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Bogotá analiza integrar los bicitaxis a su sistema de transporte público

A pesar de que hoy son un medio informal, con buena regulación podrían ser un gran complemento para la movilidad de la ciudad.
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6 Jul 2016 – 3:04 PM EDT

Cuando María Alejandra Ruiz vuelve a su hogar en el sur de Bogotá y ya es tarde, tiene una opción frente caminar de noche por las calles vacías: los bicitaxis. Dicen que hasta ocho mil de estos vehículos circulan por las calles de la capital colombiana. Serpentean entre los buses y los automóviles, pero lo hacen sin ningún tipo de seguridad. Por esto, usualmente son percibidos como un problema para los conductores. Para gente como Ruiz son una solución, pero no excenta de riesgos.

A la luz de esta realidad, desde febrero la Secretaría de Movilidad de Bogotá está analizando qué hacer con medios de transporte como estos, que, en estricto sentido, estan al borde de la ilegalidad. Mientras algunos han pensado limitarlos, otros han propuesto incluso integrarlos al sistema tradicional del transporte público.

Esto es lo que está promoviendo el concejal Nelson Cubides, quien busca generar un marco legal para que los bicitaxistas puedan moverse por las zonas en donde tienen mayor demanda.

"Tenemos bicitaxismo en respuesta a la ineficiencia en la cuestión del transporte en el último tramo, por eso surgen estas modalidades de transporte, que se han convertido en un problema de informalidad", asegura Cubides, quien señala que es el momento oportuno para hacer un censo a los propietarios de estos vehículos.

Los bicitaxis son un medio de transporte pensado para recorrer distancias cortas. En Bogotá se usan específicamente para el último tramo entre otros medios y los barrios. Sin embargo, en otras ciudades de la costa colombiana incluso llegan a usarse entre municipios. Se calcula que transportan a casi 200 mil pasajeros al día.


Cubides asegura que se debe regular el servicio, como ocurre en ciudades como Nueva York o Nueva Delhi. Esto permitiría evitar que estos vehículos tengan motores que afecten la calidad del medio ambiente o que sean manejados por menores de edad. Además destaca que se deben adecuar las vías, y establecer zonas claras para recoger y dejar pasajeros.

Por su parte, el alcalde Enrique Peñalosa se manifestó a favor de normar este tipo de vehículos. “Me encantan los bicitaxis porque pueden llegar a convertirse en una buena alternativa de transporte en algunos sectores de la ciudad y de paso son una fuente de ingresos para muchos bogotanos que consiguen su sustento pedaleando (...) estamos a la espera de que el Ministerio de Transporte legalice esta actividad para poder comenzar a ayudarles a los bicitaxistas”, indicó el líder local en el periódico El Espectador.


El reto de integrarlos

La integración de los bicitaxis al sistema de transporte público es vista con escepticismo por una gran parte de de los conductores de estos vehículos agrupados bajo la Federación de Bicitaxistas en Bogotá. Jaime González, presidente de esta asociación, explica que lleva 16 años trabajando con estos vehículos y que, en ese tiempo, las autoridades no han querido regularizar el servicio.

“Nosotros no hicimos el trabajo para que otros vengan a recoger los frutos. Esa es nuestra preocupación”, asegura, mientras insiste en que no le entusiasma la propuesta. Su temor es que, una vez que sean reglamentados, el gobierno distrital se apropie de este negocio y los deje trabajo.

González señala que quieren ser un servicio reglamentado, pero complementario al Sistema Integrado de Transporte, para así poder preservar su independencia en el funcionamiento.

Para que se haga realidad la propuesta de Cubides se tendrían que establecer mesas de trabajo con los conductores de estos vehículos y funcionarios distritales. De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo, esto debería realizarse a más tardar a medidados del próximo año, cuando vence el plazo para regular el bicitaxismo.

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Las trabas antes de la legalidad

Tanto la propuesta del Concejo de Bogotá como la petición de los bicitaxistas tienen sus pros y sus contras. Ambas promueven que se regule el servicio y que se descarte de la iniciativa a los vehículos motorizados, ya que solo aquellos 100% ecológicos podrían ser parte del programa. Pero no se ponen de acuerdo en cuál es la mejor opción para legalizar el servicio.

Esto es especialmente importante porque un 55% del bicitaxismo en Colombia se mueve en Bogotá. Se espera que el modelo adoptado en la capital colombiana se convierta en un referente para las otras ciudades del país y que sirva de guía para otras urbes latinoamericanas.

Para el experto en movilidad Fernando Rojas, la iniciativa que se aplique debe solucionar problemas como la ocupación de andenes, el estado de las vías, la irregularidad en el servicio y los horarios.

“Se debe dejar claro cuándo y cómo se establecerán jurídicamente los parámetros de operación”, asegura Rojas, quien advierte que también se debe hacer una fuerte campaña para culturizar tanto a usuarios como conductores y así evitar accidentes.

En todo caso, los bicitaxis no solo presentan un desafío en relación a su operación. También está el problema de su informalidad: muchos de estos suelen ser manejados por menores de edad o adultos mayores que no que no reciben ningún tipo de seguridad social.

A esto se suma el cobro de sobornos para funcionar por las vías y el hecho de que no paguen ningún tipo de impuestos. Según el concejal Cubides, diariamente esta forma de transporte mueve 100 mil dólares sin que ninguna parte de ese dinero entre a las arcas estatales.

Para Santiago Gómez, usuario de bicitaxis en la zona de Mazuren (al norte de Bogotá), hay un problema de transporte y los bicitaxis son una buena opción. “Con su uso está contribuyendo a evitar la contaminación”, explica Gómez. A su vez, otros usuarios como María Alejandra Ruiz, piden más seguridad y adaptar las vías para este tipo de transporte.

Ahora el tema queda en manos del ministerio de Transporte, el que deberá establecer si adopta alguna de las propuestas y generar un marco legal para que el bicitaxismo funcione de la misma forma en todos los sistemas de país. Será todo un reto establecer una tarifa, un modo de pago y zonas de operación que permitan que estos vehículos se conviertan en una alternativa de movilidad sostenible.

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