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CityLab Política

Los muchos misterios detrás de la prohibición de computadoras en vuelos desde países árabes

Una nueva norma del Departamento de Seguridad Nacional prohibirá dispositivos electrónicos en los aviones procedentes de aeropuertos de países de mayoría musulmana. ¿Es esto proteccionismo o prudencia?
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22 Mar 2017 – 11:30 AM EDT

A los viajeros procedentes de ocho países de mayoría musulmana ya no se les permitirá transportar computadoras portátiles, tabletas u otros dispositivos electrónicos con ellos en la cabina en los vuelos dirigidos a Estados Unidos, según las nuevas normas que entrarán en vigor a partir del martes. El Reino Unido rápidamente anunció que haría lo mismo con una prohibición de computadoras portátiles y tabletas en vuelos procedentes de países de mayoría musulmana.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) dicen que las nuevas normas reflejan una amenaza potencial de terroristas que puedan incurrir en el contrabando de artefactos explosivos a bordo de aviones utilizando dispositivos electrónicos portátiles, entre ellos iPads, Kindle y similares. La orientación del DHS cita el intento de abatir un avión en Somalia ocurrido en 2016 como un incidente reciente que podría estar vinculado a una bomba en una computadora portátil. Las regulaciones estadounidenses afectan a diez aeropuertos que son el último punto de partida—algunos de ellos aeropuertos de interconexión en el Medio Oriente—desde Arabia Saudita y Estambul hasta los Emiratos Árabes Unidos.

Sin embargo, detrás de la orden reside una larga historia de conflictos entre las tres grandes aerolíneas estadounidenses —Delta, United y American— y sus contrapartes en el Golfo Pérsico. Los críticos sostienen que existe un motivo oculto detrás de la nueva regulación de la administración Trump: una medida proteccionista para las aerolíneas estadounidenses que el presidente Donald Trump había prometido.

Henry Farrell y Abraham Newman flotaron esta teoría en el Washington Post, sugiriendo que la seguridad financiera de United, American y Delta podría estar detrás de las nuevas medidas contra el terrorismo. Las aerolíneas estadounidenses se han quejado durante años de que sus homólogas del Golfo —específicamente Emirates, Etihad Airways y Qatar Airways— se benefician injustamente de las subvenciones de sus gobiernos. Esas aerolíneas han ampliado recientemente su servicio a ciudades estadounidenses como Chicago y Washington DC.

En febrero, los ejecutivos de United, American y Delta enviaron una carta al Secretario de Estado de Estados Unidos Rex Tillerson quejándose de la " subvención masiva de tres aerolíneas estatales del Golfo … y el daño significativo que esta competencia subvencionada está causando a las aerolíneas estadounidenses y a los empleos estadounidenses". En una reunión con los ejecutivos poco después, Trump prometió un "fenomenal" alivio tributario, amplia desregulación, y otras formas de apoyo a la industria.

Aún no está claro si esta prohibición de viajar con portátiles se aplica exclusivamente a todos los vuelos procedentes de aeropuertos de países de mayoría musulmana o sólo a las aerolíneas del Golfo. Si es este último caso, sería una bendición para las aerolíneas estadounidenses. Los viajeros internacionales de clase de negocios —y hay muchos de ellos que circulan entre Estados Unidos y el Medio Oriente— están obligados a escoger vuelos que les permitan trabajar en el avión. Durante el recorrido ininterrumpido de 14 horas de Dubái a Dulles, los pasajeros suelen apreciar todas las conveniencias y entretenimiento electrónico que puedan llevar consigo.


Pero una prohibición unilateral también sería una violación de las normas del comercio. Las compañías aéreas mundiales se han estado enfrentando a causa de las subvenciones nacionales durante años. En septiembre, la Organización Mundial del Comercio (OMC) resolvió que la Unión Europea había estado apoyando ilegalmente a Airbus por la friolera de 22,000 millones de dólares, una decisión que el Washington Post describió como "la disputa más cara en la historia internacional".

El Financial Times informa que la regulación se aplica solamente a las aerolíneas no estadounidenses: Saudi Arabian Airlines, Royal Jordanian Airlines, Emirates, Etihad Airways, Qatar Airways, Kuwait Airways, Turkish Airlines, EgyptAir y Royal Air Maroc. Varias de estas aerolíneas estatales de hecho gozan de enormes subsidios de sus gobiernos. Pero no hay nada en las orientaciones publicadas por el Departamento de Seguridad Nacional que especifique a esas aerolíneas o que exima a las aerolíneas nacionales estadounidenses de la prohibición de dispositivos electrónicos. El DHS es específico sólo en cuanto a los diez aeropuertos afectados.

Según CNN, las aerolíneas nacionales no se verán afectadas por la sentencia porque no operan vuelos directos a Estados Unidos desde esos aeropuertos. Un motor de búsqueda de viajes corrobora y complica esa explicación. Delta tiene vuelos de El Cairo a Washington DC que son operados por Air France, por ejemplo. British Airways opera vuelos de American Airlines de Estambul a Nueva York. Tanto Delta como United operan vuelos de arribo de otras aerolíneas —Lufthansa, KLM y otras—desde los aeropuertos restringidos.

El Departamento de Seguridad Nacional no ha respondido a una solicitud de comentarios. Al otro lado del océano, una prohibición de dispositivos electrónicos es aún más complicada, puesto que Qatar Airways ha aumentado su participación en la compañía matriz de British Airways en un 20% después del Brexit. Una prohibición por parte del Reino Unido de los dispositivos electrónicos en vuelos procedentes del Golfo podría morder la mano que alimenta a British Airways.

Estas prohibiciones pueden estar motivadas por la urgencia y las legítimas preocupaciones de seguridad nacional. El representante Adam Schiff, miembro demócrata de más alto rango de la Comisión Selecta Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dice que la prohibición de dispositivos electrónicos está justificada. Sin embargo, debe haber un debate incluso si la amenaza es real. El equilibrio entre la seguridad y la comodidad en los viajes es un enorme freno a la productividad (sin mencionar el costo para los aeropuertos y las compañías aéreas). Las nuevas reglas pueden eludir ese debate. Si una prohibición de dispositivos electrónicos se aplica exclusivamente a las aerolíneas del Golfo, eximiendo a las aerolíneas nacionales, entonces es claramente una medida proteccionista, de la clase que Trump ha prometido explícitamente ofrecerles a las aerolíneas estadounidenses.

Naturalmente, el riesgo es que los estados del Golfo respondan del mismo modo, lo que significa que nadie va a poder ver Netflix en los vuelos internacionales. Las batallas comerciales a menudo escalan rápidamente. Después de que la Unión Europea restringió la carne de res tratada con hormonas procedente de Estados Unidos en 1999, la administración Clinton respondió con un arancel de un 100% sobre el Roquefort proveniente de Francia. La administración Bush intensificó el conflicto —¡de forma totalmente arbitraria!— con un impuesto de un 300% sobre el Roquefort en 2003. La resultante guerra de los quesos duró casi toda la administración Obama.

Privar a los estadounidenses de queso importado es una cosa; quitarles las pantallas a los pequeños podría representar un nuevo nivel de molestias. Independientemente de si la administración Trump impulsa o no las políticas comerciales proteccionistas bajo el pretexto de la seguridad nacional, parece probable que los vuelos internacionales van a parecer más infernales durante mucho más tiempo.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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