CityLab Política

Subir el salario mínimo contribuye a mejorar la salud de los recién nacidos

Según dos nuevos estudios, cada dólar invertido en este sentido disminuye los índices de mortalidad infantil.
Logo CityLab small
8 Jul 2016 – 11:02 AM EDT

En Estados Unidos, al debate del salario mínimo no le falta controversia, pero sí podría necesitar más investigación actualizada. Las indagaciones académicas sobre los efectos del aumento del sueldo –específicamente hasta 15 dólares, el número mágico para las ciudades y los estados progresistas– no le han seguido el ritmo a este enérgico movimiento. Y muy pocas investigaciones, en términos relativos, se han centrado en los impactos no económicos de estos significativos incrementos salariales. Dígase, por ejemplo, en cómo estos últimos afectan la salud de los niños.


No se trata, en modo alguno, de un asunto arbitrario. Las mujeres constituyen la mayoría de los trabajadores con salario mínimo. En Estados Unidos, el nivel de ingresos tiene un pronunciado y positivo vínculo con el peso al nacer y la mortalidad infantil. El bajo peso al nacer, por otra parte, está asociado a un sinnúmero de consecuencias negativas a largo plazo para los niños, como por ejemplo, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, problemas cognitivos y de desarrollo, y menores rendimientos en la escuela. Tales efectos han hecho que algunos economistas definan a los niños nacidos de padres pobres como “ desiguales de nacimiento”, desde la perspectiva de salud.

Así, cuando aumentan los salarios por hora, ¿qué beneficios (si los hay) reciben los ciudadanos más pequeños? Dos estudios recientes —un informe de trabajo en el NBER y una investigación publicada en la American Journal of Public Health (AJPH)— examinan la problemática.

El primero de ellos analiza cómo el nivel de los salarios mínimos en los estados afecta el peso al nacer, la duración del embarazo y el desarrollo del feto en los nacidos en EEUU entre 1989 y 2012, concentrándose en una muestra de mujeres con bajos niveles de instrucción. Por su parte, los investigadores de AJPH centraron su atención en un período similar -1980 a 2011- y rastrearon los efectos que más de 200 cambios en los salarios mínimos tuvieron en el bajo peso al nacer y la mortalidad infantil.

Ambos estudios tuvieron en cuenta otros factores que pueden influir en la salud del recién nacido, tales como que la madre fume, la frecuencia con que esta recibe atención médica, si la familia recibe beneficios de Medicaid, o bien los conocidos como earned-income tax credits, un tipo de beneficios para trabajadores con bajos o moderados ingresos. Además, las pesquisas ahondaron en los efectos negativos potenciales de un alza de los salarios mínimos, tales como el desempleo.

El resultado fue el siguiente: incrementos del salario mínimo están relacionados con sustanciales efectos positivos en la salud del recién nacido, sostienen ambos análisis. Así lo explican los autores del informe de trabajo en NBER:

Un aumento del salario mínimo está directamente vinculado con considerables incrementos del peso al nacer: subir un dólar el salario mínimo trae consigo el aumento en 11 gramos del peso al nacer, lo que significaría un incremento en 85 gramos si se aumentara en 7.75 dóares el salario mínimo actual, de 7.25 dólares (nivel federal), hasta llegar a 15 dólares. A su vez, aumentar en un dólar el salario mínimo también equivale a que decrezca un 2% la probabilidad del bajo peso al nacer.

Los investigadores de la AJPH hallaron un “patrón consistente” de mejoras en la salud del recién nacido, con resultados extremadamente similares a los del informe del NBER. Para ellos, un incremento de un dólar en el salario mínimo estatal está asociado con un decrecimiento del 1% ó 2% de los casos de bajo peso al nacer, y con la disminución en un 4% de la muerte de los recién nacidos. Esto escribió Kim Krisberg para Science Blogs acerca del estudio de AJPH:

Esto significa que si todos los estados hubieran aumentado en un dólar sus salarios mínimos durante 2014, se habrían podido prevenir 2,800 casos de bajo peso al nacer y más de 500 muertes de recién nacidos, de acuerdo a las conclusiones estudio.

Ni qué decir que se trata de un decisivo empuje al número de niños que cumplirían su primer año de vida, y de aquellos con mayores oportunidades a largo plazo, tanto a una buena salud como a una buena educación. Pero, para seguir calentando el debate, otro estudio publicado en abril calculó que si en la ciudad de Nueva York hubiera habido un salario mínimo de 15 dólares entre 2008 y 2012, este podría haber “evitado entre 2,800 y 5,500 muertes prematuras”, mayormente en comunidades de color con bajos ingresos.

¿A qué podrían llevarnos estos resultados? Los autores de NBER conjeturan:

Mayores ingresos pueden traducirse en mayor atención médica, y una mayor atención médica garantiza mejores servicios prenatales, sobre todo para aquellos con trabajos poco remunerados y que, probablemente, perciben salarios mínimos y no cuentan con seguro de salud. Un aumento en los ingresos puede derivar en un aumento de la seguridad financiera, lo que a su vez puede reducir el estrés materno, factor vinculado al crecimiento fetal.

Seattle, San Francisco, Los Ángeles, Nueva York, y Washington D.C., evalúan ahora leyes relativas al salario mínimo de $15, y, recientemente, Nueva York y California aprobaron medidas en todo el estado para acceder gradualmente a esa tarifa salarial. Sin embargo, esta cifra aún implica controversia entre economistas. Se trata de más o menos el doble del salario mínimo federal actual, y el tamaño de los aumentos salariales que muchas de estas ciudades y estados han promovido no tiene precedentes. Mientras los autores argumentan que alzas en los salarios mínimos pueden mitigar la desigualdad económica, algunos escépticos se preguntan si estos no tendrían efectos adversos en esos mismos trabajadores, provocando despidos, y subida de los precios de bienes y servicios.

Un salario mínimo de 15 dólares no será, necesariamente, la kryptonita de la pobreza. Pero un aumento de este, sugieren los investigadores, contribuirá a la salud del recién nacido. A cambio, los bebés saludables podrán ofrecer a la sociedad dividendos de por vida.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

Publicidad