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El reto de disminuir las muertes por accidentes de tránsito en las comunidades hispanas

Las urbes más grandes de EEUU se han plegado al programa Visión Cero, que busca terminar con los accidentes fatales en las calles. Sin embargo, el camino es más difícil en barrios latinos, los cuales tienen peor infraestructura y enfrentan retos complicados.
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15 Dic 2017 – 2:49 PM EST

Durante los últimos dos años, más de una docena de ciudades de Estados Unidos –desde Los Ángeles a Nueva York– se han enfocado en promover, planear e implementar la estrategia de seguridad vial Visión Cero. Surgido hace más de 20 años en Suecia, Visión Cero es un conjunto de políticas públicas y programas enfocados en la reducción y eventual eliminación de muertes viales bajo el concepto de que toda muerte a causa de un siniestro vial es prevenible. Para lograr cero muertes o una reducción significativa en personas heridas, Visión Cero se apoya en mejoras a la infraestructura, programas de educación y cumplimiento a las leyes de tránsito.

Que las calles sean más seguras para todos los usuarios y prevenir muertes a causa de siniestros viales es sin duda alguna algo que debe preocuparnos. De acuerdo con un nuevo reporte de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de Carreteras (NHTSA, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos durante 2016 más de 37,000 personas murieron en siniestros viales. Esta cifra significó un aumento de un 5.4% respecto a 2015 y continúa con la tendencia a la alza registrada en años pasados. El problema es aún peor si consideramos la enorme sobrerrepresentación que tienen los peatones entre las víctimas mortales: son más de un 16% del total de víctimas mortales y reportaron un 9% de incremento respecto al año pasado. Algo similar sucede con las minorías, incluyendo los latinos, quienes mueren en mayor proporción en siniestros viales.


El aumento en muertes y lesiones graves en las calles es un asunto que debe considerarse como una prioridad de seguridad y salud pública. Sin embargo, no debe olvidarse que es también un asunto de equidad, al ser una situación que afecta de manera desproporcionada a minorías, menores de edad, adultos mayores y personas de bajos ingresos. Respecto a este tema, la ciudad de Nueva York publicó un estudio en el que se menciona la gran disparidad que existe al momento de caminar en diferentes zonas de la ciudad, reconociendo que es mucho más probable que ocurra la muerte de una persona caminando en un barrio marginado o de bajos ingresos, como East Harlem, en comparación con un barrio de altos ingresos. Si bien es cierto que muchas cosas pueden influenciar estos datos en ciertos barrios –por ejemplo, la velocidad de respuesta de los servicios de emergencia– esto no es un fenómeno exclusivo de Nueva York ya que ciudades como Los Ángeles, Chicago o Fort Lauderdale presentan estadísticas similares.

En Los Ángeles, por ejemplo, el Plan de Acción de Visión Cero ha identificado una red de vialidades donde se dan frecuentes lesiones (HIN, por sus siglas en inglés) y una gran mayoría de las avenidas que forman parte de la red se encuentran o pasan por áreas mayoritariamente latinas, como puede observarse en el mapa de abajo. Esta relación no es aislada, ya que entre los elementos que toma en cuenta el Plan de Acción están severidad de los siniestros; la edad de sobrevivientes o víctimas; y si el área se ubica en una comunidad que tradicionalmente ha sufrido de poca inversión pública. Este es el caso de múltiples comunidades latinas en Los Ángeles como Pico-Union, el este de Los Ángeles y el Valle de San Fernando. La mezcla entre infraestructura en condiciones precarias o poca inversión, falta de educación vial y poco cumplimiento de las leyes de tránsito resultan en una combinación mortal.

Este mapa compara las calles de lesiones frecuentes (HIN) con la población hispana, utilizando datos de Visión Cero y la Ciudad de Los Ángeles (Rodrigo García R.).

Es clave que se busquen alternativas para solucionar y evitar que más gente siga muriendo en barrios mayoritariamente latinos o afroestadounidenses, pero también es importante que se piensen y ejecuten bien las estrategias y se tome en cuenta el contexto y las demandas de la comunidad. La priorización de mejoras en infraestructura en barrios de bajos ingresos o en comunidades de color es sin duda una de las primeras acciones que deben tomarse, ya que pocas cosas influencian el comportamiento de manera tan efectiva como los cambios al entorno.

Conducir a exceso de velocidad es uno de los principales comportamientos a cambiar a través de Visión Cero, ya que éste uno de los principales factores por los cuales las personas mueren constantemente en las calles. Un letrero anunciando el límite de velocidad poco cambia si se encuentra en una calle con muchos carriles y todos muy amplios. De igual manera, los cruces peatonales que no obligan a los conductores a disminuir la velocidad son cruces inseguros.

