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Conoce a los ‘Topos’, los mexicanos que están rescatando a los atrapados entre los escombros

La organización nació de voluntarios civiles durante el terremoto de 1985. Hoy, al igual que hace 32 años, han sido clave en las operaciones de emergencia.
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20 Sep 2017 – 5:59 PM EDT

Nacieron de la catástrofe más devastadora en la historia de México, hace 32 años. El terremoto de 1985 había desplomado a la Ciudad de México, dejando a miles de personas atrapadas bajo toneladas de cemento y escombros en barrios como Tlatelolco, al norte de la capital, donde la destrucción fue casi total.

Ante la tardía reacción del entonces jefe de gobierno de la Ciudad, un grupo de voluntarios tomó sus palas, martillos, picotas y cortadoras de cemento para salir a las calles con una sola misión: encontrar sobrevivientes donde muchos creían que no habían. La prensa los bautizó simplemente como ‘los Topos’.

Su labor, en completo anonimato, fue decisiva para salvar a decenas luego de la capital mexicana quedara en el suelo. Sacaron con vida a más de 70 personas de entre los escombros. Desde ese entonces, los Topos se transformaron una especie de orgullo nacional. En héroes de culto. En salvadores. En parte fundamental de la resiliencia mexicana.

Lo que comenzó como un pequeño agrupación civiles pasó a ser con el tiempo una red de organizaciones sin fines de lucro, las que se multiplicaron a través de distintas brigadas en múltiples puntos de la capital de México. Así nacieron la varias compañías: la Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco, el Rescate Internacional Topos, la Brigada Topos Azteca y la Brigada 19 de septiembre. Siguen siendo una institución civil y no aceptan financiamiento público; solo donaciones individuales.

Hoy, luego de tres décadas, los Topos se han expandido a otros países sísmicos como Chile y son una parte fundamental –junto a las Fuerzas Armadas– del sistema de emergencia mexicano. También han participado en decenas de operativos en el extranjero, luego de intensos terremotos y derrumbes en países como Perú, Egipto, Colombia, Indonesia, Japón y Haití.


Mario Quintanilla trabaja actualmente como coordinador de Comunicación y Desarrollo del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, una ONG ligada a temas urbanos y transporte en Ciudad de México. El día del terremoto, Quintanilla se encontraba dentro de un elevador en el edificio de la Cámara de Diputados, pasos del Zócalo. “Fue terrible. La luz titiló. El elevador se movía si dos latas chocaran contra las paredes. Afortunadamente llegamos a la planta baja, pero ahí siguió moviéndose mucho más fuerte. En ese momento sentí que este sismo había dañado mucho la ciudad”, dice.

Para él, el aporte de los Topos a la formación de una cultura de civiles resilientes en México ha sido incalculable. “Han generado una conciencia social que se ha quedado en la cabeza de los mexicanos y que justamente pudimos ver tras el terremoto. La mayoría de la gente está haciendo algo: donando, trabajando como voluntario o ayudando de alguna forma. Es impresionante”.

Durante las épocas donde no ocurren desastres, las brigadas realizan trabajos voluntarios de educación a la población civil, sobre todo en escuelas donde enseñan métodos de prevención y evacuación en caso de sismos de altísima intensidad como el de Oaxaca y Chiapas o el de 1985.



Tras el terremoto del 19 de septiembre, los Topos reaparecieron y acudieron inmediatamente a las calles para llevar a cabo operativos de rescate en los más de 40 edificios colapsados a lo largo y ancho de la capital. La coordinación de los rescates se hace, actualmente, junto a la Secretaría de Protección Civil del Gobierno y a las Fuerzas Armadas Mexicanas.



El histórico lenguaje de señas de los Topos comenzó a replicarse por todos los sitios derrumbados. “Cuando ellos creen que puede haber alguien pidiendo auxilio, levantan el puño hacia el cielo y toda la gente ya sabe que eso significa ‘silencio’. Así, pueden escuchar un grito de ayuda”, explica Quintana.





Este fue el primer terremoto que azota a la Ciudad de México en la era de internet y los Topos, así como muchos mexicanos, están aprovechando la tecnología. Han usado redes sociales y Whatsapp para difundir su labor e incluso encontrar a supervivientes. “La gente que estaba cerca de edificios colapsados estaba compartiendo sus señales móviles de internet. Podía haber gente atrapada que necesita los datos para poder comunicarse y pedir rescate”, cuenta Quintana.

Los Topos también están pidiendo donaciones a través de internet y han creado un sistema donde es fácil enviarles dinero, tanto en México como en el extranjero, a través de PayPal, usando la cuenta donativos@brigada-rescate-topos.org.


Otras organizaciones han seguido este modelo. La Cruz Roja Mexicana dispuso una lista de compras disponible en el sitio mexicano de Amazon, el Colegio de Arquitectos de México usó las redes para ofrecer inspecciones gratuitas a viviendas afectadas estructuralmente y una asociación de ciclistas está recogiendo las donaciones de personas para llevarlas a los centros de acopio en toda la Ciudad de México.


La solidaridad mexicana: ciudadanos y rescatistas trabajan juntos (fotos)

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