null: nullpx
CityLab Política

Las Twin Cities: una región que ve el racismo como una amenaza a su economía

Minneapolis y St. Paul, en Minnesota, es una de las áreas más prósperas de la nación, pero en ellas se han descubierto grandes desigualdades que pueden detener su crecimiento.
Logo CityLab small
1 Nov 2016 – 1:21 PM EDT

Durante décadas, Minneapolis ha sido aclamada como una historia de éxito en Estados Unidos: el área de las Ciudades Gemelas (o Twin Cities, que contempla Minneapolis y St. Paul) es el hogar de una de las mayores concentraciones de sedes de empresas Fortune 500, y, en comparación con otras grandes ciudades estadounidenses, tiene bajo desempleo, poca pobreza y abundancia de viviendas asequibles. Gran parte de la prosperidad, que ha sido llamada 'el milagro de Minnesota', se le ha atribuido al enfoque inusual de compartir los ingresos fiscales entre las comunidades ricas y pobres de la región.

Pero hace dos años salió a la luz una realidad incómoda: el Consejo Metropolitano, la organización de planificación regional, comenzó a analizar los datos del censo y descubrió que la zona metropolitana de las Ciudades Gemelas no es realmente una tierra de oportunidades para todos. Comparándola con las 25 principales áreas metropolitanas de EEUU, esta urbe tenía la mayor brecha de riqueza, la mayor desigualdad en cuanto a tasas de empleo y la mayor desigualdad en cuanto a propiedad de viviendas entre los residentes blancos y las personas de color. Dos años después del informe original del Consejo, poco ha mejorado, aunque la desigualdad en cuanto a tasas de empleo ha disminuido un poco.

En un principio, algunas personas sugirieron que las disparidades tenían algo que ver con el gran número de inmigrantes de África Oriental en la región, quienes suelen tener un menor nivel educativo y pobres conocimientos del inglés y, por lo tanto, enfrentan más obstáculos para crear riqueza. Pero los investigadores del Consejo Metropolitano analizaron recientemente los datos censales de una forma diferente y disiparon gran parte de ese mito: incluso después de controlar determinados factores económicos y demográficos —tales como ingresos, estatus migratorio y el tiempo transcurrido en las Ciudades Gemelas— una persona de raza blanca que viva en el área aún tendría más posibilidades de tener empleo, casa propia y ganar más dinero que una persona de raza negra que viva en la zona. Adam Duininck, presidente del Consejo Metropolitano, concluyó que los resultados confirman las creencias sobre "la presencia y la persistencia del racismo estructural en nuestra comunidad de Ciudades Gemelas".

La discriminación institucional es algo que muchas ciudades se rehusan a discutir, por lo que el hecho de que el Consejo se enfoque en el tema es refrescante, considerando que la agencia local está compuesta por planificadores regionales designados por el estado y toma decisiones sobre cómo gastar parte del dinero estatal.

La investigadora principal del Consejo, Libby Starling, dice que el enfoque en las disparidades raciales tiene mucho que ver con el objetivo de asegurar la vitalidad económica de la región en los años venideros. Actualmente, las personas de color constituyen aproximadamente un 25% de la población de la zona metropolitana de las Ciudades Gemelas, y el consejo espera que ese porcentaje aumente a un 40% para el año 2040. "Hay un impacto económico", dice Starling, directora de política regional e investigación para el consejo. "¿Cuántas personas más vivirán en la pobreza o cuántos propietarios menos habrá, si no nos enfocamos en eliminar las disparidades?".

Los hallazgos de la investigación del Consejo Metropolitano contradicen la narrativa del Milagro de Minnesota a un grado sorprendente. Una de las mayores disparidades mencionadas en el estudio más reciente del Consejo, publicado a comienzos de este año, surge entre las tasas de propiedad de vivienda entre personas blancas y negras. Incluso después de controlar factores como los ingresos de los hogares, la situación del empleo y el historial de inmigración, las familias blancas tienen 50% más probabilidades de tener casa propia que las familias negras. También sigue existiendo una brecha menor entre los propietarios latinos y blancos tras controlar los mismos factores, mientras que los residentes asiáticos tienen casi las mismas probabilidades de tener casa propia en las Ciudades Gemelas que los residentes blancos.

Aparte de las tasas de propiedad de vivienda, los investigadores analizaron las disparidades raciales en los salarios y en las tasas de empleo en las Ciudades Gemelas. Ajustaron el análisis para ver si las diferencias persistían incluso si una persona de color tenía el mismo estatus migratorio, tipo de trabajo, conocimiento del inglés, género, discapacidad, nivel de educación y perfil de empleo que una persona de raza blanca, así como si hubiera estado viviendo en las Ciudades Gemelas la misma cantidad de tiempo y si ambas vivieran en hogares con niños menores de 6 años de edad (o no). Resulta que esa hipotética persona de color seguiría ganando menos que esa hipotética persona blanca: un total de 3 dólares por hora menos, en promedio. Los latinos ganarían aproximadamente dos dólares menos por hora, y los asiáticos se acercarían a igualar los salarios de los trabajadores blancos, con una diferencia de 64 centavos.

Cuando llegó el momento de analizar las tasas de empleo, a los latinos les fue mejor, y las brechas raciales desaparecieron después de controlar esos mismos factores demográficos. Sin embargo, las personas asiáticas y de raza negra aún estaban rezagadas con respecto a las personas de raza blanca, pues un 76% de asiáticos ocupaban puestos, en comparación con un 70% de los negros y un 79% de los blancos.

Starling dice que es imposible saber cuánto de esas desigualdades se deriva del racismo, pero sin duda contribuye a agravar el problema. "Hay muchísima gente que no reconoce cuán importantes son las disparidades raciales en las Ciudades Gemelas", dice. "Creo que nunca antes han sido expuestos a esta información".

Aunque la investigación del Consejo Metropolitano no puede establecer definitivamente el racismo como la causa principal de la desigualdad en las Ciudades Gemelas, sí establece una fuerte y convincente conexión. Y realmente no es una sorpresa, sobre la base de un creciente cuerpo de investigación que documenta los obstáculos que las personas de color, especialmente los afroestadounidenses, enfrentan en el mercado laboral, el mercado inmobiliario, y en los ascensos profesionales. Si ciudades y estados no comienzan a aplicar políticas con estas barreras raciales en mente, los temores de los planificadores regionales de las Ciudades Gemelas —altas tasas de pobreza y bajas tasas de propiedad de vivienda— podrían continuar en todo el país.

Este artículo apareció originalmente en The Atlantic, como parte del proyecto Next America: Communities , que es apoyado por una subvención del Colectivo Emerson.

Publicidad