CityLab Transporte

Caminar o andar en bicicleta, ¿qué es mejor ejercicio?

Tienes que recorrer una o dos millas y tienes la opción de ir como peatón o en dos ruedas. Acá analizamos los pros y contras de estas dos formas de moverse.
Logo CityLab small

¿Qué podemos decir de un ciclista? Que suele ser veloz, elegante, a menudo embutido en pintorescos y aerodinámicos atuendos. Y, ¿de un caminante? Que lleva un paso estable, aplastante, que no cesa. Pero, ¿Nos hemos preguntado ya cuál de los dos realiza un mejor ejercicio físico?

La duda nos asaltó a mi pareja y a mí mientras nos preparábamos, por medio de excusas, para nuestra actividad física del fin de semana (viajar cerca de una milla para entrar en un bar y beber). Mi opinión, extraída de una idea que seguramente recuerdo mal de la Física de la universidad, era que no importaba el tipo de transporte que uno usara, porque la energía requerida para ir del punto A al punto B era siempre la misma, de modo que el más breve pero intenso ejercicio en bici –creía yo– iba a equivaler al más duradero aunque menos intenso paseo a pie. Además, ¿cuántas imágenes de sudorosos, extenuados ciclistas, no se han visto, comparadas con las de peatones a toda velocidad por la acera? Caminar inspira más pereza.

El punto de vista de mi pareja era distinto: dada la misma distancia, uno quema más calorías si camina, debido a que la bicicleta hace parte del ejercicio por ti.

Para intentar resolver este debate cuasi bizantino, he tomado la avenida recorrida por muchas parejas discutiendo: me puse en contacto con el profesor de Física de Berkeley Joel Fajans. Fajans es ganador del Premio Simon Ramo, que otorga la Sociedad de Física de Estados Unidos, y también del galardón Presidential Young Investigator, entregado por la Fundación Nacional de la Ciencia. Para rematar, también es un ávido ciclista.

Para tener otra perspectiva, también consultamos a Liz Letchford, quien en 2015 fue escogida, tanto por Thumbtack como por The Bay Area A-List, como una de las mejores entrenadoras personales en San Francisco. Cuando no está entrenando a interesados en la llamada Fog City, Letchford está en la Universidad de Hawaii en Manoa, donde estudia en un doctorado en Kinesiología y Ciencias de la Rehabilitación.

Esta es la situación: quieres viajar una milla sobre un terreno plano. Si buscas realizar el mejor ejercicio, ¿Deberías montarte en una Trek o ponerte los zapatos deportivos?

Lo mejor para conseguir músculos: la bici

Las dos opciones son esencialmente distintas en términos de la intensidad y el esfuerzo que uno añade a su cuerpo. “En bici, tienes los pedales moviéndose hacia abajo, pero un 100% de tu peso no está sobre ese pedal. Esto clasifica como una actividad sin relevancia, o de relevancia con cierto peso, en contraste con la actividad de caminar”, sostiene Letchford. “ Uno está sosteniendo peso cuando camina, así que estará entrenando sus huesos para que sean más fuertes”.

Ambas actividades usan aproximadamente todos nuestros músculos. Pero cuando andamos en bicicleta, trabajamos de hecho nuestros glúteos y cuádriceps (y también los músculos en la zona baja de las piernas, si les damos a los pedales). Practique lo suficiente y verá cómo las zonas bajas de su cuerpo quedarán tonificadas. Y si va más allá, ganará esa pantorrilla tan propia de ciclistas.

Caminar, en cambio, es más refrescante para nuestros músculos, implicando apenas un poco de esfuerzo para nuestras pantorrillas, nuestro corazón y nuestros glúteos medios (si eres del tipo de gente que camina moviendo sus brazos como si se tratase de un desfile militar, también ejercitas los hombros). “Estarías simplemente yendo hacia delante si caminaras como lo haces comúnmente, a un paso habitual, como cuando vamos a sacar algo de comer del refrigerador”, añade Letchford. “Pero es una actividad biomecánica muy eficaz”.

Si caminas muchas millas por un par de décadas, aunque no notes un cambio físico en ti, los músculos de tus pies y tus piernas se fortalecerán. Podría incluso convertirte en alguien más enjuto, desgarbado. “Al inicio, mientras estableces un régimen de entrenamiento, puede que pierdas grasas del cuerpo y que ganes masa muscular conforme este se adapta a las nuevas demandas de energía”, indica Letchford. “Sin embargo, tras varios meses de la misma rutina de ejercicios, tu cuerpo puede continuar perdiendo grasa sin que gane en músculos, generando un decrecimiento en tu peso general”. Como caminar no es más que trasladar el peso de tu cuerpo una distancia específica, puedes de hecho empezar a perder masa muscular a medida que continúes trasladando cada vez menos peso, completando la misma distancia, cada día”.

