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CityLab Transporte

La carrera para repensar las bicicletas eléctricas

Hacer de una bici tradicional una eléctrica puede ser tan fácil como cambiar una rueda, aunque los costos todavía son un problema.
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17 Jul 2016 – 9:48 AM EDT

Este verano, las autoridades galas han tomado medidas sin precedentes para frustrar toda forma de fraude en el Tour de France. La Comisión Francesa para la Energía Atómica y las Energías Alternativas ha desarrollado cámaras térmicas a fin de detectar motores diminutos ocultos en las ruedas de las bicicletas, una manera de hacer trampa conocida como “ dopaje mecánico”. Las cámaras detectarán pequeñas señales de calor dejadas por el motor, incluso por uno que no esté en uso, una precaución que se hizo necesidad después de que el ciclista belga Femke Van Driessche fuese sorprendido empleando un motor secreto este año.

Mientras los ciclistas “tramposos” se adaptan a la tecnología híbrida de la bicicleta, se hacen enormes esfuerzos por replantear la rueda de la bicicleta como una plataforma. El dopaje mecánico en el Tour solo mostrará cuán pequeños y livianos pueden llegar a ser los motores creados. La misma realidad toca a los ciclistas aficionados.

En junio, una campaña Kickstarter para un producto llamado la rueda GeoOrbital dejó claro su objetivo y algo más, recaudando 1.3 millones de dólares para una meta de 75,000 dólares. La compañía GeoOrbital busca reemplazar la tradicional rueda por una herramienta que parece un accesorio de Tron: una rueda que funciona como una pista o una banda de rodamiento para ruedas motorizadas más pequeñas aun que llevan dentro. La rueda GeoOrbital, esencialmente, convertirá cualquier bicicleta tradicional en un scooter con motor de tracción delantera.

Pero GeoOrbital está lejos de ser la única compañía que ansía un simple equipo de conversión para la bicicleta eléctrica. Superpedestrian’s Copenhagen Wheel generó excelentes críticas entre los usuarios durante una gran labor de promoción en 2014. Otros equipos de conversión incluyen motores de rueda y sistemas de propulsión eléctrica por batería montada.

Otro producto precisamente danés, la Bicicleta Solar, genera suficiente energía para impulsar la velocidad de los ciclistas por encima de 30 millas por hora. Y el ahora omnipresente aerodeslizador –que para nada es tan confiable, seguro, veloz, versátil, como una bici eléctrica- podría ser visto como un esfuerzo por lograr el mismo alcance y la comodidad de una bicicleta eléctrica.

Ahora, la verdadera innovación del proyecto GeoOrbital, si es que funciona tan bien como sus creadores sugieren, es la manera mediante la cual este da a las bicicletas ya existentes un trato como si se fueran infraestructura. En lugar de añadir motores y baterías a las bicis para motorizarlas, GeoOrbital reemplaza la rueda por un motor. Esto significa que la estructura actual bajo la que se construyen bicicletas (para no hablar de las bicicletas en sí mismas) será aún de gran utilidad, incluso mientras evolucione la tecnología. Eso es menos cierto en el caso de un aerodeslizador o un Segway.

Sobra decir que la elegante tecnología de conversión de la bicicleta no será barata: una compra por adelantado de la rueda GeoOrbital equivale a 799.99 dólares. En cambio, una de la Copenhagen Wheel personalizada y ajustada al camino de la bici cuesta 1,199 dólares. Esperemos que los esfuerzos para concebir motores cada vez más pequeños que se adecuen eficientemente a las bicicletas que actualmente usamos contribuyan a que bajen esos precios, aunque tal vez no lo hagan a través de escándalos competitivos.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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