CityLab Transporte

El rol que las bicicletas podrían tener en la recuperación de Puerto Rico

Una compañía internacional de bicicletas públicas donó 600 de estos vehículos. Sin embargo, San Juan dista mucho de ser un paraíso del transporte alternativo y depende fuertemente del auto.
Logo CityLab small
24 Ene 2018 – 4:40 PM EST

SAN JUAN, PUERTO RICO — La ya congestionada capital de Puerto Rico sufre uno de sus peores momentos al enfrentarse a la casi inexistente cantidad de semáforos (muchos dañados por la catástrofe), así como también carreteras destruidas y llenas de escombros producto del azote del huracán María el pasado mes de septiembre.

A esta problemática se le suma la ausencia de energía eléctrica en comunidades pequeñas, cuyos residentes tienen el mayor impacto económico y se ven obligados a decidir entre comprar combustible para sus generadores eléctricos o para sus automóviles.

"Nuestro bolsillo ya no aguanta más, llevamos cuatro meses sin energía eléctrica. Si compramos gasolina para el carro, significa que sacrificamos la nevera y la estufa que siguen funcionando a fuerza de la planta eléctrica", dijo Alberto Gómez, quien ante la falta de recursos económicos optó por transportarse en bicicleta. Después de María, esta alternativa ha ganado auge entre los vecinos del Caño Martín Peña, una población de clase baja trabajadora ubicada en la capital del país.

La solución inmediata que Gómez ha encontrado va en dirección opuesta a una cultura acostumbrada al uso de autos privados para llegar a cualquier punto de la ciudad. De hecho, a pesar de que un 45.5% de los boricuas están bajo la línea de la pobreza, solo un 2.7% de la población de la isla usa transporte público y menos de un 1% usa bicicleta, de acuerdo a la investigadora Criselda Navarro Díaz. Otros datos son aún más pesimistas: de acuerdo a la encuesta American Comunity Survey de 2016, solo un 1.8% de los trabajadores de más de 16 años usan transporte público. Respecto a la bicicleta, un 0.2% de los viajes se realizarían en este medio, lo que pone a Puerto Rico entre las regiones que menos pedalean en todo EEUU. De acuerdo a la misma encuesta, el auto lo domina todo: un 90.9% de los puertorriqueños utilizan este medio para moverse, algo especialmente complicado si las carreteras no funcionan y escasea la gasolina.


Así se mueven en la isla
De acuerdo a las encuestas de 2016 del gobierno estadounidense, los boricuas dependen fuertemente del auto, usan poco transporte público y la bicicleta casi ni se aprovecha.
FUENTE: American Community Survey- Oficina del Censo | UNIVISION

Bajo este contexto, tanto Caño Martín Peña como otras cuatro comunidades recibieron una donación de un total de 600 bicicletas con el propósito de ser distribuidas entre las zonas más impactadas y damnificados por el huracán. Se trata de una iniciativa a cargo de la compañía Ofo, una empresa privada de bicicletas públicas sin estacionamiento fijo que ya funciona en 15 países, en conjunto con la Fundación José Juan Barea, del baloncestista puertorriqueño del mismo nombre y jugador de los Dallas Mavericks de la NBA (otros grupos comunitarios en distintas partes de EEUU también han hecho donaciones similares, pero menores en cantidad).


"La infraestructura de Puerto Rico permanece sustancialmente dañada y el acceso al transporte es muy limitado. Por eso, esperamos que estas bicicletas ayuden a enfrentar esos desafíos y mejoren el acceso a las necesidades básicas como alimentos, agua y suministros médicos", explicó Taylor Bennett, portavoz de la empresa de origen chino que ya tiene presencia en España, Estados Unidos, Japón, Italia y Rusia, entre otros países.

Las bicicletas donadas, sin embargo, no funcionarán como bicicletas públicas o compartidas, como sí son en otras ciudades de EEUU y el mundo. Son solo donaciones que funcionarán como bicicletas comunes. De acuerdo a la empresa, por ahora no hay planes para llegar a Puerto Rico, pero las bicicletas públicas sin estacionamiento –también conocidas como ‘dockless’– podrían ser una gran opción para la isla. A diferencia de otros sistemas de bicicletas públicas, no necesitan de puertos y gran infraestructura física, y pueden ser rápidamente desplegadas. Y, teniendo en cuenta la situación actual de Puerto Rico, podrían ser una ayuda para cambiar la forma en que se mueve la población.

"Las ciudades que tradicionalmente han tenido una cultura a favor de los automóviles ya comienzan a reconocer los beneficios de una opción más de transporte que ayuda a aliviar la congestión del tráfico, reducir las emisiones de carbono y promover una estilo de vida más saludable", sostuvo Bennett al comparar este transporte alternativo con los otros métodos establecidos en la Isla como la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA) y el Tren Urbano (ATI), que recorren sólo una pequeña parte de la zona metropolitana y que por años han sido criticados por los ciudadanos al no alcanzar los niveles de satisfacción.

La donación será administrada por organizaciones como el Boys and Girls Club de Puerto Rico, el Programa de Educación Comunal de Entrega y Servicio (PECES), Taller Salud y la Fundación Puertorriqueña de Síndrome de Down, quienes han acogido a brazos abiertos la oferta.

"No cabe duda que nuestra isla necesita movernos al uso de bicicletas y no depender tanto de los carros”, manifestó Lucy Cruz Rivera, presidenta del G8, un grupo de comunidades aledañas al caño Martín Peña. “Con estas bicicletas que ya comenzamos a distribuir, mejoramos la calidad del ambiente y la salud, fomentamos el ejercicio y sobre todo, en estos tiempos de estrechez económica, ahorramos gasolina cuyo precio está tan alto".

En otros lugares afectados por desastres, las bicicletas han probado ser una muy útil alternativa. Así pasó en México, como CityLab ya ha reportado. Sin embargo, por ahora un bajísimo porcentaje de la población de San Juan utiliza bicicletas de manera común y la capital tiene poquísimas millas de pistas para estos vehículos. Además, de acuerdo al Departamento de Transportación de Puerto Rico, ciclistas y peatones están en un estado de alta vulnerabilidad y representan un 30% de las muertes en accidentes de tránsito.

"Hemos estado tanto tiempo sin luz y con necesidades, que esta alternativa ayuda a que la gente se distraiga, pero que también puedan cumplir con sus gestiones diarias", añadió Cruz Rivera, sobre quienes ya se están beneficiando de poder transportarse a sus escuelas, universidades y trabajos luego de perder sus carros y otras pertenencias en las inundaciones recientes.

Las diez ciudades latinoamericanas que más usan bicicletas

Loading
Cargando galería
Publicidad