a finales del siglo XIX. Las ciudades de España siempre han sido (y siguen siendo) muy densamente pobladas, tal vez reflejando tanto una influencia marcial que persistió después de la expulsión de los moros de España y la influencia de un estilo moro de planificación que favoreció calles estrechas como una manera de reducir las temperaturas veraniegas. La pura densidad de la sección de abajo todavía es extraordinaria: con 53,119 residentes, este kilometro cuadrado es aproximadamente dos veces más denso que Manhattan en general.

L’Hospitalet de Llobegrat, al oeste de Barcelona, España



Aquí las calles son tan estrechas que aparecen en la imagen de arriba como venas pequeñas de sombra corriendo por una cubierta gruesa de techos con losas rojas. Lo que es igualmente llamativo es lo relleno que parece ser cada cuadra: cada una es iluminada sólo por los patios más estrechos posibles y pozos de luz. En un clima con veranos calurosos, esta falta de exposición a la luz solar tiene algunas ventajas para mantener a los interiores más frescos.

La densidad extrema de las ciudades españolas es excepcional: muchas áreas de la Gran Barcelona se aproximan a este tipo de densidad, la cual es casi igualada por Madrid, una ciudad con menores limitaciones topográficas. Pero este diseño compacto de calles no es exclusivamente un fenómeno español. Miremos el kilómetro cuadrado más densamente poblado de los Países Bajos, el cual está ubicado en el barrio De Pijp de Ámsterdam.

De Pijp, Amsterdam, Países Bajos



Construido en tierra parcialmente reclamada después de un plan iniciado en 1876, el diseño de Pijp’s sólo permitió las tajadas más estrechas posibles de vías entre los bloques de vivienda, los cuales se construyeron con los materiales más baratos y que a veces se dividían en departamentos de un solo aspecto y de un cuarto que albergaban familias completas de personas recién llegadas del campo holandés. Ahora el área se ve singularmente bonita por haber sido antes un barrio pobre. Esto se debe particularmente a su parque, cuyo sitio originalmente se dejó libre para construir una estación de tren que nunca se construyó. Es sólo desde arriba que uno se da cuenta de la verdadera parsimonia de los planificadores en dejar espacio para espacio público.

De por sí, la estrechez del plano de las calles no es ubicuo. Áreas densamente pobladas en muchas ciudades europeas del norte tienen calles notablemente más anchas. Más allá de las grandes fachadas que están a los lados de vías más anchas es donde normalmente se encontrarán laberintos de patios muy poblados que fueron crudamente construidos.

Por ejemplo, miremos al kilómetro cuadrado más denso de Polonia, el cual está ubicado en Szczecin, una ciudad del noreste. La población de este puerto principal y centro industrial incrementó en casi ocho veces entre 1815 y 1900. Szczecin (llamado Stettin en aquel entonces, su nombre alemán) se expandió considerablemente después de que sus muros fueron demolidos en 1873, siguiendo un diseño creado por Baron Haussman, el mismo que fue responsable de la transformación de París durante el siglo XIX.

Nowe Miasto, Szczeczin, Polonia



Si se explora esta área en Google Street View, da la impresión de amplitud generosa. Es naturalmente más prusiano que parisino, con bloques de vivienda deteriorados pero elegantes que flanquean calles razonablemente anchas. Si se mira a la misma área desde arriba, se nota que cada cuadra tiene un interior sumamente compacto y que muchos departamentos miran hacia pedazos estrechos de patios. Este contraste severo de fachadas opulentas en edificios que frecuentemente fueron construidos toscamente fue un impulso principal del movimiento modernista, el cual es caracterizado por innovaciones sin fachadas y llenas de luz.