La mejor forma de quemar la grasa de a poco: el ciclismo, si en verdad le das con todo


En cambio, con todo y lo efectivo de caminar, montar bicicleta lo es aún más, ya que tiene, de acuerdo con el Exploratorium de San Francisco, el menor costo energético de todas las formas de transporte, incluyendo caminar, nadar, conducir, compartir el viaje, tomar el tren y galopar en un caballo por sobre una pradera salpicada de sol. “ Hay muchos mitos allá afuera –que yo nunca por cierto he corroborado– de que una persona, sobre una bici, a menos de 10 millas por hora, anda en el mejor sistema de transporte conocido”, apunta Fajans. “Es el medio que te lleva más rápido invirtiendo la menor cantidad de energía. Esto es sorprendente, porque los peces podrían ser eficientes a su modo, y así también los pájaros. Desde luego que no hablamos de, digamos, un águila cayendo del cielo… hablamos de un viaje horizontal”.

Andar en bicicleta requiere cierto volumen de energía para lograr moverse, para romper la inercia, pero una vez que nos desplazamos sobre una superficie plana (desde una perspectiva puramente física), ya no tenemos que poner más energía para mantener la velocidad. El modo en que, subido a una bici, uno puede dejar atrás sin esfuerzo ciertas distancias abole parte de la energía que gastaríamos en cualquier otro ejercicio. A menos que estemos sobre una pista de hielo, no nos es posible deslizarnos como peatones. Uno tiene que, permanentemente, poner un pie tras otro para así quemar calorías. La gente que prefiere esta antigua forma de ejercicios podría desear ser uno de esos ridículos y resoplantes marchistas olímpicos, aunque, llegados a ese punto, estos últimos podrían estar corriendo, el cual es quizá mejor ejercicio que montar bicicleta y caminar.

Si de veras lo pusiste todo en esa milla –pedaleada tan duro que el viento parecía que te golpeaba la cara–, la actividad física frenética, de la mano de la fricción del aire, representaría un gran ejercicio. “Estarías empleando más sistemas de energía anaeróbica y aeróbica”, acota Letchford. “ Así sería mejor modo de ejercitarse que caminar sosegadamente la misma distancia”. Además, llegarías a tu destino también mucho más rápido, por no hablar de la ventaja que tienen aquellos que piensan que caminar es aburrido.

Las señales de pare pueden, además, hacer del ciclismo una actividad mucho más incómoda. Si constantemente te detienes y recomienzas, como bien lo saben los ciclistas, gastarías mucha energía, y esto pudiera hacer del ciclismo una práctica preferible a caminar. En una escala de energía cinética, demanda 16 veces más energía para un ciclista levantar la velocidad desde que se detuvo, que para un peatón. “Es por ello que las señales de pare son devastadoras, porque si simplemente no te detuvieras, invertirías energía solo la primera vez y esta se mantendría ahí”, remata Fajans, quien coescribió un artículo sobre el tema. “Si tienes que parar en cada cuadra a causa de una señal, perderías la energía cada vez que pararas”.

El veredicto: ¿caminamos o tomamos la bicicleta para ir por un trago?

“Siempre que caminas estás levantando tu cuerpo hacia arriba y hacia abajo, y eso implica un gasto de energía”, repone Fajans, apostando por caminar como mejor ejercicio. “Ahora, hay un poco de elasticidad en tu sistema, de modo que algunos de tus músculos actúan como resortes cuando colocas los pies abajo, y de cierto modo te rebotan de vuelta. Sin embargo, este acto añade energía. Andar en bici, en cambio, no te da eso –tu cuerpo no se mueve de arriba abajo-, así que a poca velocidad, el ciclismo va a ser más eficiente –en términos de no gastar energía- que caminar”.

“Yo caminaría, en esa situación. Básicamente por dos razones”, resuelve Letchford. “Primero, caminando haría más ejercicio. Y segundo, si voy a un bar, es porque voy a beber, y no quiero tener que subirme a mi bici borracha”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

Las diez ciudades latinoamericanas que más usan bicicletas

Loading
Cargando galería
RELACIONADOS:CityLab LatinoSalud