CityLab Transporte

El metro de Londres eliminará la publicidad que fomente el culto al cuerpo

Sadiq Khan, el nuevo alcalde de la ciudad, busca terminar con los estereotipos en los avisos en el transporte público.
17 Jun 2016 – 11:36 AM EDT

Las imágenes de modelos semidesnudas en la red de transporte público de Londres ya serán cosa del pasado. Esta semana Sadiq Khan, alcalde de Londres, anunció una prohibición de anuncios que se considere que avergüencen a la gente de sus cuerpos. Esto se aplicará a la publicidad que aparece en los metros y los autobuses de la ciudad. En una declaración para la prensa Khan dijo:

Como padre de dos niñas adolescentes, me preocupa muchísimo este tipo de publicidad que puede denigrar a la gente, particularmente las mujeres, y hacer que se sientan avergonzadas de sus cuerpos. Ya es hora que se le ponga fin (…) Mientras que viaje en el metro o en el autobús, nadie debe sentirse presionado a aceptar expectativas no realistas en cuanto a su cuerpo y quiero enviar un mensaje claro al respecto a la industria de la publicidad.

La declaración del alcalde Khan no vino de la nada. En realidad, la promesa de prohibir imágenes corporales malsanas o poco realistas fue parte de su manifiesto durante su campaña electoral. La prohibición también llega después de un debate grande que se dio el año pasado sobre un anuncio para suplementos de proteínas. El anuncio hizo la pregunta “¿Su cuerpo está listo para la playa?” y fue acompañado por una foto de una modelo muy esbelta en un bikini. Después de 378 quejas del público, la Asociación de Normas Publicitarias de la Gran Bretaña investigó el anuncio, pero al final falló que no era ofensivo.

Sin embargo, las protestas contra el anuncio siguieron y hubo una manifestación en el parque Hyde de Londres, la que se combinó con una campaña extraoficial pero extendida donde mucha gente rayó el anuncio. Cabe notar que el anunciante detrás del anuncio sólo le echó leña al fuego con su respuesta boba y ofensiva que sugirió que los detractores del anuncio eran unos enfermos mentales.


Es difícil tener simpatía para anunciantes que insisten que cada mujer individual es la única responsable de cualquier sentimiento de deficiencia que tenga al no tener un cuerpo que corresponda con las normas de la publicidad. Sin embargo, esta prohibición plantea algunas preguntas. Si la prohibición cubre imágenes que inspiran expectativas poco realistas, ¿qué tipo de publicidad aún se permite? Con regularidad la mayoría de nosotros estamos expuestos a anuncios para productos que no podemos costear, por ejemplo, y esta brecha entre lo que se ofrece y lo que es alcanzable a nivel realista también puede crear un sentimiento de deficiencia.

Además, ¿quién decide cuáles anuncios se permiten y cuáles son prohibidos? Se ha comentado que se organizará algún tipo de foro para la oficina del alcalde y las compañías que arriendan el espacio publicitario de la red de transporte público. Sin embargo, aún no hay detalles concretos sobre cómo se pondrá en práctica la prohibición.

Mientras tanto, tal parece que las imágenes de hombres semidesnudos no serán eliminadas de manera similar a las de mujeres. Cuando el alcalde Khan fue entrevistado en una emisora local hace poco, pareció sugerir que sólo una oleada de quejas por el público provocaría restricciones sobre tales imágenes.


Estos argumentos tienen cierta lógica. Sin embargo, también llegan a provocar preguntas que podrían dejar un montón de problemas sin resolverse, ya que el mundo a su alrededor también es imperfecto. Ahora bien, lo que le da mayor validez a la prohibición de Londres es que no estamos hablando de la pantalla de una computadora o de las páginas de una revista. Las paredes de una estación de metro son inevitables para cualquier persona que quiera navegar una ciudad y los anuncios mostrados a pasajeros sedentarios en vagones de tren no son cosas que uno puede optar por no ver. Sin dudas, tener acceso a imágenes que otras tal vez encuentren incómodas tal vez sea un derecho civil. Pero también vale la pena recordar que a la gente que esté obligada a ver tales imágenes durante sus viajes diarios al trabajo no se les está ofreciendo una parecida libertad de elección.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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