Una vista del kilómetro cuadrado de República Checa en Žižkov —un distrito interior de Praga— muestra un patrón parecido. Se hizo muchísima construcción en Žižkov después de la demolición de los muros de la ciudad en 1874. Desde arriba parece que este kilómetro cuadrado ofrece mayor espaciosidad; algunos arboles hasta encontraron espacio para crecer en los patios traseros. Sin embargo, incluso aquí el patrón general hubiera sido de aglomeración, con un promedio de 56 residentes por edificio en esta área en 1980, además de los múltiples talleres pequeños que ocupaban los patios traseros de los edificios.

Žižkov, Praga, República Checa



A pesar de estos patrones repetidos, hay un país de Europa Occidental que es sumamente industrializado pero que sigue siendo una excepción a dichos patrones: el Reino Unido.

Mientras que otros países construyeron bloques de vivienda relativamente altos (un patrón repetido en Escocia pero con alturas más bajas), las ciudades industriales de Inglaterra y Gales se dispersan con una franja extendida de hileras de casas bajas. Eso se debe parcialmente al hecho de que la revolución industrial de la Gran Bretaña empezó tan temprano. Dado que mucha de la expansión urbana del Reino Unido ocurrió a finales del siglo XVIII y a principios del siglo XIX, los patrones residenciales mayormente fueron establecidos antes de que la mecanización facilitara la construcción de los edificios más altos que se encuentran en las ciudades continentales.

El kilómetro cuadrado más densamente poblado de Gran Bretaña —en el vecindario Maida Vale, de Londres— todavía se parece a lo que hemos visto en ciudades en el continente. Sin embargo, su alta densidad es atípica en Londres. Y tal como revela el tamaño de los jardines en la imagen, sus residentes también eran atípicos al ser generalmente más pudientes que los residentes de los distritos densos en otros lugares. De hecho, las pocas áreas de Londres en donde los edificios residenciales victorianos eran notablemente más altos —tal como Belgravia— eran mayormente reservadas para los ricos.

Maida Vale, Londres, Reino Unido



Los planos de calles estrechos y extensamente construidos de los distritos continentales de fines de siglo XIX son eficientes y sostenibles cuando se examinan desde el punto de vista de hoy en día. Sin embargo, durante su período de construcción dichos planos fueron denigrados, y con cierta justificación. Se puede detectar la desconfianza sobre estas áreas y la hostilidad hacia ellas en el nombre muy alemán por estos bloques de vivienda: mietskaserne, lo cual significa “barracas alquiladas”. Estos eran lugares sombríos de vida reglamentada en donde el hinterhof o patio trasero se convirtió en un sinónimo de pobreza y necesidad.

“En el período después de que estos bloques industriales de vivienda fueron construidos, no era raro que un trabajador simplemente alquilara el derecho de dormir en una cama por sólo una parte del día”, le dijo Schulze Bäing a CityLab. “Una sola cama podría ser alquilada en tres turnos diarios”. El proceso de reducir la población de estas áreas y agregarles comodidades fue lento y se dio a lo largo del siglo XX. Según observa Schulze Bäing, ese proceso sólo llegó a su fin recientemente. “En Berlín, justo hasta los años 80 y 90 muchos bloques de vivienda de Berlín compartieron sólo un inodoro por piso”.

Por lo tanto, no es ninguna coincidencia que el Neukölln de Berlín —el cual contiene el kilómetro cuadrado más denso de Alemania— realmente no empezó el proceso de gentrificación hasta después de 2000. Si se examina la imagen abajo se puede tener una idea de por qué fue así. Los bloques de vivienda se extienden al cielo directamente desde la acera, como si fueran muros de una fortaleza. La falta de espacios verdes de las calles hubiera importado todavía más en la época en que cada casa era calentada por una humeante estufa de carbón. Sin embargo, la sensación aparente de espaciosidad es mayormente una característica moderna que se desarrolló a finales del siglo XX a medida que la construcción de nuevas viviendas en otras partes fue reduciendo la población del área.