Sin embargo, es necesario que las políticas y estrategias tomen en cuenta las preocupaciones de gentrificación y desplazamiento que inquietan y afectan a los vecinos en las áreas a priorizar para Visión Cero. Desafortunadamente, en Los Ángeles muchas personas han visto que las mejoras a la infraestructura han sido acompañadas por una ola de gentrificación y desplazamiento, por lo que hoy por hoy muchas comunidades latinas se encuentran renuentes a la inversión en obra pública. En palabras de Erick Huerta, miembro de la organización Multicultural Communities for Mobility que lucha por mejores servicios en comunidades históricamente marginadas de Los Ángeles, algunos residentes muchas veces piensan: “Eso no es para nosotros. Esa mejora es para los que se van a mudar o para invitar a que otras personas se muden a esta zona”. Encontrar un balance entre mejores condiciones de vida y permanencia debe ser una prioridad de Visión Cero.

Para evitar o al menos calmar las preocupaciones de desplazamiento de las comunidades, es recomendable que las ciudades hagan un trabajo exhaustivo de participación comunitaria donde se describan las razones para instalar o construir las mejoras y los alcances de éstas. De igual forma, si las mejoras están siendo instaladas en áreas que ya se encuentran experimentado cambios demográficos, la inversión en infraestructura debe de implementarse a la par de otros programas o iniciativas antidesplazamiento como la preservación y producción de vivienda asequible, la protección a inquilinos y la implementación de políticas de desarrollo económico como préstamos a pequeños negocios del vecindario.

Adicionalmente, es necesario que las ciudades y departamentos de transporte operen con cautela a la hora de involucrar cuerpos policiacos y al aplicar penas financieras o corporales en las estrategias de Visión Cero, sino se quiere que las acciones para salvar vidas tengan consecuencias negativas entre las comunidades que se están tratando mejorar. Desplegar más policías en áreas con historiales de opresión policiaca puede resultar contraproducente, generar fricciones innecesarias entre la policía y la comunidad, crear violencia y, además de todo, dañar gravemente la imagen de Visión Cero y su objetivo de salvar vidas. Además, no se debe olvidar que en muchos barrios latinos existe una gran comunidad de personas indocumentadas, las que pueden sentirse amedrentadas por un mayor un despliegue policiaco, generando a su vez un mayor aislamiento, segregación y desprotección.

Entre las soluciones potenciales complementarias o alternativas al despliegue policiaco se encuentran las cámaras de velocidad o fotomultas (ASE, por sus siglas en inglés). ASE es un sistema que funciona a través de cámaras y radares que registran la velocidad de los automóviles y toman una fotografía en caso de que el conductor exceda los límites de velocidad. ASE ha sido utilizado en Chicago durante varios años y ha demostrado incrementar la seguridad de las personas caminando o en automóviles, particularmente alrededor de zonas escolares. Si bien esta es una estrategia efectiva, también representa un reto en términos de equidad debido a la regresividad con la que operan la mayoría de los esquemas de multas. A través de la propuesta de ley AB-342, actualmente en discusión en el Congreso de California, el estado busca que ya no sea ilegal la utilización de radares para recaudar fondos e implementar programas piloto de ASE. Pensando en el impacto que el programa puede tener en personas de escasos recursos, la propuesta de ley contempla una reducción de un 80% de la multa a personas de bajos recursos o personas que reciban ciertos beneficios del gobierno.

Otro caso en el que la tecnología puede ayudar a evitar muertes está relacionado con los choques y huidas. Más allá de la automatización total de la flota vehicular –que ha prometido ser la panacea en cuestión de seguridad vial– hoy existen avances que podrían salvar vidas diariamente. Más si se considera que alrededor de un 70% de las muertes viales ocurren dentro de los primeros 30 minutos después del choque. En ese tipo de situaciones pueden ser muy útiles los sistemas de prevención de choques de los automóviles nuevos. Estos pueden ayudar a reportar atropellamientos o situaciones donde el conductor quede inconsciente. Si bien actualmente existe la tecnología para hacer esto una realidad, esta es una idea que debe ser estudiada de manera completa y profunda ya que quedan muchas preguntas sin respuestas: ¿el reporte será anónimo? ¿Podrá la persona conduciendo evitar que se reporte el siniestro?

Acciones complementarias como dedicar fondos para educación vial, rehabilitación de abuso en el consumo de drogas o alcohol en comunidades de bajos ingresos o hasta la implementación de una policía comunitaria pueden resultar en estrategias efectivas de Visión Cero con aceptación entre la población.

Visión Cero ofrece la oportunidad de solucionar problemas y cambiar realmente la vida de miles de personas, particularmente de los usuarios de las calles más vulnerables, como los peatones y ciclistas. Pero para que eso suceda, primero es necesario tener conversaciones incómodas, buscar soluciones a los problemas de racismo y opresión sistemática desde la raíz, encontrar soluciones donde no se habían buscado antes e implementar políticas equitativas que no afecten de manera desproporcionada a las personas más vulnerables y comúnmente afectadas. Que cambien las políticas, que cambie el entorno y los espacios que habitamos diariamente, pero que suceda de forma equitativa, consciente e incluyente.

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