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CityLab Trabajo

Los empleos mejor pagados del futuro no estarán en las viejas fábricas que Trump quiere recuperar

Los trabajos más valorados serán aquellos relacionados a labores técnicas de valor añadido.
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6 Dic 2016 – 02:31 PM EST
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Los nuevos empleos de manufactura serán distintos a los de las antiguas fábricas. Crédito: SAUL LOEB/AFP/Getty Images

“Crearé, como nadie, una gran cantidad de empleos en Estados Unidos”.

Estas palabras, dichas durante su campaña por el presidente electo, Donald Trump, sonaron como música en los oídos de muchos electores de clase media al margen de las economías urbanas más modernas del país. Estos trabajadores y sus comunidades han sufrido duramente la disminución de los buenos empleos que, especialmente en la industria manufacturera, requieren únicamente título de preparatoria.

El presidente electo atribuyó las pérdidas masivas de los empleos en manufacturas a los acuerdos comerciales, como el Tratado de Libre Comercio de Norte América (NAFTA por sus siglas en inglés), el cual fue visado por el presidente Clinton en 1993. Pero lo cierto es que hemos perdido un 88% de las actividades manufactureras debido a que hemos mejorado en el uso de máquinas para fabricar autos, electrodomésticos y ordenadores.

Tanto que, de hecho, estamos produciendo dos veces la cantidad de los ochentas, con siete millones de trabajadores menos.

Las fábricas han sustituido a los trabajadores con preparatoria o con menor nivel de instrucción por nuevos técnicos adiestrados terciarios, con un poderoso conocimiento de la tecnología de la información. La fuerza laboral manufacturera, entonces, se ha movido de la cadena de producción a base de obreros de planta hacia un diseño industrial marcado por las habilidades técnicas, la logística, el mercadeo y otras funciones de cuello blanco con valor añadido.

La subcontratación y la competencia con países como China y México son solo una pequeña parte de la historia del declive de las industria de manufactura. Con suerte, estamos en medio de un renacimiento de la manufactura, aunque es poco probable que esta actividad reconquiste su antigua gloria como creadora de empleos. De los 2.7 millones de puestos en ese sector que se perdieron en la Gran Recesión, hemos recuperado, solamente, 1.7 millones. Todavía contamos con un millón de empleos menos de los que teníamos antes de la recesión.

Y, por otro lado, los nuevos trabajos manufactureros no se parecen en nada a los que perdimos. Durante la recesión, perdimos 1.6 millones de empleos en manufacturas para trabajadores con bachillerato; de ellos, solo 200,000 han regresado con la recuperación. Al tiempo, hemos ganado 1.5 millones de puestos en el mismo sector para trabajadores con una educación y un entrenamiento por encima de los relativos al bachillerato.

El camino por delante de la clase trabajadora de Estados Unidos, incluyendo a los manufactureros, no será el de antes. Desde los setentas, la cantidad de empleos para personas con bachillerato o menos educación ha decrecido desde un 72 hasta un 38%, al tiempo que los salarios de estos decayeron en un 15%. Simplemente, no hay camino de vuelta a los viejos tiempos en que había legiones de buenos empleos en la manufactura que solo requerían el título de bachiller.

El camino hacia delante para la clase trabajadora americana es de un nuevo medio: campos profesionales en que pagan bien y no necesitan o exigen título de licenciatura, pero sí, al menos, educación o adiestramiento más allá del bachillerato. Existen millones de buenos empleos, para trabajadores de calificación media, que, requiriendo menos que una licenciatura, exigen más que un diploma de bachillerato. Para 2024, la economía ofrecerá más de 16 millones de estos empleos, incluyendo 3 millones de nueva creación y 13 millones a partir de las jubilaciones de los llamados baby boomers. El programa infraestructural propuesto por Trump pudiera crear otros millones, la vasta mayoría de los cuales requeriría menos que un título de licenciatura.

Muchos trabajos en este ‘nuevo medio’ pagan bien: un 40%, de hecho, más de 55,000 dólares anualmente; y un 14%, más de 80,000 dólares. Puestos a comparar, el empleado con una licenciatura gana, como promedio, 61,000 dólares. Pero cada vez más, lo que uno gana depende de lo que estudie. Casi un tercio de aquellos con un título de Asociado de dos años, y muchos de los que exhiben certificados de un año, particularmente quienes se concentran en campos de alta demanda como la salud o el STEM (acrónimo en inglés para designar el área de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y las Matemáticas), son mejor pagados que aquellos con una Licenciatura.

¿Dónde hallar estos empleos de buena remuneración? Se encuentran diseminados por todo el país, pero en muchos estados del Sur y del llamado Cinturón del óxido ganados por Trump, los trabajos técnicos comprenden una parte mayor de la base de empleo que en el caso de los estados costeros, donde los empleos en servicios superiores que requieren una Licenciatura o más tienden a dominar. En Ohio, por ejemplo, un 30% de los empleos son para técnicos medios, en cambio en Virgina solo un 18% de los trabajos son de este tipo.

Sin embargo, incluso en estados dominados por Trump, los empleos se han movido de las fábricas en pueblos pequeños hacia oficinas y hospitales en ciudades y requieren más educación y adiestramiento que los empleos que ellos reemplazaron. Los nuevos puestos pueden estar fuera del alcance de gran parte de la clase media norteamericana, a menudo porque no disponen de la educación necesaria y entrenamiento, o porque no están conectados con los lugares que están creando empleos.

No obstante, las licenciaturas permanecen como el deber ser de la educación integral en el contexto de las humanidades, pero es clave para padres y alumnos el percatarse de que hay vías alternativas a la formación universitaria que son, a la vez, accesibles y lucrativas financieramente.

Uno quizás no lo sepa, a juzgar por lo que sale en las noticias, pero estos caminos representan una parte considerable de la fuerza de trabajo de Estados Unidos y un objetivo ascendente en la pujante educación terciaria de la nación y en su sistema de entrenamiento. De hecho, más estudiantes están inscritos en diplomados o programas certificados, sendas más comunes hacia las carreras técnicas, que en programas de licenciaturas.

En los próximos cuatro años, la administración de Trump tiene la oportunidad de solventar los desafíos educativos y económicos que enfrentan aquellos que fueron marginados dentro del viejo sistema manufacturero. Para ello se requiere inversión, incluyendo adiestramiento provisto por empleadores y programas preuniversitarios.

Pero la solución no reside en la nostalgia. No se puede acceder a un exitoso futuro económico si continuamos arrastrando el peso muerto de nuestros éxitos económicos pasados.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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