Tales áreas poseen unos cuantos encantos decorativos —tales como máscaras de yeso tipo arte nouveau colocadas sobre las entradas u, ocasionalmente, los techos parecidos a torrecillas que se agregan a las esquinas— pero estas decoraciones compradas con catálogos sólo son elementos superficiales agregados. Tiene algún sentido que los 'gentrificadores' contemporáneos de Berlín se hayan dirigido primero a otros distritos de bloques de vivienda con más verdura y decoración arquitectónica antes de finalmente fijar su atención en el sucio y 'auténtico' Neukölln después del milenio. Si miras al área con Google Street View, se ve bastante agradable, pero no requiere un gran esfuerzo de imaginación para entender porque hace unos 50 años atrás, la gente muchas veces quería algo más abierto e informalmente diseñado.

Neukölln, Berlín, Alemania



La dispersión de los suburbios que surgieron después de la guerra y los distritos de torres altas del siglo XX sí fueron una reacción en contra de tales condiciones. Las torres modernistas y los bloques se desarrollaron como alternativas y con frecuencia estaban cerca de los distritos más viejos de bloques de vivienda. No sólo introdujeron más luz y espacios verdes, sino que también desintegraron la distinción entre la parte trasera y delantera de un edificio, una distinción que llevaba implicaciones en cuanto a clase social. Estas áreas más viejas y densas sólo se hicieron más atractivas a lo largo de muchas décadas laboriosas, durante las cuales comodidades básicas como baños fueron instaladas y la población se redujo en algo.

Entonces, dada su reputación inicial de aglomeración y pobreza, ¿por qué tales áreas han resultado ser tan perennemente populares como lugares en donde vivir? En parte se debe al hecho que los suburbios más dispersos han resultado ser lugares ineficientes y decididamente poco atractivos para ir a vivir. Los bloques de vivienda en el interior de las ciudades frecuentemente eran barracones crudos pero sus fachadas todavía tienen un encanto innegable que realmente puede ser realzado por la mugre. Al final, su cercanía a las comodidades, a los núcleos de ciudades y al transporte público hacen que sean más habitables. Sobre todo, la flexibilidad de los bloques industriales de vivienda ha asegurado su popularidad incluso mientras las necesidades de los residentes han cambiado.

“Una razón por la que áreas como esta tienen índices bajos de vacantes es que el ambiente construido es muy adaptable”, dice Schulze Bäing. “En los departamentos, los cuartos son más o menos iguales, a diferencia de [los cuartos en] la vivienda modernista en donde cada espacio tiene un uso personalizado y especializado. Tales departamentos quizás no hayan sido diseñados con esa flexibilidad en mente, pero puede responder fácilmente a las demandas cambiantes: pueden ser oficinas o tiendas o casas”.

Esto ha ayudado a hacer que estos lugares sean enormemente populares para vivir y quizás haya ocultado alguno de su percepción histórica como lugares de donde hay que escaparse. ¿Esto significa que debemos condenar a su planificación y evitar su influencia? Para nada. Las áreas más densamente pobladas de Europa tuvieron una trayectoria larga y lenta para volverse generalmente atractivas. Dicha trayectoria conllevó la mejoría de las condiciones de vida de los residentes mejoraran mediante cambios sociales y tecnológicos grandes. Y no se puede olvidar que ciertas áreas sólo se volvieron atractivas a medida que se volvieron inaccesibles o inasequibles para los residentes de bajos ingresos, aunque estas áreas se construyeron originalmente para acomodar a los residentes de bajos ingresos. En la planificación contemporánea, debemos reflexionar que los modelos que apoyamos hoy en día requirieron décadas de adaptación y modificación antes de llegar a la forma a la que aspiramos ahora.

Las imágenes de Alasdair Rae originalmente aparecieron en este post de blog. Para un mapeo fascinante de las áreas más densamente pobladas de Europa —el cual se utilizó para investigar datos para este artículo— mira este mapa, el cual fue creado por Dan Cookson, un especialista en la información de vivienda.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com

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